Resulta “curiosa” toda esta oleada de “modernos” que día tras día ladran denuestos contra todo aquello que pueda oler a “español” o “ibérico” en España, de la misma forma que tirios y troyanos hacen lo propio con aquello que pueda sonar a “criollo” en nuestra América. Así, toda esta corte celestial de modernísimos de la muerte, superadísimos y campeones de la moral, insultarán, por ejemplo, a la tauromaquia o la monarquía por ser “medievales”. Me gustaría preguntarles a muchos que utilizan “medieval” como insulto si sabrían situar esa época de mil años con sus correspondientes hitos; o también podría preguntarles si acaso la república es un invento de los progres modernos y que ni Platón ni los romanos sabían lo que era eso; pero total, para qué… De estereotipos y tonterías también se vive. Son los mismos que predican la solidaridad con África –cuando no saben situar ni un solo país africano en el mapamundi- pero se la niegan a venezolanos y cubanos; y todo aquel venezolano o cubano que no sea comunista ya se merece todos los insultos posibles, incluidos los racistas.

Acto seguido, todos esos modernos/hispanófobos que odian todo aquello que sea tradición ibérica o criolla, sin embargo, hacen las palmas con las orejas ante el taichí, la acupuntura, el budismo, el hinduismo, el tarot, las dizque costumbres de los indios amazónicos (que no saben cómo éstos se mofan de los turistas…), y hasta dicen que Halloween es una “antigüedad celta” (no una fiesta de disfraces cutre importada de Estados Unidos; no, “celta”…).  Y así, en España hay colegios que celebran Halloween y no celebran el día de la Hispanidad; y por supuesto, ni recuerdan el día de Santiago como el patrón de España (sólo es el “día nacional de Galicia”, tócate los cojones) ni el 2 de Mayo (reconvertido por el PP en “día de la Comunidad de Madrid, toma ya). Y se dirán antiimperialistas… Pero la fijación de estos modernos hispanófobos a favor de todo lo que sea anglosajón y en contra de todo lo que sea hispano les delata. Y es que no se muerde la mano de quien da de comer.

Y al final, moderno, hispanófobo y anglófilo forma una trinidad que deja en pañales a la tesis/síntesis/antítesis de Hegel. Pero en serio: Ni puto caso a estos elementos empujados por las oligarquías. Y ni un silencio rebajado. Ya está bien. Hay que dejar de perder el tiempo buscando «diálogos» que no llevan a ninguna parte. Hay que definirse y enfocar. En la batalla cultural, hemos de tener en cuenta de que esto es una gran estafa ideológica/intelectual, y al estafador no se le debate o se le exige, sino que se le desenmascara.

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