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Marlaska: Transformación y peligro

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Al igual que Baltasar Garzón, Grande-Marlaska ha dado el salto de la judicatura a la política. A diferencia de Garzón, Marlaska se ha transformado. Y decimos a diferencia de Garzón porque realmente éste siempre fue el mismo, desde los tiempos de la Operación Nécora (1) hasta sus aventuras por Colombia y Argentina. Grande-Marlaska, empero, era un destacado juez al que todo el mundo alababa por su eficiencia. No se prodigaba mucho en público y de hecho, había hasta quien lo asociaba a la derecha; aunque él nunca dio motivo para tal. Tampoco se veía por las manifestaciones del dizque orgullo gay. Mas aquel juez eficiente y discreto dio el salto al congreso, y a partir de ahí, sí que se le ve en todo tipo de saraos; amén de dirigir un ministerio cuyo orden y concierto brilla por su ausencia. Y lo que es peor: Si como juez era eficiente y prudente, como ministro la boca se le hace chancla, porque desde su posición está justificando la violencia ejercida por los ultraizquierdistas (siempre acogidos a las subvenciones de los gobiernos de turno) contra aquellos que no concuerdan con su agenda política; no ya de Vox, que por supuesto, sino hasta contra Ciudadanos. Y este tipo de actitudes de alguien que combina magistratura con política es un peligro.

Como nos decía hace poco el investigador hispano-venezolano Emilio Acosta (2), no nos pensemos que «no vamos a ser como Venezuela»; porque en Venezuela también se decía «no seremos como Cuba» inclusive cuando Chávez ya estaba en el poder. Nadie está libre del abismo y en España desde hace muchos años vamos por un camino lleno de baches, y cualquier día uno de esos baches se nos hace agujero y ahí nos caemos; porque quien juega con fuego, se acaba quemando. Y en este fuego están muy cerca de Marlaska aquellos que en su día estuvieron muy cerca de Chávez.

Por cierto, todavía estamos esperando algunas palabras de Marlaska sobre la ministra Delgado, aquella que lo llamó «maricón». Pero ni Marlaska, ni el orgullo gay, ni las dizque feministas -como la mentada ministra Delgado-, parecen tener nada que decir al respecto. Porque los supuestos golpes de pecho que llevan a la justificación de la violencia van en una dirección ideológica muy concreta, y claro, entre bomberos no se pisan la manguera.

(1)

https://espanolesdecuba.info/la-operacion-necora-como-espectaculo/

(2)

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