Luego de ver un vídeo del grupo recreacionista V Baetica Vexillatio. Traditio Malacitana (https://www.facebook.com/V-Baetica-Vexillatio-Traditio-Malacitana-1421454541490685/) en Cabra, pleno centro de las Andalucías, sobre el culto a Isis y el culto a Mitra, y recordando muchos otros aportes del amigo Ignacio Páez Lorente, un servidor, como el que no quiere la cosa, se lanza con un extenso poema escrito sin más plan que el soniquete del romancillo y de la coplilla junto y revuelto; sin ánimo de ser exhaustivo en la historia a través de este formato, sino de lo contrario, de que se me perdone la licencia poética.

CULTORA

¡Qué mezcla de sensaciones ver al amado
hijo partir hacia el oriente, como un legionario
más! ¡Qué tristeza, qué emoción, qué orgullo,
qué nerviosismo! La madre, ante el incensario,
transida de dolor, empero invoca a Isis, con
su mágico y divino poder solar y misterios varios,
con sus alas de universo y su capacidad maternal;
entre perfumes y pétalos la invoca, con sus labios
como alma, rogando protección para el hijo que
marcha en nombre de Roma contra los partos.

¡Oh, culto de misterio, pero a su vez, de participación!
Desde Egipto -a través del Mediterráneo-arribado,
y hasta transformado y sintetizado con habilidad
para la gran riqueza del panteón romano.

¡Oh, madre cultora de Roma, invoca a la diosa
por tu hijo que parte hacia aquel confín tan lejano!

Tu hijo, cuyos compañeros, ante el águila y el
toro, lo iniciarán en el magnético culto mitraico,
te llevará en su corazón compungido, altivo y airoso,
empapándose del oriente por el sol legendario
de eterna victoria. ¡Oh, madre cultora romana,
tú que de la fertilidad sabes como prefacio
de la gloria eterna, he ahí tu inmortalidad! Y será
tu hijo el que con su sangre, halle su propio espacio.

Antonio Moreno Ruiz

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