-Por Andres Alburquerque

Yo reconozco y defiendo a brazo partido el derecho de cada ser humano a pensar como le venga en ganas. Jamás Olofi me ha enviado un mensaje informándome de que soy infalible; así que por más que mantenga mis opiniones y las enarbole con orgullo respeto el derecho de mis semejantes a hacer lo mismo. Pero; y siempre hay un dichoso pero; lo que no perdono y lo critico en cada ocasión es la complicidad velada y la falta de honestidad: Si un americano nacido aquí o un cubano que nunca ha salido de la isla me dice que apoya al candidato Bernie Sanders yo pensare que están locos pero por absurdos que me luzcan sus criterios considero que cabe dentro de lo matemáticamente posible; ahora, cuando un cubano nacido en la isla que vive aquí porque salió echando un pie de la pesadilla apoya a Bernie Sanders es un hipócrita; si le gusta tanto la piñata me tendrá que explicar como es que no se quedo en el Paraíso de los Obreros y Campesinos.

Más aún; si se pasa la vida criticando a Trump y lo hace igualmente con Sanders puedo estar o no de acuerdo pero le tengo que admitir que es coherente.

Lo que veo con alarmante frecuencia es cubanos que salieron echando de allá y culpan a Trump hasta del pecado original pero no han colgado siquiera una jodida critica al viejo desvencijado y peligroso. Luego quieren Cuba libre; ¡¡¡pero si no saben siquiera quién es el enemigo!!! Estos serían capaces de votar por Sanders para presidente con tal de evitar que salga el Loco.

Creo que con ese ejemplo tan kafkiano nos basta para entender por qué Cuba está como está y el asesino de Castro gobernó hasta que sus propias heces; las del intestino y las del cerebro, le obligaron a ponerse el pijama.

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