Ahora que los ingleses se han metido de lleno en la casa de sus primicos los Usa, no tienen por qué estar jodiendo la marrana en los asuntos europeos; supuesto que ellos no quieren ser, y no lo son, europeos.

Ahora bien; dicho esto, ya me gustaría que la política exterior española fuera tan solo el dos por ciento de lo consecuente que es la inglesa o la francesa; porque excepción de los que viven a cuerpo de rey español que con tan solo levantar banderas levantan de paso como mantenimiento diario pucheros de oro, a muchos otros nos da vergüenza el continuado mal hacer de la diplomacia española (si existe).

Hacer una guerra, otra guerra más en la zona mediterránea cerca de Europa ya que la de Siria ha dado el zumo económico que se pretendía, es el sueño cumplido de las multinacionales del amasijo Usa-cristianismo, que es lo mismo que escribir y nombrar aquello del neoliberalismo cristiano europeo, o el nacional colonialismo cristiano. Y si la guerra es entre gente supervivientes o aspirantes a las pateras, mejor que mejor, porque para un buen financiero, por fuera de aquellos obreros-esclavos que se necesiten para el trabajo diario, los demás, como mejor están son estando muertos.

Y ese afán de que solo queden vivos los pobres necesarios, Europa: un nido de políticos culicagaos que cada uno de ellos de los que están ejerciendo en los miles de lugares de solo gastar y levantar banderas, donde viven como reyes españoles (siempre, por cierto, antirrepublicanos, faltaría más, pero con pasaporte con visa para cualquier otro país), saben que sus servidumbres hacia las multinacionales armamentísticas ubicadas en Canadá, o EE.UU, Gran Bretaña, o el Vaticano, la existencia de una guerra próxima, lindando a Europa (la de Siria apenas da ya leche), deja las manos abiertas para seguir, como si no existiera el Covid-19 (¿O todo es el mismo paquete?) comprando armas, y matando gente con poca posibilidad de tener una cuenta opaca en un banco en el extranjero de fuera.

El Sahara (desierto), la República Saharaui, que cuando se escribe aquello del Sahara español, es tan mal sonante como cuando se decía, o se dice el Congo Belga, es una tierra que pertenece a los saharauis. Y no es precisamente una de las tierras donde les gusta vivir o tener sus residencias los que viven a cuerpo de rey español antirrepublicano, sino que es una tierra de vida estrecha en recursos; pero que sus nativos la quieren lo mismos que otros las suyas.

Por lo tanto, como ha vuelto la guerra y no se ha apagado una, la de Siria, cuando ya ha empezado otra que estaba en el programa, ya ha vuelto la felicidad a Europa y a sus santísimas bolsas de valores, aunque los comemieldas de los medios españoles les atribuyan tal subida de la bolsa a no sé qué potingue farmacéutico en el que nadie cree.

Y una guerra entre gentes apenas identificadas en sus propios países, cerca, de Europa, provocada desde fuera por los mismos y por lo mismo, es en el sistema neoliberal-cristiano, algo que hay que celebrar subiendo las bolsas; porque con guerras de este tipo, la gente mueren más felices sabiendo que su muerte produce mayores dividendos a señores de verdad, que se lo merecen.

Porque lo que parece irreal, como la pesadilla de un sueño producido por una indigestión, es que algo claro y transparente como que los saharauis son los dueños de la parte del Sahara en el que han nacido, nos quieran decir que la mejor solución es una guerra.

Igual que nos están continuamente diciendo que lo mejor para el covid es una vacuna, y no un medicamento que cure del bicho.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

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