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La Hispanidad, una institución que se merece

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La hispanidad puede ser adoptada por todos y todas, pero si usted NO la conoce ni la entiende, debería tener un poco de humildad y sentarse en el banco de atrás para que aprenda a creer en España.

Uno de los mayores retos que enfrenta el deseo de que los países hispanohablantes se acerquen es la falta de valores comunes entre los simpatizantes. Los valores comunes son lo único que puede producir confianza entre los seguidores.
Todas las ideologías los tienen, los socialistas hablan de igualdad, los capitalistas de progreso, los religiosos de moral, pero; ¿De qué hablan los hispanistas? Una ideología política no puede fundamentarse en la ambición de expansión territorial por parte de los españoles. Una ideología política no puede basarse en arrastrar el adoctrinamiento político de otras ideologías, el lastre ad nauseaum del PIP de la colonia.
Una ideología política se tiene que basar en sus propios méritos, en sus propios valores. Y aquí el gran problema que tuvimos desde el principio fue que cuando aparecieron políticos aficionados atraídos por lo revolucionario de la propuesta; sin dudas les pareció más conveniente aprovechar lo que yo proponía, antes que aprender en esencia lo que es la hispanidad, y la idea que propone la unión entre España, Puerto Rico y demás países que quieran incluirse.
Entonces después tenemos a los foristas por vocación, aquellos que se escudan detrás de un seudónimo y falsa identidad que no aportan en nada aparte críticas destructivas. De estos tenemos muchos, ninguno muestra su rostro, pero cada uno creo su propia página «hispanista» para dividir, y lo que es peor, para confundir. Allá los ves a uno escribiendo del protestantismo y al otro de socialismo, por un lado tienes a uno hablando del Rey y al otro de la república. Para ellos no importa que avance una ideología, para ellos lo importante es acumular los «Me Gusta» en Facebook.
La irracionalidad y esquizofrenia son la orden del día. En esto sobran fantasiosos que juran que podrán tener el favor del pueblo viniendo desde la nada y con una ideología completamente desconocida por la gente. ¿Sabrán que antes de convertirse en un movimiento político las ideas han de prender primero entre la gente común, dedicando para ello mucho esfuerzo y tiempo? O ¿Ignorarán que en nuestra época para crear una ideología política se tiene que ser asquerosamente millonario?
Molesta que algunos oportunistas traten de empujar algo que no sienten (se ve a la distancia). He visto el sentimiento de hispanidad genuino en personas como Miguel Cabrera o María Isabel Figueroa porque son nietos de españoles igual que yo, porque son católicos practicantes y siempre han estado rodeados por sacerdotes y monjas españoles. No es que ser de otra religión sea malo pero; ¿pueden reclamar hispanidad quienes ni siquiera han estado rodeados por españoles? ¿Quiénes al mirarse a un espejo no encuentran a un español? ¿Quiénes vienen de una tradición anglosajona estadounidense de creencias ajenas a España?
Óigame, y es que la hispanidad puede ser adoptada por todos y todas, pero si usted NO la conoce ni la entiende, debería tener un poco de humildad y sentarse en el banco de atrás para que aprenda a creer en España y deje de repetir los mantras políticos de otras ideologías. Algunos aquí llevan una vida defendiendo estos ideales. La originalidad ni los sentimientos se aprenden, por más que a algunos les parezcan convenientes u oportunos.

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