La política exterior hacia Latinoamérica, una de las banderas de la diplomacia española, pierde peso en el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes el real decreto de estructura básica del Ministerio de Exteriores. El texto prevé cuatro Secretarías de Estado y ninguna de ellas llevará el nombre de Latinoamérica.

La decisión supone un cambio en la estructura tradicional del ministerio, que casi siempre ha otorgado a esa área rango de secretaría de Estado. Fuentes conocedoras de esas políticas consideran que restarles rango supone “enviar un mensaje negativo a los socios americanos”.

El diseño que esbozó el anterior ministro, Josep Borrell, contemplaba una Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe. Aunque el nombre que la encabezaba ya era la cooperación, la región americana constituía su principal área de actuación. En adelante, esa cartera se dedicará exclusivamente a la cooperación y desplazará las políticas latinoamericanas a la Secretaría de Estado de Asuntos Exteriores, la que tiene competencias más amplias y variadas. En ella se integrarán como dirección general (es decir, con menor rango). Además de la política exterior y de seguridad en general y la de Naciones Unidas, esta secretaría engloba las políticas del Magreb, del resto de África, de América, Europa Oriental, Asia y Pacífico y, finalmente, de Iberoamérica y el Caribe, según el orden del organigrama previsto.

Esta reorganización supondrá la salida de ese cargo del hasta ahora secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Juan Pablo de Laiglesia. El destino del resto de responsables de las carteras aún se desconoce, según distintas fuentes gubernamentales.

Más allá de los lazos históricos, los países iberoamericanos constituyen desde la década de los ochenta un destino clave para la inversión de las empresas españolas. España es hoy el segundo inversor mundial en la región, aunque en los últimos años esos flujos se han moderado. La restructuración en Exteriores coincide, además, con un momento de cambio político en algunos de los principales países de la región (Brasil, Argentina y México han cambiado de dirigentes) y de convulsiones en otros (Chile, Bolivia…). En este segundo grupo destaca Venezuela, sumida en una grave crisis en la que España aspira a influir.

Deja un comentario