-Por Alberto Gil Quispe

Hernán Cortés ya gozaba de fama y fortuna  cuando Pizarro recién iniciaba sus viajes hacia  el sur del continente americano , Cortés ya había conquistado y  considerado héroe en Castilla

Pero tanto le importaba a Cortés su imagen que solicitó  que su biografía la escribiera su capellán, Francisco López de Gómara. Donde el descubrimiento y conquista de América se presentaban como elogio triunfal de España y obra bendecida por el mismísimo Señor de todos los cielos.

La imagen del héroe extremeño quedó grabada sobre toda una generación. También en el extranjero fue visto durante mucho tiempo como el estereotipo de héroe europeo.

Y ahora a lo que vamos  Francisco Pizarro nacido en Trujillo (Extremadura),  hijo bastardo de un hidalgo emparentado con Hernán Cortés de forma lejana quien combatió en su juventud en Italia. Aunque tradicionalmente se ha considerado que ambos eran primos, en realidad su parentesco era de tío y sobrino, puesto que la línea de Hernán Cortés había corrido una generación más que la de Francisco Pizarro.

En 1502, Pizarro se trasladó a América en busca de fortuna y fama, no siendo hasta 1519 cuando participó de forma directa en un suceso relevante de la Conquista se podría señalar que Pizarro no gozo de fama como su tío Cortés debido a que  a diferencia de Cortés, que se dirigió a la Corte de Carlos V a contar sus aventuras, Pizarro no parecía hecho de la materia de que están hechos los héroes o al menos así le recordó el mundo durante el paso de los años cuando surgió la leyenda del humilde Pizarro: una persona sin privilegios que abandona la pobreza y engrosa las filas de la nobleza tradicional. Un héroe para el pueblo.

A lo largo de los siguientes siglos, Pizarro ganó en reputación. Los historiadores norteamericanos, que veían en los conquistadores a los precursores de sus grandes pioneros, elevaron a la categoría de esforzado héroe al extremeño. Siendo su La primera biografía fiel de Pizarro la publicó el norteamericano William H. Prescott , quien consideraba que España había descuidado a uno de sus más famosos héroes: «Ningún español ha intentado escribir una historia de la conquista del Perú basada en documentos originales». Tanto fue el descuido  que en Trujillo, su lugar de nacimiento, nadie hizo el menor intento de erigir una estatua al conquistador hasta la década de 1890.

Esa es la curiosa historia sobre tío y sobrino quienes conquistaron para Castilla imperios y tierras y el buen trabajo de imagen que realizo Cortés que sin duda ganó a Pizarro por larga distancia.

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