-Por Cristóbal Tejón

Hoy se celebra en los Estados Unidos de América, y en otras zonas del planeta el archiconocido cuatro de Julio, «Día de la Independencia» del pueblo norteamericano. Muy pocos españoles advertirán al observar ondear la bandera de la “Old Glory” y al oír el himno “Star-Spangled Banner” en los distintos medios de comunicación, que si esa bandera hoy en día puede ser mecida por el viento, o la nación estadounidense puede entonar el “Oh, say can you see by the dawn´s early ligh the land of the free and the home of the brave!” con emotiva emoción, lo cual envidio como español,  es debido en gran parte a que las raíces de la primera potencia mundial fueron regadas con la sangre de miles de españoles, y abonadas con el oro que la Corona Española ofreció a los primeros padres fundadores y a los exiguos ejércitos del General en Jefe George Washington. Fueron muchos los españoles que apoyaron la causa rebelde dejando en las lejanas tierras norteamericanas lo mejor de ellos mismos e incluso sus vidas en el campo de batalla, aunque siempre la fama se la haya llevado ante el tamiz de la historia la nación francesa, representada en la contienda por el Marqués de Lafayette. Nombres como Bernardo de Gálvez, gobernador de La Luisiana española, el capitán Fernando de Leyba, teniente gobernador de San Luis de Illinos, posesión más septentrional de España durante la Guerra de Independencia norteamericana, Francisco Saavedra, Juan de Miralles, Diego María de Gardoqui, Matías de Gálvez, Jerónimo Morejón Girón, José Manuel de Ezpeleta y Galdeano y tantos otros, resultan hoy en día ignotos para la mayoría de sus compatriotas, y por supuesto para el pueblo norteamericano.

    Por suerte poco a poco algunos de estos personajes van sonando cada vez más, debido en gran parte a iniciativas que van surgiendo por parte de distintos colectivos, personas y artistas, cuya única motivación es la de dar a conocer este fascinante capítulo solapado de nuestra historia con escaso o nulo apoyo de las administraciones públicas, siendo justo destacar el gran trabajo realizado por la hispanoamericana Teresa Valcarce Graciani, embajadora de la Asociación Bernardo de Gálvez en Washington D.C., la loable labor de las DAR (Hijas de la Revolución Estadounidense) en España, a exposiciones como las llevada a cabo por el Ejército, recreaciones históricas como las realizadas en Macharaviaya o en el C.E.I.P Custodio Puga de Torre del Mar donde sus alumnos aprenden nuestra mejor historia de una forma divertida, a cuadros como el pintado por el maestro Ferrer Dalmau “Por España y por el Rey”, a estatuas como la erigida por el maestro Salvador Amaya, novelas, comics, disertaciones… ; y por supuesto, igualmente es digno de resaltar, a la labor llevada a cabo en las distintas redes sociales, como es el caso de Cindy A. Medina con su página “Spanish Patriots of the American Revolution” creada para la divulgación de la crucial participación española en la Guerra de Independencia en Estados Unidos. Muchos serán los que al conocer esta ayuda española lo primero que piensen será que lo que hizo la Corona Española fue criar cuervos que después nos lo pagaron de la forma que todos ya sabemos, algo injusto el interpretar la historia desde el prisma actual, despreciando de una forma tan a la ligera y estulticiada a todos nuestros héroes que supieron defender con honor los intereses españoles allí donde se les encomendó. España entró en guerra con la intención de acabar con la presencia inglesa en el continente americano, empujada en cierto modo por Francia (Pactos de Familia), ya que cada vez más los británicos minaban con mayor asiduidad los intereses españoles en la zona, recuperar Las Floridas, que se recuperaron, recuperar Menorca y la Costa de Honduras, que se recuperaron; y recuperar Gibraltar, que no pudo ser recuperada ya que Francia no cumplió con lo pactado. Para ser justos hay que referir que cada uno tenía sus propios intereses en la contienda.

En definitiva, cuando usted observe la bandera norteamericana o escuche su himno, sepa que si esa bandera ondea hoy en día al viento, o el himno norteamericano puede ser cantado por millones de estadounidenses es, en gran parte, gracias al sacrificio de heroicos españoles que han recibido como recompensa el olvido de sus compatriotas y el de la nación donde se dejaron lo mejor de sí mismos.

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