España negó el asilo a un cubano que alegó persecución política

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España negó este viernes el asilo político a Luis Carlos Falcón Moreno, el cubano que solicitó asilo esta semana en el aeropuerto de Barcelona.

Según publica Martí Noticias la resolución de la Oficina de Asilo y Refugio del Ministerio del Interior indica que la petición de Falcón Moreno fue «desestimada» porque «no se cumplen los criterios».

Además precisaron que en la tarde de este viernes debió ser trasladado a «otra instalación» del aeropuerto y que la resolución «agota la vía administrativa» pero le deja la posibilidad de presentar «un recurso ante los tribunales» para que examinen la petición de asilo.

El cubano, de 35 años, asegura haber sido dibujante del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos y denunció que sufrió persecución por parte del Gobierno en la Isla. Según explicó a Radio Televisión Martí, las autoridades españolas se cuestionaron por qué no pidió protección al Gobierno de Rusia, primer país al que viajó al salir de Cuba. «Rusia no da asilo a los opositores cubanos, por eso no lo hice», fue la respuesta de Falcón Moreno.

Luis Carlos Falcón Moreno tiene en España a una esposa georgiana y a su hijo pequeño con residencia legal

Falcón Moreno, que tiene en España a una esposa georgiana y a su hijo pequeño con residencia legal, dijo a este diario que había salido de Cuba cinco años atrás «escapando de la dictadura» y que la persecución del Gobierno por sus «ideas políticas» le impidió ganarse la vida en su país.

Esta semana, en conversación con 14ymedio, el joven contó que su historia de rebeldía con el Gobierno de la Isla comenzó cuando su abuelo, «que fue luchador en la Sierra con Fidel», cuenta, se enfermó de diabetes.

«El Gobierno no se hizo cargo de asegurarle una buena atención a mi abuelo. Le tocó a mi familia la responsabilidad de buscarle los medicamentos, nunca le brindaron el Herberprot que tanto podía ayudarlo. Eso coincide con mis tiempos en que trabajaba en el ICAIC y esa situación comenzó a afectar mi pensamiento. Mis ideas políticas cambiaron al ver que la Revolución no hacía nada por mi abuelo», narró el cubano.

Según explicó, para sacarlo de su puesto de trabajo, los directivos del ICAIC inventaron sin prueba alguna la historia de un robo y luego de eso nunca más pudo regresar ni siquiera a recoger sus pertenencias. «Después de perder el trabajo, todo el acoso y la represión pasó a manos de los CDR, incluyendo la policía y un control que tenían de todos mis movimientos en el barrio».

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