-Muy buenas, estimado señor Duré. Muchas gracias por aceptar la entrevista para “Españoles de Cuba”. Háblenos un poco sobre su trabajo y su situación actual.

Muchas gracias a ustedes por el espacio.

En la actualidad, me desempeño como profesor de Historia y de Lengua y Literatura en escuelas secundarias de la provincia de Buenos Aires. En mis ratos libres, me dedico a la investigación y estudio sobre temas diversos asociados a estas áreas, como la Guerra de los Treinta Años o la literatura del siglo XVI.

-¿Qué es la Historia para vd.? ¿Puede servirnos de algo?

-En alemán, y me remito a esta lengua porque la Historia como ciencia moderna surgió precisamente en Prusia en el siglo XIX, existen dos voces que al castellano se traducen como «Historia»: «Geschichte» y «Historie». Esta última hace referencia a la Historia en un sentido cronológico, al encadenamiento de hechos relevantes o dignos de mención que transcurren en una sociedad determinada. La Geschichte, en cambio, va mucho más allá y se trata de la interpretación que el historiador aporta sobre dichos acontecimientos. Así, la labor del historiador no se limita a contar una secesión de hechos, sino que procura comprenderlos y explicarlos.

Efectivamente puede servirnos. Siempre simpaticé con la concepción ciceroniana de la Historia como «magistra vitae» o maestra de la vida. Existen numerosas personalidades históricas que nos inspiran y nos sirven de ejemplo. Nuestra Isabel la Católica admiraba a Juana de Arco y la tomó como modelo. Al casarse le regalaron una crónica de un poeta anónimo sobre la famosa doncella de Orleans.

-¿Se trata en la Argentina la Historia como se debe, o quizá hay mitos y tabúes intocables?

En la historiografía argentina desde el siglo XIX han predominado dos corrientes o dos maneras de abordaje de su Historia: la liberal u oficial y la revisionista. La primera reivindicaba a los llamados próceres de cuño liberal y exaltaba la «prosperidad» de un país cuya fuerte economía había atraído a una gran cantidad de migrantes europeos, solo superada por la oleada migratoria hacia Estados Unidos. Dicho impulso económico se logró merced a acuerdos leoninos con Inglaterra. La otra postura, la revisionista o nacionalista, denunció los alcances y limitaciones de este «pacto neocolonial» y reivindicó a personajes históricos que habían «enfrentado» el vínculo de vasallaje hacia las grandes metrópolis, sobre todo a Rosas.

En mi opinión, ninguna de estas dos corrientes alcanza a explicar de manera satisfactoria el devenir histórico de los últimos dos siglos. Ambas están plagadas de romanticismos y medias verdades, y por esta razón urge una tercera explicación que clarifique nuestra situación actual.  

-A veces pienso que el pasado reciente de Hispanoamérica no es sino un adelanto de lo que está por venir en España, especialmente por el lado negativo del asunto. ¿Percibe vd. paralelismos entre las respectivas situaciones políticas o incluso económicas que se dan a ambos lados del charco?  

-Es difícil comparar dos regiones del mundo tan distintas, pero un paralelismo que encuentro es que tanto Hispanoamérica como algunos países de Europa se encuentran en una posición de debilidad frente a la presencia avasallante de los gigantes económicos extranjeros. Por ejemplo, este año vemos cómo Grecia vende sus puertos a los chinos, que avanzan por doquier, mientras Hispanoamérica cierra acuerdos de comercio desventajosos con las grandes metrópolis. Por supuesto que los europeos tienen mayores herramientas y posibilidades para hacer frente a estas situaciones que nosotros.

-“Europa” sigue siendo una suerte de paradigma/mantra no sólo para Hispanoamérica, sino también para España. “Europa” se asocia a “libertad”, “progreso”, “tolerancia” … ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Creo que los europeos deben reencontrarse con el espíritu que los hizo grandes en el pasado. Hoy se puede percibir una gran negligencia y desidia por parte de las nuevas generaciones hacia su Historia patria. Por eso, una vez más, se debe recurrir al trabajo de los historiadores. Los jóvenes españoles, franceses e italianos deben desempolvar las figuras del Cid Campeador, Luis IX o Julio César para hallar modelos de inspiración y salir de la situación conflictiva en que se encuentran actualmente. Europa debe volver a adoptar los valores fundacionales que la convirtieron en faro del mundo y la llevaron a fundar una civilización universal.

-¿Qué es para vd. la Hispanidad? ¿Cómo se puede desarrollar este concepto en la teoría y en la práctica? -¿Cuáles son a su juicio los lazos que más unen a los pueblos hispánicos?

– Entendemos por Hispanidad al conjunto de pueblos de habla hispana, unidos por la Historia y la cultura. Es una comunidad que surge del seno de la antigua Monarquía católica, que supo aglomerar pueblos muy diversos y dotarlos de un sentido de unidad. Por supuesto, no solo nos une la lengua, sino también muchos otros aspectos que se manifiestan en la religión, la música, la vestimenta, la manera de pensar y de sentir.

Por desgracia, la tristemente célebre leyenda negra ha ido erosionando y desdibujando dicha unidad y nos ha hecho olvidar nuestro verdadero origen. Los hispanos a uno y otro lado del Atlántico han denostado su Historia al tiempo que reivindican culturas foráneas. Por este motivo, es importantísimo el trabajo de historiadores, escritores y aficionados para desmontar las mentiras de nuestra Historia y poder fomentar políticas en común.

-“Españoles de Cuba” tiene un leitmotiv: Reivindicar un cambio en la legislación española para que se reconozca la nacionalidad a los descendientes directos de españoles en América. Por ejemplo, cuando se firmó el Tratado de París en 1898, muchísimos españoles americanos fueron excluidos de su nacionalidad. Este agravio histórico podría subsanarse hoy con una Ley de descendientes como la que ya existe en algunos países de nuestro entorno (por ejemplo, la “ley de nietos” de Portugal o la “ley de bisnietos” de Italia).  ¿Qué opina vd. al respecto?

-Me parece una medida estupenda para fortalecer los lazos entre la Península e Hispanoamérica. Este tipo de políticas son importantes para estrechar la unión y paulatinamente ir conformando un solo bloque.

-¿Cuáles cree vd. que serán los mayores desafíos que habremos de enfrentar los hispanos de cara al futuro?

-Creo que en el siglo XXI los distintos bloques de poder van a buscar consolidar y fortalecer sus respectivas posiciones geopolíticas y, si queremos que nos vean como a un igual, debemos nosotros también trabajar en conjunto y dejar de ser el patio trasero de los poderosos.

-Muchísimas gracias por su tiempo, sr. Duré. Para finalizar, ¿algún mensaje para nuestros lectores de ambas orillas?

-Les recomiendo continuar informándose sobre estos temas y nunca cesar en la búsqueda de la verdad histórica. Un saludo y un abrazo.

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