Foto: El templo Khoo Kongsi.

París, 17 de enero de 2020.

Querida Ofelia:

El 15 de diciembre de 2019, con +31°c. hicimos un tour completo por Georgetown, la animada capital de la isla malasia de Penang y declarada Patrimonio de la UNESCO, con sus jardines botánicos, los edificios antiguos, los templos chinos y budistas, las calles bulliciosas y los barrios construidos sobre el agua, donde se mezclan culturas, tradiciones, religiones y pueblos varios en un melting pot absolutamente armónico y especial.

Comenzamos nuestro tour por Georgetown visitando los Jardines botánicos de Penang, denominados Taman Bunga Kebun y conocidos también como «Waterfall Gardens» durante la época inglesa, por albergar una cascada en su interior. Los jardines, inaugurados en 1884, ocupan un área de 29 hectáreas aproximadamente y, además de un remanso de flora y fauna, constituyen el «pulmón verde» de la ciudad de Georgetown. Allí pudimos encontrar macacos de cola larga, ardillas y mariposas multicolores, mientras que en cuanto a las plantas, admiramos la palmera Pinang que ha dado nombre a la isla de Penang, el lirio negro de color violáceo negro, el árbol candela, el jengibre local, helechos, orquídeas, cactus, bambú, etc.

Continuamos el tour por Georgetown visitando el Wat Chaiya Mankalaram, el templo tailandés del buda reclinado, construido en 1845, en la época colonial. Por fuera, el templo se caracteriza por colores muy luminosos y una grandiosa pagoda dorada. La entrada a la sala principal está protegida por los nagas, criaturas doradas similares a serpientes y por dos demonios con espadas. El interior contrasta con el exterior por su sencillez: la sala está desnuda y dominada por un enorme buda de 33 metros reclinado y enrollado en un sarong de oro. La representación de buda tumbado o reclinado es alegórica de la paz interior y del desapego del mundo.

Al frente encontramos otro templo budista: es el templo birmano Dhammikarama. El Buda de este templo mide 11 metros de alto y está de pie. Tiene una sonrisa enigmática y unas enormes manos blancas, una que apunta hacia arriba y la otra hacia abajo, alegoría de la meditación y de la iluminación.

Después nos dirigimos a visitar otra de las perlas de Georgetown, el Museo Baba Nyonya, conocido también con el nombre de Mansión de Pinang Peranakan o «Museo de Chung Keng Kwee», en el pasado residencia privada propiedad del jefe chino de la sociedad secreta Hai San. El edificio, magnífica villa de estilo ecléctico, es una maravilla arquitectónica. La influencia victoriana tardía es particularmente evidente en la profusa decoración en hierro fundido, entre las pocas de Penang que ha sobrevivido intacta a la ocupación japonesa. Los fabulosos muebles de anticuario y las magníficas obras de madera que admiramos en su interior nos dejaron con la boca abierta.

Proseguimos la excursión con la visita al famoso templo Khoo Kongsi, el más suntuoso de todo Malasia, cuyos muros, pilares y techos están decorados con tallas que representan las características de los maestros artesanos chinos. Este templo, construido hace unos 650 años y reconstruido en 1920 tras un incendio que lo destruyó, tiene un enorme valor histórico y cultural, y era el lugar donde se reunía un clan chino. De hecho, el término chino «kongsi» significa literalmente «compañía» o «sala de encuentro». Estas instalaciones albergan una serie de funciones y servicios, tanto para las familias reunidas bajo el mismo clan, como para facilitar la trama de relaciones entre los chinos migrantes, oficiar alguna ceremonia civil y religiosa, especialmente en lo que se refiere al culto de los antepasados, pero también ayudar a entablar relaciones comerciales. 

Antes de regresar al puerto, visitamos el Chew Jetty en el paseo marítimo de Georgetown, un barrio de casas construidas sobre palafitos que forman una auténtica aldea sobre el agua realizada por los primeros inmigrantes chinos. Las casas sobre el mar están habitadas principalmente por familias chinas, tradicionalmente subdivididas en «clanes». Los jetty (que en inglés significa «muelle», «embarcadero») de los cuales Chew es el más grande y repleto de tiendas y restaurantes, se dividen de acuerdo con las familias –o clanes – que viven en estos.

Nuestra guía fue una culta suiza llamada Marie-Louise, la cual trabajó durante 30 años en la embajada de su país natal en Malasia, pero al llegar el momento de la jubilación decidió quedarse.

Tuvimos una Noche de Gala a bordo, con el espectáculo “Romeo y Julieta” en el Teatro Rex. Participamos también en el Costa Club Show, invitados por el capitán Paolo Fusarini. Tuvimos la oportunidad de conversar con la dos encantadoras jóvenes Antonella Passarelli y Monica Vogliobene, asesoras personales del crucero. Con ellas ya habíamos reservado dos Cruceros Costa para el 2020.

Esa noche el Costa Fortuna zarpó rumbo a Port Klang, desde donde iríamos a Kuala Lumpur.

Mañana te seguiré contando sobre nuestro fascinante viaje por: Malasia, Singapur, Tailandia y Camboya.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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