En el último trago nos vamos, de Edgardo Cozarinsky

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París, 18 de junio de 2019.

“En el último trago nos vamos”, mereció el prestigioso Premio Hispanoamericano de Cuento Gabriel García Márquez 2018, «un libro escrito con un gran oficio narrativo, con raíces profundas en una antigua tradición literaria y de una notable solidez intelectual», según el jurado del premio.

La pluma excepcional de Edgardo Cozarinsky nos ofrece un magnífico libro que reúne ocho relatos inquietantes y magistrales, donde la superficie de lo narrado se quiebra constantemente para revelar una realidad insospechada. Al terminar de leer el libro nos asalta el deseo de continuar , de buscar nuevos relatos, que nos hagan viajar por el Mundo con los extraordinarios personajes creados por el autor.

“Pocos minutos después de ser atropellado por un Peugeot 3008, que prosiguió sin detenerse hacia la avenida Almirante Brown, Antonio Graziani se incorporó en medio de la calzada desierta de Paseo Colón y cruzó hacia Parque Lezama. No dudó siquiera un instante de que estaba muerto, pero esta certeza no le impidió respirar hondamente el aire ya fresco, esa brisa que alivia el calor a fines de una noche de diciembre. Aún no eran las cinco y ya empezaba a clarear con la primera, tímida luz del día.

No le llamó la atención la ausencia de heridas visibles, de todo dolor. Se sacudió someramente el polvo adherido a la ropa, pasó sin detenerse ante la iglesia ortodoxa de la calle Brasil, que tanto lo intrigaba en su infancia, y echó una mirada rápida a las persianas bajas del restaurante que en años recientes había frecuentado. Se dirigía al bar Británico, confiado en que estaría abierto, como solía, las veinticuatro horas.

No se equivocaba. Dos mesas solamente estaban ocupadas y en una de ellas reconoció a Gustavo Trench, un amigo muerto dos años atrás.

—Antonio… No sabía… —Trench se mostró auténticamente sorprendido—. ¿Desde cuándo?

—Hace unos minutos. Me atropelló un auto cuan-do cruzaba Paseo Colón.

Una mujer sin edad salió de atrás de la barra y se acercó a ellos. Sus ojos se hundían en una intrincada red de arrugas, el maquillaje de colores vivos parecía señalar el lugar que habían ocupado rasgos ya vencidos, el pelo se elevaba en una rígida composición color caoba. Sin una palabra, interrogó con la mirada a Antonio. Este señaló lo que bebía su amigo. La miró alejarse: le había parecido curiosamente ausente bajo la efusión de maquillaje y tintura, ahora le parecía casi transparente. Trench percibió su extrañeza.

—Ya pronto se va a borrar —informó—. Hace casi tres años que murió.

La mujer volvió con un vaso de fernet. Antonio bebió un trago, otro, y se quedó mirando el líquido oscuro donde flotaban dos cubitos de hielo; no dijo una palabra, pero Trench, de nuevo, creyó necesario explicar.

—Sí, tiene el mismo gusto. ¿Qué esperabas? —Tras un momento de silencio, continuó—. Vas a encontrar todo igual. Pero a los que no vas a encontrar es a los que todavía no cruzaron la línea. Solamente nos vas a ver a nosotros, en los mismos lugares, con la misma cara y la misma voz. A los otros no los vas a ver ni vas a poder comunicarte con ellos.

Antonio no respondió. Se sentía perplejo, menos por la existencia nueva que le iban descubriendo que por su falta de asombro, más aún: por su serena aceptación de lo que, minutos antes, lo hubiera llenado de miedo. Se quedó mirando a la mujer del bar, que parecía hacer unas cuentas en un cuaderno de tapas du-ras y cada tanto se llevaba a la boca un lápiz para mojar la punta con saliva. Trench se sentía obligado a guiar los primeros pasos del amigo en territorio incógnito.

—Como te dije: tres años.

—¿Y después?

—No sé. Los que saben ya no pueden contar.”

Siempre hay un último trago en las narraciones de Edgardo Cozarinsky y, aunque se anuncie como en la famosa canción, nadie se acaba yendo del todo. Los insomnes errantes que aparecen en estos cuentos siempre encuentran un bar abierto donde les esperan historias asombrosas. En Buenos Aires los muertos sobreviven en una precaria segunda vida; en la selva guaraní o en las ruinas de Angkor palpitan, invictos, los sacrificados. Y en un rincón de Brooklyn atiende una vidente que puede transformarse en la madre del incauto que se anime a consultarla. Como un caleidoscopio de todos sus registros narrativos, el nuevo libro del autor de Lejos de dónde y Dark explora las muchas dimensiones de lo imaginario, de la memoria afectiva y sus imprevistas confluencias, de los distintos rostros que adopta el deseo.

«Cozarinsky es uno de los autores fundamentales de la literatura castellana de hoy, discípulo de Bioy Casares y de los grandes autores del fin del imperio austrohúngaro, como Joseph Roth.» Alberto Manguel, El País

«Uno de los escritores veteranos más «jóvenes», originales y audaces en español.» Javier Montes, Abc Cultural

“Cozarinsky nos regala una excelencia literaria poco reconocida en España. Deberíamos tal vez frecuentarlo mis.” J. Ernesto Ayala-Dip, Babelia (El País)

“Quizás haya llegado el momento de que uno de esos premios de relumbrón, un Cervantes por ejemplo, ponga et foco sobre uno de los (casi) secretos mejor guardados de la literatura en español.” César Romero, Diario de Sevilla

“Un prodigio de bella sencillez y atinadas elipsis: Amigos, Edgardo Cozarinsky merece el viaje (como se dijo de Borges).” Luis Antonio de Villena. Expansión.

Edgardo Cozarinsky (Buenos Aires, 1939) se instaló en París en 1974 y, desde 1988, alterna su residencia entre Buenos Aires y la capital francesa. Cineasta además de escritor, ha dirigido películas que bordean los límites entre ficción y documental y que han merecido premios y homenajes en el museo del Jeu de Paume en París y en cinematecas internacionales. De su obra literaria desta¬can los libros de relatos Vudú urbano (1985) —prologado por Susan Sontag y Guillermo Cabrera Infante—, La novia de Odessa (2001) y Tres fronteras (2006), así como las novelas El rufián moldavo (2004), Maniobras nocturnas (2007) y, ya en Tusquets Editores, Lejos de dónde (2009, Premio a la mejor novela 2008-2010 de la Academia Ar¬gentina de Letras), La tercera mañana (2010), Dinero para fantasmas (2012), En ausencia de guerra (2015) y Dark (2016).

En el último trago nos vamos. Novela literaria/Relatos de Edgardo Cozarinsky. Tusquets Editores, S.A. Colección Andanzas 945. Diseño de la colección: Guillemot-Navares. © Edgardo Cozarinsky, 2017. Ilustración de la cubierta © Mimadeo – Istockphoto – Getty Images. Rústica con solapas – 14,8 x 22,5 cm – 192 páginas – 18 euros – ISBN : 978-84-9066-693-7

Félix José Hernández.

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