Ilustración: El sueño de la razón produce monstruos. Goya.

León, 18 de marzo de 2021.

Querida Ofelia,

La Sala 1 del Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León acoge hasta el 26 de septiembre El sueño de la razón, una muestra colectiva de obras pertenecientes a la Colección MUSAC que propone una reflexión sobre los comportamientos irracionales, mitos y pensamientos mágicos que surgen como reacción ante el miedo y la incertidumbre.

Para ello, se presenta una selección de ocho obras pertenecientes a la Colección MUSAC de los artistas Carlos Amorales, Jorge Galindo, Ruth Gómez, Abigail Lazkoz, Enrique Marty, y Marina Núñez, quienes, mediante un imaginario cercano a lo siniestro, lo abyecto y lo monstruoso, exploran el lado oscuro del ser humano.

La muestra, comisariada por Koré Escobar y Kristine Guzmán, responsable de la Colección y Coordinadora General del MUSAC respectivamente, se articula a partir de la gran instalación del artista Enrique Marty Fall of the Idols (2011-2019), recientemente donada a la Colección MUSAC, que dialoga con el resto de obras para guiar al espectador a través de un viaje al final del cual solo estamos nosotros mismos.

Desde los materiales híbridos y reaprovechados de Enrique Marty, los palimpsestos de Galindo o las frenéticas animaciones de Ruth Gómez hasta las expertas manos de Amorales, Núñez y Lázkoz, todos los recursos son válidos para generar una atmosfera asfixiante y extraña, a la vez que familiar, dentro de ese concepto que Freud definió como Unheimliche, asentando la categoría estética de “lo siniestro” como una estética de tipo negativo que inicialmente provoca una reacción de disgusto en el espectador pero que, a la vez, puede contener algún tipo de placer.

El sueño de la razón produce monstruos es el grabado número 43 de la serie Los caprichos, que Francisco de Goya realizó en el año 1799 como una crítica a la sociedad española de su tiempo. Según el manuscrito que se conserva en la Biblioteca Nacional y que comenta la serie, este aguafuerte iba a servir de portada para toda la obra y podría interpretarse de la siguiente manera: “cuando los hombres no oyen el grito de la razón, todo se vuelven visiones”.

Goya, comprometido con los ideales de la Ilustración, se oponía al fanatismo religioso y a la superstición y comprendía que cuando la masa social se guía por el miedo y se refugia en la superstición y en el pensamiento mágico es fácilmente manipulable y susceptible de dar valor a cualquier suerte de héroe que le haga una promesa de redención.

Han transcurrido más de dos siglos desde que Goya realizara este grabado. En estos dos siglos occidente consagró la razón, la técnica y el humanismo como el motor del avance social hasta que la segunda guerra mundial mostró la barbarie del fascismo y de lo que era capaz. Los totalitarismos de ese momento pusieron de manifiesto cómo el fanatismo, el pensamiento único y la sinrazón creaban ídolos esperpénticos a los que nada se les ponía por delante.

En los últimos años estamos asistiendo al surgimiento de toda una serie de mesías que predican teorías siniestras sembrando la paranoia de múltiples conspiraciones que solo ellos pueden descubrir y destruir. Sus prédicas surten efecto en muchos y variados tipos de población mundial, lo cual nos lleva a centrar el foco de atención en preguntarnos sobre las razones por las que prenden estos discursos y los mecanismos que los activan, más que en las figuras que los emiten.

 ¿Qué buscamos, como individuos primero y como masa después, para refugiarnos en este tipo de promesas y teorías? ¿Qué fundamenta el comportamiento, aparentemente, irracional de estos líderes y sus seguidores? ¿En qué fallan nuestras estructuras y sistemas sociopolíticos al generar tal descontento que arroja a tantos individuos a los brazos de estos mesías?

Dar respuestas no es el objetivo del arte, pero sí lo es plantear preguntas y señalar contradicciones. Por ello, en esta exposición de la Colección MUSAC nos aproximamos a las contradicciones del ser humano, a su inconsciente siniestro, su comportamiento en masa y su tendencia al pensamiento mágico, pero también invitamos a una reflexión sobre la política y las estructuras sociales y económicas que permiten que afloren los monstruos.

El MUSAC y su colección tienen entre sus fines reflexionar sobre la sociedad en la que se insertan y estudiar la manera en que los artistas visuales contemporáneos se relacionan con ella. Con El sueño de la razón nos acercamos a la particular visión de una serie de artistas que, mediante un imaginario cercano a lo siniestro, lo abyecto y lo monstruoso, exploran el lado oscuro del ser humano.

SOBRE LAS OBRAS EN EXPOSICIÓN

Las ocho obras que forman parte de El sueño de la razón cuestionan al espectador y le invitan a mirar más allá de sus títulos y su apariencia formal, ofreciéndole un viaje al final del cual se encontrará frente a si mismo, aunque no siempre lo queramos ver.

En su serie The Fall of the Idols, Enrique Marty trabaja con los restos acumulados en su estudio a través de los años para crear una escenografía formada por más de 500 elementos, a través de la cual pretende neutralizar la validez y descontextualizar el significado de los distintos “ídolos” creados a lo largo del tiempo en las distintas culturas y civilizaciones.

Como señala Kristine Guzmán en el catálogo de la exposición del autor “Fe ciega”: “Enrique Marty recrea objetos que de una forma u otra han sido venerados bien desde una base religiosa o espiritual y política o ideológica. Estos objetos, descontextualizados, se convierten en objetos tragicómicos que remiten a lo absurdo de estos cultos que controlan a sus seguidores investidos por una “fe ciega” que los vuelve fanáticos y cuyo celo no crítico y obsesivo entusiasmo les lleva a comportamientos excéntricos, que terminan, en ocasiones, en la violación de las normas sociales vigentes”.

En el año 2009, Jorge Galindo realiza la serie 100 dibujos negros, que se mostraría en la exposición monográfica que el MUSAC dedicó al artista en 2009, titulada La pintura y la furia. En esta serie el pintor recorre su larga trayectoria pictórica y realiza guiños a la historia de la pintura. Presenta la obra como si de un mural se tratase, tapizando uno de los grandes muros del museo como una cita a los retablos barrocos y sus secuencias narrativas. En cada pieza se aprecia un gesto rápido y suelto, una pintura desenvuelta y sólida dentro, todas ellas, de un universo muy personal del artista. Pero, más allá de los aspectos formales y del fuerte carácter pictórico de la obra también desde un punto de vista semántico, la disposición y envergadura del conjunto y la acumulación de “escenas” nos remite a la vorágine de imágenes, noticias y estímulos que consumimos cada día a través de la publicidad, la televisión, los periódicos, las redes sociales… Una cantidad de imágenes tal que provoca saturación y que puede anular nuestro juicio, al no existir categorías jerárquicas con respecto a la información que transmiten. Una sucesión de estímulos que nos remite a la sociedad del espectáculo contemporánea.

Por otra parte, el título de la serie podría remitir, a las Pinturas Negras que Goya realizó para los muros de su propia casa, en las que se evidenciaba tanto su propio hastío vital como el cansancio por la decadencia política y social. Tal vez Galindo, con esta serie, esté cuestionando el permanente “ruido” sobre la realidad que transmiten los medios y también la forma en que ésta se representa.

Con Why to Fear Future?/ ¿Por qué temer al futuro? el artista mexicano Carlos Amorales presenta 54 naipes, que toma de lo que él denomina su archivo líquido, una suerte de enciclopedia de símbolos personales. En su mayoría son dibujos de silueta con figuras antropomorfas, de animales, calaveras etc. que conforman una mitología personal. Protegido por esta mitología, Amorales establece un tarot para afianzar el futuro y como él mismo señala “hacer frente a lo que sucede en estos tiempos tan complicados”. Mediante este juego, Amorales señala cómo culturalmente es fácil recurrir a métodos adivinatorios y paranormales para solventar la incertidumbre o el miedo.

Los trabajos de Marina Núñez Muerte y Monstruas se inscriben dentro de la línea de trabajo temprana de la artista en relación a sus estudios sobre el feminismo y la consideración de la otredad de la mujer en la sociedad y en la Historia del Arte. Con unos referentes formales tomados del Renacimiento más manierista y del Barroco más efectista, Núñez aborda los paroxismos de las mujeres aquejadas de “histeria” interpelando al espectador sobre el concepto de “histeria”; ya que para que la mujer sea “histérica” tiene que haber una estructura detrás, que le empuje a ello: las represivas normas de la moral victoriana.

Como señala Betty Friedman en La mística de la feminidad, cada época tiene un mal con nombre propio para las mujeres: la histeria en época Victoriana y la agorafobia en los años 50 y 60 del siglo XX, cuando se redujo a la mujer a su rol de género y se la condenó a cadena perpetua en la comodidad de sus hogares.

Precisamente a esto hace referencia Marina con su obra Muerte, retrata a tres mujeres que parecen espectros o muertas en vida, porque, reducidas a su rol carecen de una vida propia.

Las obras de Abigail Lazkoz, parten del proyecto que la artista realizó en el Laboratorio 987 del MUSAC en 2005 con el título de Esconde la mano. Para la ocasión, la artista desarrolló un gran mural que ocupaba todo el espacio expositivo y en relación al proyecto ella misma explicaba: “El título tiene en sí mismo connotaciones múltiples relacionadas con el significado estricto del dicho español que habla de “tirar la piedra y esconder la mano, como metáfora referida a la idea de que la normalidad del individuo no es solo necesaria sino obligatoria”. Los dibujos que ahora presentamos y que tienen el mismo título que el proyecto, ahondan en el sentido de que para “pertenecer” a un grupo tienes que anular tu individualidad y someterte a los dictados del conjunto. Con un dibujo intencionadamente sencillo pero de gran impacto, Lazkoz nos invita a reflexionar sobre los peligros de abandonar un posicionamiento crítico y personal a cambio de seguridad o pertenencia, lo que Erich Fromm estudiaría como “El miedo a la libertad”.

Finalmente, el proyecto de Ruth Gómez Animales de compañía consiste en una animación en vídeo y dos dibujos de gran dimensión a través de los cuales presenta a una serie de seres humanos en una selva luchando unos contra otros por sobrevivir, como metáfora del individuo y la sociedad contemporánea. Pese al dibujo colorista y afable, el vídeo pone de manifiesto la vorágine vital a la que los personajes están sometidos, en una guerra perpetua de todos contra todos.

Hobbes popularizó la sentencia de que “el hombre es un lobo para el hombre” si bien parecía creer que la sociedad era capaz de atenuar su tendencia natural al egoísmo. Gómez, parece más descreída y no les da tregua ni esperanza en su pelea por sobrevivir.

Los dos dibujos que acompañan al vídeo muestran dos personajes gigantes que pisan a una serie de personajes diminutos. El mero hecho de estar sobredimensionados nos produce una reacción de temor, al igual que su postura firme y combativa. Tal vez con ellos la artista quiera representar los poderes financieros, políticos, informativos que dominan el mundo y contra los que parece que el ciudadano corriente nada puede hacer.

SOBRE LOS ARTISTAS

Carlos Amorales México. D.F., México, 1970

Carlos Amorales es un artista multidisciplinar de largo recorrido, cuya práctica artística integra diferentes aspectos —la música, la animación, las imágenes populares, los personajes de la calle, así como animales simbólicos, parajes naturales, aviones, máscaras, etc.—, que resuelve en instalaciones sencillas en las que se crea un escenario y un ambiente sonoro y pictórico de sensaciones. El resultado es un particular universo artístico e iconográfico, de fuerte carga simbólica y no exento de ambigüedad, en el que el espectador y su capacidad de interpretación juegan un papel fundamental, y que se concibe como una suerte de espacio de representación en el que tienen cabida una larga galería de personajes y objetos.

Jorge Galindo Madrid, España, 1965

La pintura de Jorge Galindo es gestual, matérica, cargada de intensidad cromática y expresiva. Heredero de la abstracción americana del último cuarto del siglo XX, con Cy Twombly y Julian Schnabel como maestros a seguir, concibe el medio pictórico como una liberación de los sentidos, una postura romántica en torno al poder expresivo del propio medio y sus capacidades para hacer fluir la pasión y el impulso. En los años 1996-1997, Galindo comienza a realizar series de pinturas en las que reutiliza materiales inverosímiles, tanto en la superficie como en los soportes.

Abigail Lazkoz Bilbao, España, 1972

Abigail Lazkoz se vale el dibujo y la viñeta gráfica para tratar la realidad política y social o los roles de género, planteando en el propio espectador cuestiones que han de ser desveladas yendo más allá de lo que el dibujo, ofrece en un primer golpe de vista. Tras la sencillez del trazo y la monumentalidad de sus dibujos murales se esconde una profunda reflexión sobre el mundo en que vivimos. Los dibujos en blanco y negro de Lazkoz nos plantean una aproximación a la cruda realidad circundante desde una perspectiva aparentemente sencilla, de tal forma que tras sus obras se esconden unos sólidos planteamientos sociales y políticos. Introduce, en algunas ocasiones, mediante motivos florales y adornos de aparente belleza superficial, elementos desconcertantes que, tras una primera lectura, pasan desapercibidos para desvelar posteriormente el significado real de la composición.

Ruth Gómez Valladolid, España, 1976

Las animaciones de Ruth Gómez tienen varios elementos en común, desde el modo en que concibe las figuras hasta el color que utiliza para ello, siempre dentro de la gama del rosa. Sus trabajos, de cariz autobiográfico, ofrecen una personal manera de entender el mundo. Casi toda la obra de Gómez es el resultado de su necesidad de narrar lo que sucede en su vida cotidiana o en su entorno más próximo. Ruth Gómez concilia en su trabajo una —a veces irónica, otras dramática— atención hacia los conflictos enmascarados en las convenciones sociales contemporáneas, con su representación en un modo del dibujo y de la animación por ordenador de un estilo tan propio como coincidente con la temática que aborda.

Enrique Marty Salamanca, España, 1969

En sus trabajos, normalmente agrupados en series, Enrique Marty combina varias técnicas para, a modo de siniestras escenografías, ofrecer al espectador indicios y huellas de hechos siniestros: un macabro acontecimiento de sangre y muerte se presenta en unos baños escolares; en otras ocasiones, son figuras sangrantes dibujadas en las paredes de una sala; o pequeñas esculturas de individuos que, aun siendo los modelos personas muy próximas al autor, se convierten en sus manos en grotescos personajes. Enrique Marty ve el mundo con otros ojos y con otro color, el negro, y con su obra parece reírse de la perversión que esconde la condición humana.

Marina Núñez. Palencia, España, 1966

El trabajo de Marina Núñez tiene desde sus inicios un rotundo posicionamiento ideológico en torno a los discursos de género. Técnicamente posee un control de la pintura que la permite indagar con distintos materiales y texturas, y que se traduce en obras realizadas en óleo sobre tela, madera, aluminio o plástico. Pero es precisamente esta narración, no exenta de compromiso, la que ha llevado a la artista a explorar otros medios técnicos como la reproducción digital o el vídeo. La mujer y su posición a lo largo de la historia, y en el momento actual, son algunas de las cuestiones presentes en un trabajo que obliga al espectador a repensar la historia escrita en masculino y el presente ingenuamente asexuado que nos ofrece, generando preguntas que la propia artista razona también a través de su labor como crítica y ensayista.

NOTAS BIOGRÁFICAS DE LAS COMISARIAS

Koré Escobar (León, 1971) es licenciada en Historia por la Universidad de León y Máster en Teoría de las Artes Plásticas Contemporáneas por la Universidad Complutense de Madrid. Desde el año 2004 es responsable del área de Registro y Colección del MUSAC. En el desarrollo de su función ha comisariado diversas exposiciones colectivas de la Colección, MUSAC y ha desarrollado el proyecto en línea Obras hermanas. Además ha impartido distintos cursos relativos a la gestión de colecciones y a la catalogación y conservación de obras TBM (time based media). Ha sido presidenta de la Asociación de Registros de Museos e Instituciones Culturales Españolas (ARMICE). En la actualidad, es vocal del Consejo del Comité Español del ICOM.

Kristine Guzmán (Manila, 1974) es Coordinadora General del MUSAC desde 2003. Licenciada en Arquitectura por la Universidad de Santo Tomás de Manila con un Máster en Restauración Arquitectónica por la Universidad Politécnica de Madrid, ha trabajado en el campo de la gestión cultural desde 1999. Comisaria de varias exposiciones en el MUSAC como las retrospectivas de Pamen Pereira (2016) y herman de vries (2017), dirige y comisaría también la serie editorial y expositiva AA Arte y Arquitectura del MUSAC, para la que ha realizado las monografías sobre TYIN Tegnestue (2015), Susana Velasco (2017) y Recetas Urbanas (2018).

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Título de la exposición: El sueño de la razón. Colección MUSAC

Artistas: Carlos Amorales (México D.F., 1970), Jorge Galindo (Madrid, 1965), Ruth Gómez (Valladolid, 1976), Abigail Lazkoz (Bilbao, 1972), Enrique Marty (Salamanca,1969), Marina Núñez (Palencia, 1966).

Comisariado: Koré Escobar, Kristine Guzmán

Fechas: 20 de marzo – 26 de septiembre de 2021

Lugar: MUSAC. Sala 1 Dirección: Avda. Reyes Leoneses, 24. 24008 León

Horario: miércoles a viernes de 11:00 a 14:00 y 17:00 a 20:00 h. / Fines de semana y festivos: 11:00 a 15:00 y 17:00 a 21:00 h.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

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