-Por Francisco Cambronero

Esta semana han sucedido dos cosas muy importantes, que van a actuar como piedras pesadísimas, en favor del hundimiento de España y de la destrucción de la libertad.

La primera tiene dos partes: una, el descubrimiento de que los fiscales colaboran con Podemos, pasándoles información secreta de los tribunales. La dos es el silencio tanto del PP como de VOX ante la destrucción de las tres patas que sostienen nuestro sistema. El del PP lo comprendo, al fin y al cabo sus dirigentes han colaborado mucho en que la realidad sea la que es. Lo que no entiendo es el silencio de VOX, más preocupado por hacerse fotos comiendo conguitos (que, como acto reivindicativo está bien, claro, pero es una gilipollez frente a lo sucedido en el Poder Judicial).

La segunda cosa es la votación del martes en el parlamento nacional. Los diputados votaron castigar por ley a todo aquel que diga que la violencia no tiene género. Votaron impedir la libertad de expresión, aunque esta no atente contra nadie, ni promueva la violencia contra nadie, ni genere odio contra nadie. Te castigarán si tu opinión es contraria al pensamiento que los políticos han decidido que es el verdadero. Así, dar una conferencia argumentando, como hacen muchos especialistas, que la violencia no tiene género será motivo para multarte o, incluso, encarcelarte. El único partido que votó en contra fue VOX. El PP votó también a favor. Con todos los totalitarios (quién os ha visto, y quién os ve, amigos peperos…).

La guinda al pastel la puso la pedrada que los totalitarios de Sestado le arrearon a una diputada de VOX por ejercer su derecho a expresar sus opiniones con libertad. Lo terrible no es la pedrada de los comunistas (que ya es…), sino el carácter contemporizador de muchos medios, cuando no la condena de la víctima por ponerse en medio de la dirección de la piedra, o así. Tal vez, el tuit más miserable es el del tullido Echenique.

Una semana realmente para no olvidar cuando, dentro de varias décadas, muchos se pregunten por qué pasó, cómo pudo suceder que una sociedad civilizada renunciaba a la excelencia, el mérito, la libertad y España por el Socialismo. No olviden esta semana: pasó porque a nadie le importó.

En fin.

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