InicioFirmasEl feminismo como neomarxismo

El feminismo como neomarxismo

Date:

Del autor

La expulsión de los jesuitas: Antecedentes y consecuencias

-Por Emilio Acosta Ramos Un tema que genera debate es...

Gracias a Alejandro Toledo, el globalismo se infiltró en el Perú

-Por Mar Mounier 'Gracias' a Alejandro Toledo, el globalismo se...

La camiseta de la Sampdoria

Habida cuenta de que en su momento hablamos de...

¿No da jindama que los que se visten de morado y se sirven a bocajarro del dinero público para organizar manifestaciones -dizque- feministas; sin embargo, son contrarios a la cadena perpetua y exigen leyes que favorezcan a los delincuentes, incluyendo -por supuesto- a los maltratadores y a los violadores, que cumplen apenas unos pocos años (sin trabajos forzados) y están en la calle?

Todos/todas/todes/todxs… estos/estas/estes/estxs… que dicen defender a las mujeres o a los más débiles se apoyan en organizaciones de multimillonarios (véase Soros).

Los/las/les/lxs… que dicen defender a las mujeres callaban cuando ETA mataba mujeres y niñas y los separatistas catalanes agreden a mujeres por llevar banderas españolas; o cuando los del Orgullo Gay agredieron a mujeres de determinados partidos políticos que, según su tolerancia neo/postcomunista, no deberían figurar en las manifestaciones que organizan ellos con el dinero de todos (total, como aquella afamada ministra socialista dijo que el dinero público no es de nadie…).

Los/las/les/lxs… que dicen defender a las mujeres callan cuando el maltratador o el violador es extranjero.

Exigen igualdad en los países occidentales, pero callan en lo que ocurre en los países islámicos… Siendo espoleados, además, por gente que trabaja en un medio de comunicación que pertenece a la República Islámica de Irán (Hispan Tv).

No hay que darle más vueltas a las estafas ideológicas. Para el neo/postmarxismo, la mujer, como el homosexual, el africano o etc., no es más que un sujeto político a utilizar según la conveniencia o moda ideológica del momento. Ya no cuela eso de la lucha de clases o la dictadura del proletariado. Las tácticas revolucionarias, y más las basadas en la «revolución universal y permanente» de Trotsky o la «revolución cultural» de Mao hay que llevarla por otros cauces. Por más que tanto Mao como el Che Guevara oprimieran a homosexuales y mujeres por igual; por más que ningún país comunista haya sido mandado jamás por una mujer. Karl Marx les hubiera dado patadas hasta en el cielo de la boca (eso cuando estaba sobrio y sin forzar a su pobre criada); pero dada la ausencia tanto de filosofía como de religión, el marxismo se ha convertido en una suerte de espiritualidad universal a estirar como chicle y a usar y tirar según parezca.

Y así, este tinglado no quiere leyes claras y bravas contra los hijos de perra que maltratan o violan; viven de los problemas y de sus ramificaciones. Por eso mismo, en una ley que vulnera la presunción de inocencia, ni siquiera incluye la protección para los casos de malos tratos dentro de parejas de lesbianas, y jamás veremos estadísticas con respecto a los malos tratos dentro de parejas homosexuales.

Por ello, estamos ante una de las batallas más importantes de la lucha cultural que nos acucia, máxime ante la dictadura progre de facto que vivimos en España, cada vez más indisimulada y asfixiante.

Para terminar, como el que no quiere la cosa, ¿no da jindama también que las políticas progres, tanto de natalidad como de inmigración, supongan que haya un 1,1 de natalidad en la población española, mientras que la población musulmana ya vaya por 8? Y se reitera: Ello es defendido por los/las/les/lxs… que se visten de morado, mean en la calle y pintarrajean iglesias.

Subscribe

- Never miss a story with notifications

- Gain full access to our premium content

- Browse free from up to 5 devices at once

Firmas

Deja un comentario