Imagen del investigador hispano-venezolano Emilio Acosta Ramos

Desde mediados del siglo XVI hasta principios del siglo XIX se fue formando en la Hispanoamérica septentrional un competente ejército confirmado por europeos, criollos, mestizos y negros que logró extender las fronteras hasta los confines del Pacífico Norte. Sin muchos hombres ni medios, sin embargo, fueron artífices de una epopeya continuada que alimentó una tradición de cultura de frontera que, desde sus raíces ibéricas, se adaptó al Nuevo Mundo que le tocó vivir y pacificar. Un auténtico y arquetípico hito histórico que daría para multitud de expresiones artísticas y que por desgracia sigue desaprovechado… Esperemos que el amor por nuestra historia y el definitivo rechazo a la Leyenda Negra terminen de eclosionar y así reabrir el tarro de nuestras esencias.

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