Imagen: Teniente-Coronel Marcelino da Mata, gran patriota portugués de origen guineano y héroe de la Guerra de Ultramar.

Cuando más y «mejor» se están viviendo los resultados de la -acaso mal- llamada descolonización de África en forma de inmigración masiva en el siglo XXI, vale la pena hacer una reflexión sobre el África que estuvo bajo gobernación portuguesa y española y cómo la pérdida y el alejamiento de estos territorios fueron por y para el beneficio de las potencias que siempre quieren vernos muertos. Como herederos que somos de la cultura romana, preguntémonos cui bono, esto es, a quién beneficia todo esto.

Sidi Ifni y el Sáhara Occidental, ocupados bajo la bota marroquí, no sólo están anulados políticamente –que por supuesto, sino que sus recursos naturales están saliendo por donde no deben; siendo que Marruecos es aliado tradicional de Estados Unidos.

Guinea Ecuatorial y Angola, luego de independizarse respectivamente de España y Portugal, entraron en la órbita francoafricana. “Casualmente”, ambos países tienen petróleo. El exportugués Mozambique, en cambio, se fue para la Commonwealth; y es que no en vano ya era objetivo británico a principios del siglo XX.

Como hace notar el historiador Francisco Núñez del Arco en su libro “Quito fue España (historia del realismo criollo)”, el imperio británico aún tiene más de treinta enclaves coloniales, válgannos Gibraltar y las Malvinas, entre otros. Holanda y Estados Unidos mantienen sus colonias tropicales. Francia también; y no sólo, sino que el ejército francés está en todos los fregados que se producen en África. Esa fue su “descolonización”… ¿Se imaginan ustedes si los regulares o los legionarios interviniesen en Marruecos o en Guinea Ecuatorial, el escándalo que se armaría? Pues Francia lo hace en Costa de Marfil, Mali y donde se le ponga por delante y nuestros rojipis –y quienes los subvencionan- sin embargo, nos siguen poniendo de ejemplo al país galo para todo. ¡Nunca el imperialismo hispanófobo tuvo tantos y tan baratos esbirros!

Había que echar a como diera lugar a España y Portugal de África, y así ha sido; aun cuando el hombre ibérico, tierra de frontera, conoce más y mejor este continente y hubiera aportado mucho a su estabilidad y desarrollo, como estaba ocurriendo en el siglo XX. Sin embargo, fuera; mientras que Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y hasta Holanda siguen en sus ultramarinos asuntos sin que nadie les tosa.

Así las cosas, sigamos peleándonos entre nosotros para que otros sean los que recojan los beneficios. Claro que también nos queda la opción de concretar proyectos jurídicos, económicos y políticos para afirmarnos como nosotros mismos en nuestra koiné ante la globalización. Será cuestión de elegir.

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