-Extraído de Historia de Las Españas – Peninsula, Islas y Virreinatos

Las Leyes Nuevas de Indias de 1542 fueron promulgadas por el emperador Carlos I para proteger a los indígenas y evitar la alarmante e incomprensible disminución de su población. En la época se desconocía el porque de su vulnerabilidad frente a las enfermedades y como evitarla, de modo que se optó por lo único que si podía hacerse: reducir en lo posible sus fatigas eliminando el servicio personal en las encomiendas.
Los españoles que habían arriesgado sus vidas en la Conquista habían recibido en premio unas tierras y la mano de obra necesaria para explotarlas, pero si tenían que prescindir de esa mano de obra indígena prácticamente gratuita, sus beneficios se reducirían hasta hacer peligrar su rentabilidad, lo que les llevó a rebelarse, derrotar y ejecutar al Virrey, obligando a su sucesor a no aplicar tal abolición para poder poner fin al alzamiento, capturar y ejecutar a los líderes rebeldes Gonzalo Pizarro y sus capitanes.


Sin embargo, a medida que iban llegando más peninsulares, el poder real iba incrementándose, poniendo nuevamente en riesgo los privilegios, produciéndose nuevos altercados hasta una última revuelta, liderada por Francisco Hernández Girón, quien derrotó a los realistas en las batallas de Villacurí y Chuquinga.


Tras estos reveses, la Real Audiencia hubo de formar un nuevo ejército, y recurrió a los aliados indígenas que ya habían facilitado la Conquista y que, fieles a su compromiso de lealtad al Emperador y combatiendo por unas Leyes que les favorecían, contribuyeron de forma definitiva a la victoria de Pucará del 8 de Octubre de 1554, en la que participaron con un ejército de (se dice) 4000 soldados indígenas, Don Carlos Alonso Tito Atauchi, descendiente de Huayna Cápac al que se premió nombrándole alcalde Mayor de los quatro suyos; Don Carlos Apo Alaya, Don Felipe Guacrapáucar y Don Francisco Cusichaca, curacas huancas. Hernández Girón, derrotado, logró huir; pero fue finalmente prendido en Jauja por los indígenas, procesado en Lima y ejecutado por traición el 7 de Diciembre.
En otras palabras y como se dice en el título: los indígenas americanos vencieron a los españoles para que América fuese sometida a la Corona Española… si los indigenistas llegan a saberlo, se pegan un tiro.

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