Ayer el distinguido señor Buitrago de Benito en compañía de su esposa estuvo en Villa Clara, una de las Cinco Villas, mientras la isla estuvo bajo la administración española, donde fue recibido por todo lo alto por la Vicepresidenta de la Asamblea Nacional de la provincia, Esperanza Gonzalez Barceló. Allí el embajador de España se informó sobre los proyectos de desarrollo que se llevan a cabo, muchos de ellos co financiados con capital español. Tal es el caso del programa Agua y Saneamiento, realizado con la participación de dos países caribeños (Cuba, Haití) y que también está asesorado con técnicos peninsulares, en Santa Clara. Buitrago de Benito se manifestó optimista y aseguró a la prensa de que se trataba de “un buen ejemplo de cooperación triangular”.
 


Más tarde y como ya fue el caso de Camagüey, el ilustre visitante, que realiza una visita inédita al interior de la isla, tal y como había prometido cuando asumió la responsabilidad de la sede consular en Cuba, se reunió con el Controvertido Vicecónsul honorario de España Augusto Blanco y la colectividad española que este representa. Allí los presentes tuvieron la oportunidad de transmitir al embajador sus inquietudes y quejas. Aunque no han transcendido los temas tratados, suponemos que los españoles de Cuba inquirieron al visitante sobre el estado de los expedientes de nacionalidad atrasados, así como el tratamiento y tramitación de las ayudas de urgencia a los mayores en situación de extrema pobreza.


Solidario, el embajador también mantuvo encuentros con directivos de la Cruz Roja provincial de Santa Clara para conocer de primera mano qué se hizo allí con la ayuda española, pues Buitrago de Benito sabe como todo el mundo, que el régimen ha vendido una buena parte de las donaciones a la población.
Para terminar la visita con una nota cultural, menos grave, el embajador visitó el Museo de Artes Decorativas de Santa Clara, que alberga una interesante colección de pintura española, así como importantes testimonios de la época provincial, cuando las Cinco Villas concentraban casi toda la riqueza de la isla de Cuba, como lo muestra la arquitectura, actualmente en ruinas.

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