Por: José Francisco Rodríguez Queiruga

El confinamiento al que nos vemos sometidos, me ha dado tiempo para leer la actualidad en múltiples plataformas de información y para reflexionar en lo absurdo de la situación que estamos viviendo, pues en la época de la información, la desinformación es el plato cotidiano servido con un gran aderezo de manipulación y regado con finos licores de alto contenido ideológico, cuyo abuso anula las voluntades y construye lisérgicas realidades paralelas donde se mezcla pasado y presente con la misma e incauta inocencia del que confunde tocino con velocidad.

Así observo varios parámetros de nuestra realidad que se presentan como las funestas consecuencias de una ideología de la corrupción, de la negación de la realidad y de la muerte, vehiculadas por la actual coalición gubernamental :

(1) Se constatan más de 30.000 muertos en tan solo dos meses, en su mayoría, ancianos, provocadas por la incompetencia e inacción de un gobierno que ha preferido ignorar los avisos del peligro que se cernía sobre España, emitidos desde hace 4 meses, y al hacerlo, no preparar nada que pudiese hacer frente al peligro, como otros gobiernos si han hecho, con resultados benéficos para su población. Comparando la mortandad española con la de países similares en número de habitantes, que si hicieron caso de las alertas y prepararon una estrategia de defensa activa y adecuada, observamos que en España, si hubieran actuado de manera similar, es decir, responsable, se hubieran podido salvar 70% de los fallecidos, es decir, que cerca de 20.000 de nuestros abuelos aun estarían vivos, con nosotros.

(2) La realidad les obligó a actuar, aunque tarde y mal, pues la incompetencia y la corrupción han llevado a este gobierno a fundirse más de 300 millones de € en material inservible, obtenido a través de intermediarios dudosos, a veces sin dirección conocida, la mayoría sin las cualificaciones requeridas y siempre a precios exhorbitantes, sin haberse utilizado las vías de contratación pública de rigor. Estas contrataciones onerosas e inútiles, retrasaron la acción profiláctica urgente y necesaria, generando aún más muertes. El olor a corrupción es tan fuerte que ni el incienso del Botafumeiro de la Catedral de Santiago podrá hacerlo olvidar.

(3) Las consecuencias de esta nula opacidad de la incompetencia y de la mal maquillada corrupción, es que, además del gran número de personas fallecidas y familias enlutadas, en tan solo 4 meses hemos alcanzado una caída de nuestro PIB cercana al 6% y con perspectivas, debido a la indescriptible acción del gobierno, de que se sobrepase el 13%de caída a final de año, lo que sin duda provocará un colapso social, nosllevará a una quiebra técnica y a la necesidad de un Rescate, Esto significa, como ya pasó con Grecia, una reducción de al menos un 40% de las pensiones, y recemos para que no vuelva el hambre, pues algunos creen, y así lo han manifestado, que el dolor del caos puede ser la oportunidad para forzar un cambio de régimen, da igual la violencia que se ejerza sobre la población, y en este sentido llama la atención las declaraciones del nuevo vicepresidente de la comisión de reconstrucción creada por el ggobierno y presidida por Patxi López, Dice el vicepresidente que si con el caos actual se produjese un proceso revolucionario, él sería el primero en ir a la Zarzuela a por el Rey.

(4) Para completar este escenario, el n° de parados, ya de por si alto, se pondrá cerca de 6 millones en junio, además, si no se llega aun deconfinamiento rápido y bien hecho, con la inacción de los últimos 4 meses, el sector de Turismo y HORECA quedará completamente aniquilado en 2020, y con ello, más del 12% del PIB. Esto que he observado, y mucho más, nos está llevando a la ruina en un gran sarcófago de silencio preparado por nuestros gobernantes y con la colaboración de la bien pagada prensa oficial. Gobernantes que, para justificarse, no dudan en enviar informaciones falsas y/o traficadas a las organizaciones internacionales como la OCDE, la OMS o la UE, o persiguen las informaciones críticas, censurándolas en las redes sociales e induciendo la persecución de la palabra libre de unos españoles hacia otros, polarizando los sentimientos de una sociedad ya crispada pero aún amordazada. En algunos momentos de nuestra historia, nuestros ancestros dieron leciones de valor y de heroismo, prefiriendo la dignidad y el honor antes que la esclavitud, como en Numancia o Monte Medulio. Pero aquellos suicidios heróicos de nuestros antepasados, nada tienen que ve con el suicidio estulto al que la desinformación y el silencio culpable, están llevando a España.

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