Foto: Monumento a Santa Genoveva, Patrona de París, situado a orillas del Sena.

París 6 de abril de 2020.

Los días pasan y la vida sigue igual, en La Ciudad Luz reina el silencio, salvo a las 8 p.m., cuando se abren balcones y ventanas y los parisinos aplauden al personal de los hospitales en su combate cotidiano por salvar a los infectados por el coronavirus.

Cada día a las 7 y 30 p.m., las cadenas de televisión nos muestran en directo a Monsieur Jérôme Salomón, número dos del Ministerio de Salud Pública, el cual nos informa sobre la situación nacional e internacional de la pandemia que sufre la Humanidad.

En su comparecencia de anoche Monsieur Salomón dio los siguientes datos  sobre Francia: 28 891 hospitalizados, 70 478 infectados, 6 978 graves en cuidados intensivos, 16 185 curados  y  5 889 fallecidos durante la hospitalización. A continuación informó que en los asilos de ancianos se habían infectado 22 361 personas, de las cuales 2 189 habían fallecido. Por tal motivo, hasta ahora han muerto en Francia 8 078 a causa de la pandemia.

A los asilos de ancianos solo puede entrar el personal que en ellos trabaja, las visitas de las familias están prohibidas, por tal motivo los ancianos comunican con sus seres queridos por medio de los teléfonos y las redes sociales. Se presenta el drama para las familias de los que mentalmente no pueden hacerlo y para los que se ven confinados en sus habitaciones cuando se detecta a alguien infectado en el asilo.

Algo curioso es como los animales han ido recuperado el terreno que perdieron con la construcción de pueblos y ciudades, al estas no tener tráfico ni peatones, así en París se pueden ver los patos y liebres en La Place de la Concorde, cisnes gaviotas y pavo reales en los bulevares, provenientes de las orillas del Sena y de los bosques de Bolonia y de Vincennes. Mientras que en muchos pueblos hay jabalíes que osan entrar a ellos.

El cierre de las fábricas, la ausencia de coches y un transporte público reducido al 8% ha provocado una baja considerablemente de la contaminación atmosférica, por lo cual gozamos de un cielo de un azul casi tropical y un sol brillantísimo.

Las zonas más afectadas por el coronavirus son las ciudades del este de la Nación e Île de France (París con sus barros adyacentes). Los hospitales de ambas regiones están a punto de la saturación por la gran cantidad de enfermos. Gracias a la solidaridad de la Unión Europea, desde  los hospitales de las ciudades del este como Estrasburgo y Mulhouse, siguen partiendo los helicópteros conduciendo a los enfermos graves hacia los hospitales de Austria, Suiza, Alemania y Luxemburgo.

Por otra parte, desde el parisino aeropuerto de Orly siguen partiendo aviones con enfermos graves hacia las ciudades del oeste, centro y sur de la Nación, al igual que los trenes desde las diferentes estaciones de ferrocarril de la capital.

Desde el 17 de marzo solo podemos salir de casa para comprar alimentos, medicamentos, hacer ejercicios o sacar los perros pero por tiempo limitado, también para ayudar a personas minusválidas. Para ello se debe imprimir un documento (o descargarlo en el móvil) desde el sitio web del Ministerio del Interior y llevarlo consigo para mostrarlo a la policía en los frecuentes controles en la calle, los cuales pueden multar a los que incumplan las medidas de confinamiento.

Tengo la impresión de que estoy viviendo en un filme de ciencia ficción. ¿Quién hubiera podido imaginar que esto podría ocurrir en pleno siglo XXI?

Según la tradición, Santa Genoveva salvó a Lutecia -actual París- en el año 451, de la destrucción por parte de Atila -el azote de Dios-, gracias a sus oraciones. Es por ello que es la Santa Patrona de la Ciudad Luz y su estatua se levanta a orillas del Sena, frente a las islas de Saint Louis y de La Cité, donde fue fundada la capital de Francia.

Los atentados terroristas del 13 de noviembre de 2015 y el incendio de Notre- Dame el 15 de abril de 2019, habían golpeado fuertemente a los parisinos, así como a toda la población de la Nación, ahora las autoridades estiman que la pandemia de coronavirus es el drama nacional más grande que ha sufrido Francia desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en 1945.

Estimo que en esta Semana Santa que ha comenzado viendo por la televisión la Misa del Domingo de Ramos, al estar todas las iglesias cerradas, los cristianos debemos orar a Nuestro Señor por toda la Humanidad.

Félix José Hernández.

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