A finales del siglo XIV, en Sevilla nació la que se conoció como Cofradía de los Morenos y a posteriori (y hasta hoy) como Hermandad de los Negritos. Concretamente en 1393, fue el cardenal Gonzalo de Mena y Roelas quien creara un hospital para acoger a los más desfavorecidos, esto es, los esclavos que muchas veces eran rechazados por sus propios amos o bien porque ya no podían “mantenerlos” o porque estaban enfermos o etc. En el siglo XVI fueron aprobadas sus reglas, siendo que este modelo se extendió por todo el Nuevo Mundo, desde México al Perú, pasando por Cuba, Panamá o Venezuela, entre otros.

En el Perú concretamente lo vemos en el carisma de las cofradías del Señor de los Milagros, así como la cofradía sacramental de la Soledad también fue fundada con reglas sevillanas, concretamente de la Soledad de San Lorenzo.

Estamos ante un mecanismo efectivo de integración social y religiosa, siendo que en Sevilla, esta hermandad se destacó por su defensa del dogma de la Inmaculada Concepción, así como venció todo tipo de dificultades y discriminaciones. Todavía en pie la capilla de los Ángeles, procesiona el Jueves Santo como hermandad pionera de aquel legendario Via Crucis cuya evolución nos trae las procesiones de Semana Santa tal y como las conocemos en la actualidad. Es una hermandad que ha visto caer grandes cosas de la ciudad, incluidas hermandades que no la aprobaban, y luego de 6 siglos, se mantiene en pie con buena salud, dando un auténtico testimonio de caridad, como su lema indica.

Con el pana Emilio Acosta Ramos de Venezuela Provincial departimos acerca de este fenómeno tan interesante y entrañable de nuestra historia, pues no en vano, el primer poblado de negros libres de la América del Norte fue el Fuerte Mosé, en la Florida hispánica; eso por no hablar de Esmeraldas, en el actual Ecuador.

¡Pasen y vean!

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