Breve lección de chiringuitología

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-Por Gonzalo Alba Beteré

¿Qué son los chiringuitos? ¿Son útiles para la sociedad, o para alguien concreto? ¿Sus miembros se lo creen, o les entra la risa? Esta y otras preguntas las contestaremos a continuación.

Todo empieza porque un progre tiene una idea (si, los progres también tienen ideas, pero suelen ser malas).

– Oye, ¿no os parece buena idea defender la emancipación temprana del cangrejo rojo en las marismas de Doñana?

– No suena mal, no… pero a ver ésta: la eliminación de los lápices en los colegios por recordar a símbolos fálicos.

– ¡Esa, esa es buenísima! ¡Siempre el falo opresor aparece donde menos te lo esperas!

Dicho y hecho, manos a la obra. Lo primero, buscar a un cuñado o cuñada que monte una pequeña asociación «contra la opresión fálica en los plumieres de los niños». Una vez encontrado, se llama a cuatro medios comprados previamente, para que le den voz al cuñado y su «noble lucha contra el falo». Ya calado el mensaje entre cuatro tarambanas de la sociedad, que lo compran como mensaje «progre», ahora lo adopta el partido en cuestión (normalmente Podemos), y lo introduce en su ideario.

El otro partido (PSOE) ve cómo Podemos ha dado un paso adelante en el camino de la giliprogresía, y no quiere quedarse atrás, así que llama a otro cuñado y le motiva ($$$) a que cree otra asociación contra la opresión del falo y los lápices Alpino, sea cuales sea el color de estos. Nuevos comentarios en la prensa del régimen, tertulianos a la tele, y a difundir.

Ya España es un clamor. Hordas de giliprogres toman las calles al grito de «Los lápices Alpino nos recuerdan al pepino». No sólo las asociaciones de los dos cuñados, sino docenas de ellas que se han subido al carro de esta noble y justa causa, a la espera de que empiecen a caer millones en ayudas.

Y por supuesto, comienzan a caer millones en ayudas…

– Manolo, quita del presupuesto eso tan manido de «Subvención a la reindustrialización de zonas deprimidas y a la creación urgente de puestos de trabajo», y dedica su importe íntegro a la «Eliminación de los lápices de colores de los plumieres de los niños, por su similitud a un símbolo fálico opresor y machista».

A cambio, los cuñados agradecidos por haberse podido comprar su chalecito en la playa, hacen que todas esas asociaciones unan su voz en todas las ocasiones que se les presentan, gritando contra partidos de derechas que no ven la importancia de su magna gesta antiopresora. Y gritan tanto, que algún presidentezuelo regional de partidos llamados de derechas, cae en la tentación y se une (eso sí, de manera leve, cobarde y disimulada) a la causa anti-Alpino-Pepino, para calmar a las hordas giliprogres. Y también en esa región comienzan a darse ayudas en esta dirección.

Así se genera opinión. Así se crean chiringuitos. Así se forran los cuñados. Así se malgasta el dinero, apartándolo de fines más necesarios. Así se agradecen estómagos que contribuyen a ganar las elecciones. Así se hunde un país. Así se engaña a los giliprogres.

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