Andrés Cuevas, un mártir revolucionario cubano

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Foto: Andrés Cuevas. Cuba, 1958.

París, 17 de enero de 2021.

Querida Ofelia:

Nuestro viejo y querido amigo Miguel García me envió desde Miami este nuevo testimonio. Te ruego que lo hagas conocer allá en nuestra querida San Cristóbal de La Habana.

“Forma parte de las historias ocurridas en el II Frente del Escambray, en los años 1957 y 1958. Todos ellas son verídicas, narradas por sus autores: Eloy Gutiérrez Menoyo, Miguel García Delgado, Roger Redondo, Dr, Armando Fleites, y Felipe Lema. Estas y otras pueden ser leídas en www.camajuani.net, sección biblioteca.

Nosotros los que componemos La revista Camajuaní en el destierro nos hemos trazado una línea de conducta de publicar todo lo acontecido a través de la historia de los personajes de nuestros hermanos que han brillado en el acontecer nacional de nuestra patria, y como nuestro querido Andrés (Meñique) Cuevas Heredia fue quizás el camajuanense que más combatió en la lucha contra la tiranía de Fulgencio Batista, queremos reconocer y dar fe, para que las futuras generaciones tengan conocimiento de este gran camajuanense, y es por ello, que aquí reseñamos sus combates en la Sierra Maestra. Andrés Cuevas Heredia Falleció: A los 43 años de edad el 19 de julio de 1958 en Santo Domingo, en un combate en el Purialón, Sierra Maestra, Oriente, Cuba.

Síntesis biográfica: Andrés Cuevas Heredia nació en la finca «Cateira», Vueltas el 2 de julio de 1915. Asistió a la 1915. Asistió a la escuela primaria de La Sabana y allí alcanzó hasta el quinto grado. Sus primeras tareas como trabajador las desarrolló en la agricultura en diversas labores, como cortador de caña en el Central «Jaronú» – hoy Brasil- en Camagüey. En ese lugar demuestra su carácter enérgico y justiciero al oponerse a los abusos que cometían los mayorales. Del Central «Jaronú» pasó a trabajar en la Base Naval de Guantánamo. Allí estuvo en calidad de obrero entre 1950 y 1952, año este en que fue sentenciado. Al quedar sin empleo regresó a la finca donde vivían sus padres en Camajuaní. Trabajó en el campo, abrió una bodega, fue vendedor ambulante y también se dedicó a la compra-venta de ganado. Hombre opuesto a todas las injusticias, no pudo ver con calma el golpe militar del 10 de marzo. En aquella época simpatizaba con el partido auténtico, pero pronto comprendió que esa organización no podía cambiar el panorama nacional. Con el desembarco del «Granma» valoró a esta nueva fuerza como la única capaz de enfrentar la tiranía. Marchó a la Sierra Maestra a principios de 1957 e ingresó en el Ejército Rebelde en la Columna No.1 al mando del Comandante Fidel Castro. Participó en los combates de San Román, Loma de Ochoa, Pino del agua I, Pino del Agua II, en el transcurso de la ofensiva contra la tiranía en Santo Domingo y en la batalla del Jígüe donde cayó con el grado de Capitán, el 19 de julio de 1958. En el parte de Fidel Castro anunciando la muerte de Andrés Cueva, expresaba: «El Capitán guerrillero Andrés Cuevas cayó mortalmente herido mientras avanzaba sobre un refuerzo de soldados. En la acción logró destrozar la vanguardia y ocupar las armas». Por su ejemplar conducta militar y heroico valor fue ascendido póstumamente al grado de Comandante del Ejército Rebelde. Fidel dijo: «Uno de los jefes más eficaces, combativo se inteligentes». Nota del editor de la revista Camajuaní: Los siguientes párrafos fueron copiados del libro «La Victoria Estratégica, Por Fidel Castro» y comenzamos a copiar extracto de las siguientes páginas.

Página 37: Tanto Paz como Cuevas eran dos capitanes de pelotones, uno trabajador de las minas de Charco Redondo y otro procedente de Las Villas, ambos excelentes jefes.


Pag. 37: A finales de abril, el sector noroeste de nuestro territorio estaba defendido por apenas varias escuadras: las de Angelito Verdecia y Dunney Pérez Álamo, sobre el camino de Cerro Pelado a Las Mercedes; las de Andrés Cuevas y Marcos Borrero, sobre el camino de Arroyón. El pelotón de Cuevas, que estaba junto con la escuadra de Marcos Borrero en el camino de Arroyón, pasaría a Mompié, en el firme de la Maestra, en la noche del 28, envié para allá a Andrés Cuevas con su pequeño, pero disciplinado y aguerrido grupo de combatientes, quienes se posicionaron también en la zona del alto de Las Caobas. Era de nuevo el tipo de comportamiento, a mi juicio inaceptable, si queríamos tener éxito en la batalla que se avecinaba, aunque en realidad no podía atribuir responsabilidad alguna a Cuevas, quien había demostrado ser un jefe valiente y capaz.

Desembarco en el Sur

Mis disposiciones iniciales fueron mandar a buscar de la zona de Las Mercedes al pelotón de Andrés Cuevas «Con esta proeza, Cuevas demostró una vez más que era uno de los jefes rebeldes más eficientes, y capaces. Antes de salir de las Minas, me reuní con Lalo Sardiñas y Andrés Cuevas, y les expliqué en detalle la misión que debían cumplir. La primera Batalla de Santo Domingo. El Batallón 22 entró en Santo Domingo al mediodía del sábado 28 de junio. Mientras, los hombres de este —reforzados después del inicio del combate por el pelotón de Andrés Cuevas— iban diezmando al enemigo y estrechando cada vez más el cerco. Lalo y Cuevas, por su parte, seguirían en sus posiciones en Pueblo Nuevo, donde seguramente tendrían que combatir al día siguiente contra los restos del Batallón 22 que aún permanecían en el río. A pesar de la presión sostenida durante toda la noche por los combatientes de Lalo y Cuevas, no les fue posible romper la defensa enemiga en este sector, y al amanecer se vieron obligados a retirarse el personal que me acompañaba: el pelotón de Andrés Cuevas y una escuadra de la tropa de Camilo, ubiqué en sus respectivas posiciones a Cuevas y a Cordumy. Los guardias de Meriño intentaron esa tarde forzar por tercera vez la salida por el camino de San Lorenzo y fueron rechazados nuevamente. Una vez más se vieron obligados a retroceder bajo el hostigamiento continuo desde la retaguardia por fuerzas del Che, Cuevas y Jaime Vega. Salgo a hacer contacto con Che y Cuevas y a ver si puedo reforzar el camino del Tabaco. Y a Celia, que estaba en Mompié, le indiqué: Voy a hacer contacto con el Che y Cuevas. Desde el Este, a lo largo del río desde Pueblo Nuevo, las fuerzas de Lalo Sardiñas, Andrés Cuevas y (Pag. 151) Lalo y Cuevas, por su parte, seguirían en sus posiciones en Pueblo Nuevo.

Pag. 159: El combate de Meriño A pesar de la presión sostenida durante toda la noche por los combatientes de Lalo y Cuevas, no les fue posible romper la defensa enemiga en este sector, y al amanecer se vieron obligados a retirarse. Pag. 152:

Cuevas, por su parte, a quien después de su ubicación en El Roble se le sumó Jaime Vega con parte de sus hombres.

Pag.154: Trata de ver qué quiso decir Cuevas. En definitiva, no existió ese presunto movimiento enemigo desde el Sur. Pag.156 Al atardecer, ordené enviar un mortero a la posición de Cuevas, para reforzar la vía. El Batallón 22 entró en Santo Domingo al mediodía del sábado 28 de junio. Mientras, los hombres de este —reforzados después del inicio del combate por el pelotón de Andrés Cuevas— iban diezmando al enemigo y estrechando cada vez más el cerco. Lalo y Cuevas, por su parte, seguirían en sus posiciones en Pueblo Nuevo, donde seguramente tendrían que combatir al día siguiente contra los restos del Batallón 22 que aún permanecían en el río. A pesar de la presión sostenida durante toda la noche por los combatientes de Lalo y Cuevas, no les fue posible romper la defensa enemiga en este sector, y al amanecer se vieron obligados a retirarse. El personal que me acompañaba: el pelotón de Andrés Cuevas y una escuadra de la tropa de Camilo, ubiqué en sus respectivas posiciones a Cuevas y a Cordumy. Los guardias de Meriño intentaron esa tarde forzar por tercera vez la salida por el camino de San Lorenzo y fueron rechazados nuevamente. Una vez más se vieron obligados a retroceder bajo el hostigamiento continuo desde la retaguardia por fuerzas del Che, Cuevas y Jaime Vega. Salgo a hacer contacto con Che y Cuevas y a ver si puedo reforzar el camino del Tabaco. Y a Celia, que estaba en Mompié, le indiqué: Voy a hacer contacto con el Che y Cuevas. Desde el Este, a lo largo del río desde Pueblo Nuevo, las fuerzas de Lalo Sardiñas, Andrés Cuevas y Pag.151 Lalo y Cuevas, por su parte, seguirían en sus posiciones en Pueblo Nuevo (Pag.159)

El combate de Meriño A pesar de la presión sostenida durante toda la noche por los combatientes de Lalo y Cuevas, no les fue posible romper la defensa enemiga en este sector, y al amanecer se vieron obligados a retirarse. (Pag. 152): Más probable de avance del enemigo en dirección a El Roble. (157). Mientras tanto, el pelotón de Andrés Cuevas, reforzado con los hombres de Jaime Vega, y el Che con parte de su tropa, avanzaban para atacar por la retaguardia a las compañías enemigas. (158) Cuevas, Vega, Che, Ciro y una escuadra de Camilo están avanzando por Meriño. Los felicito a todos (158). Los guardias una vez más se vieron obligados a retroceder bajo el hostigamiento continuo desde la retaguardia por fuerzas del Che, Cuevas y Jaime Vega, (158) Salgo a hacer contacto con Che y Cuevas y a ver si puedo reforzar el camino del Tabaco. (Pag.159): Y a Celia, que estaba en Mompié, le indiqué: Voy a hacer contacto con el Che y Cuevas.

(Pag. 159): Durante el desarrollo de este cuarto combate salí de Minas de Frío para hacer contacto con el Che y Cuevas. (159) No fue sino hasta cerca de la medianoche, después de la llegada de Cuevas al ahora desierto campamento enemigo, que recibí la confirmación de la huida de la tropa. (Pag.160) en Purialón con el apoyo de los hombres de Lalo y Cuevas.

 (Pag. 176): así como algunos mulos y sus arrieros que dejaron pasar durante el tiroteo, cayeron en manos de los hombres de Lalo y Cuevas, río abajo, en Purialón.       (Pag.176) Lo perfecto es que los guardias crucen sin chocar con Paz y el combate comience cuando caigan en la emboscada de Lalo y Cuevas, para que sean encerrados; ya ustedes saben lo que pasa cuando eso ocurre, no hay quien venga a sacarlos. Lalo y Cuevas, deben tener bien tomados todos los firmes y altos que ellos puedan intentar tomar para rechazarlos completamente. (Pag. 189). Mi mensaje a Cuevas, Lalo y Paz concluía con estas palabras, que indican la aspiración que yo abrigaba en ese momento, y la confianza en que podía ser alcanzada: (189) Esta misma noche acabo de enviar mensajero a Cueva[s], Lalo y Paz informándole esto. Cuentan entre los 3 con 76 hombres bien armados con una moral altísima de lucha, buenas posiciones y están prevenidos. (190). Purialón El personal de Lalo y de Cuevas se batió firmemente en sus posiciones, de donde no podían ser desplazados por la fusilería y los morteros del Ejército, (Pag. 190) realizar con los hombres bajo su mando las tareas más difíciles y heroicas. Con Cuevas envié nuevas disposiciones para los capitanes rebeldes de la costa. El pelotón de refuerzo debía situarse en la desembocadura del río Palma Mocha. La ubicación de Cuevas en este lugar respondía al presupuesto táctico de que el objetivo principal del enemigo, desembarcado por el Sur, era el dominio de la cuenca de La Plata. El resto del personal, incluidos los de la ametralladora calibre 30 manejada por Primitivo Pérez, fue ubicado por Cuevas, de acuerdo con mis instrucciones, en la falda pedregosa que cerraba y dominaba desde el Oeste el llanito de la desembocadura del río Palma Mocha. Decidió enviar la ametralladora 50 a la posición de Cuevas, por lo que Albio Ochoa, Fidel Vargas y los otros combatientes a cargo de esta arma se trasladaron a la desembocadura. La escuadra de refuerzo enviada junto con Cuevas, al mando de Hugo del Río, ocupó posiciones con el personal de Paz en el río. Desde la salida del capitán Cuevas de Mompié, no volví a recibir noticias claras de la situación en el sector de Palma Mocha. La Plata. En la mañana del día 15 recibí un primer mensaje de Cuevas, un tanto confuso, en el que no me aclaraba si había hecho contacto con Paz y si este había ejecutado mis instrucciones. El tiroteo, por cierto, fue sentido en La Plata por Pedro Miret, quien el día antes había enviado al mensajero Luis Felipe Cruz Castillo, conocido por Juan Pescao, y uno de nuestros más eficaces enlaces, a Palma Mocha para hacer contacto con Cuevas y Paz. A las 11:00 de la mañana del día 19, Quevedo reinició la marcha y realizó entonces el movimiento que tomó por sorpresa a Paz, Cuevas y los demás jefes rebeldes. Llevé conmigo a Andrés Cuevas y su pelotón y a una escuadra de la tropa de Camilo a las órdenes de Felipe Cordumy. Lalo Sardiñas y Andrés Cuevas en la subida de Santana, Mientras, los hombres de este —reforzados después del inicio del combate por el pelotón de Andrés Cuevas— iban diezmando al enemigo y estrechando cada vez más el cerco. Lalo y Cuevas, por su parte, seguirían en sus posiciones en Pueblo Nuevo. A pesar de la presión sostenida durante toda la noche por los combatientes de Lalo y Cuevas, no les fue posible romper la defensa enemiga en este sector, y al amanecer se vieron obligados a retirarse. Las fuerzas rebeldes sufrieron un total de 27 [31, registradas hasta la actualidad] muertos y medio centenar de heridos, algunos de los cuales murieron y están incluidos en la cifra de muertos señalados entre los que se encuentran: un Comandante Rebelde, René Ramos, Daniel, 4 Capitanes: Ramón Paz, Andrés Cuevas, Angelito Verdecia y Geonel Rodríguez, cada uno de los cuales escribió páginas de heroísmo que la Historia no olvidará. Nota del director de la revista: nosotros con estas notas fuera de contextos queremos significar la bravura e importancia que tuvo nuestro coterráneo en la guerra contra el régimen de Fulgencio Batista y para las futuras generaciones sepan de este hombre que ha sido muy poco conocida en Cuba. En Purialón durante la batalla del Jigüe, junto con las fuerzas de los comandantes [Andrés] Cuevas y [Ramón] Paz, muertos gloriosamente, destruyeron la compañía G-4 del batallón 18 y la compañía L que era una de las mejores unidades de la Tiranía. Este trabajo sobre nuestro Mártir, fue un trabajo de recopilación sobre Andrés Cuevas Heredia, publicado en le revista Camajuaní en el 2011.””

Miguel García Delgado.”

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz bajo Toque de Queda a partir de las 6 p.m. causa de la pandemia del Coronavirus,

Félix José Hernández

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