París, 15 de junio de 2020.

Fue llamado a la Casa del Señor  René Fernández Garcaí, en Union City, EE.UU., a causa de un cáncer generalizado. Sus últimos cuatro meses de vida fueron de sufrimientos atroces, que sólo calmaban la morfina que le inyectaban en el hospital. Él era un hombre trabajador, honesto, discreto, que no le gustaba molestar a nadie. Su sueño irrealizado fue, el de pasar los últimos años de su vida en su habanero barrio de Los Pinos.

Unos días antes de morir llamó a un miembro de su familia, y le dijo donde tenía escondida una suma de dinero. Le explicó cómo debía ser el ataúd, su sepultura y hasta las coronas que había que ponerle a nombre de los hijos y nietos. Que no quería que nadie gastara un dólar, que su funeral se lo pagaba él. Y así fue.

Le agradeceré eternamente que fue él quien pagó los billetes de avión de mi esposa, nuestro hijo y yo, para dejar atrás el “paraíso” del Primer Territorio Libre de América el 21 de mayo de 1981, rumbo a París.

Que descanse en paz por la eternidad muy cerca de Dios,

Félix José Hernández.

Nota bene: Esta crónica aparece en mi libro «Memorias de Exilio». 370 páginas. Les Éditions du Net, 2019.  ISBN: 978-2-312-06902-9

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