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Adiós a América Fissolo

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América y Marius Fissolo, 1957.

París, 2 de mayo de 2020.

El pasado 30 de marzo, falleció en La Ciudad Luz, una gran dama cubana. América nació en San Cristóbal de La Habana en 1932, donde estudió periodismo.

En 1956 un ingeniero francés llamado Marius Fissolo, que había ido a Cuba por motivos de trabajo, visitó el Salón de Esgrima en el que la joven América estaba entrenándose. Como él no sabía español, a alguien se le ocurrió llamar a la América, la que estudiaba italiano. La muchacha sirvió de intérprete al galo (que también hablaba italiano), pero parece que en aquel momento Cupido se encontraba volando sobre la capital cubana y los flechazos fueron fulminantes.

En 1957 se casaron y se fueron a vivir a Ecuador por motivos de trabajo de Marius. En ese país estuvieron en contacto con exiliados cubanos que habían huido del régimen de Fulgencio Batista. En enero de 1959, ambos regresaron muy entusiasmados a Cuba para celebrar, durante unos cuantos días, el triunfo de la Revolución. Siguieron sin embargo viviendo en Quito hasta 1961, fecha en la cual América y su esposo continuaron viaje hacia París en donde vivieron hasta el final de sus días.

América tuvo esperanzas de que en Cuba regresara la Democracia. Fue invitada como periodista en 1966 a la Conferencia Tricontinental, pero no le permitieron hacer ninguna entrevista. Ese mismo año decidió no volver a su tierra natal, debido a los terribles cambios que ella había podido ver en su patria querida.

Conocí a América, su esposo y a Jean-Luc, fruto del amor entre América y Marius, en 1981 al llegar a Francia con mi esposa e hijo de 5 años. Su apartamento en París era una especie de Embajada de Cuba Libre. América se dedicó en cuerpo y alma a ayudar en todo lo que pudo a los numerosos cubanos que llegaban como refugiados a París. Siguió militando por la Defensa de los Derechos Humanos hasta su último suspiro, siempre con esa educación y refinamiento que la caracterizaron.

Recuerdo con que cariño y simpatía nos recibió en su hogar para cenar hace dos años. Considero que dejó una excelente imagen entre todos los que tuvimos la suerte de conocerla y/o de formar parte de su entorno. Su sepultura se encuentra en el cementerio de Montparnasse. Su partida me hace recordar una bella canción de Alberto Cortez: “Cuando un amigo se va”:

https://www.google.com/search?client=firefox-b d&q=cuando%20un%20amigo%20se %20va&fbclid=IwAR3RoUjQ1DtdXon3qBQltkCoIrumgIOaqCzFY_GCa6COn_-JZkbhN33rslM

Querida América:

Mi esposa e hijo se unen a mí para enviar nuestras más sinceras condolencias a Jean-Luc y desearte que descanses en paz por la eternidad junto a Marius.

Félix José Hernández.

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