Sánchez el “normalizador” acaba de concluir su visita a Cuba, un viaje al que ha eclipsado el tema de Gibraltar y su bladenguería proverbial hacia la dictadura habanera.

“Hemos venido a defender los intereses de los empresarios”, aclaró a la periodista que le preguntó por qué no había encontrado un hueco para reunirse con los disidentes cubanos, igual que lo hizo Obama cuando estuvo en la isla, y que si sentía cómodo con el tratamiento que había tenido el tema por parte de su delegación.

“Hemos aprobado un memorándum donde se reconoce que vamos a dialogar sobre este tema”, aseguró el mandatario, al que no va a desmontarlo una periodista cualquiera con sus preguntas capciosas. Continuó explicando que no era el momento para buscar polémicas inútiles y que, había que centrarse en lo positivo, o sea el restablecimiento de las relaciones institucionales “al más alto nivel”. A continuación, el presidente soltó una serenata de lugares comunes, remitiendo a los sentimientos y a la incomprensión “del pueblo” español por la situación anormal que se vivía entre los dos países, pero que no reflejaba la realidad de las relaciones que existen en la actualidad.

“No se había producido una visita de un presidente del gobierno de España desde hace 32 años”, explicó, dando a entender que esto ya era de por sí suficiente para quedarse contento. Aquí ha venido todo el mundo, aseguró, “era necesario romper el hielo”, sin precisar por qué, ya que los negreros que hacen negocios con Cuba, se las ha arreglado perfectamente todos estos años para sacar sus asuntos adelante sin necesidad de intervención política. Reiteró que había venido a facilitar la presencia de los pequeños empresarios, olvidando explicitar que uno de los objetivos de su viaje, fue el intentar recuperar todo el dinero que el régimen les debe.

Respondiendo a otra pregunta de un periodista que parecía mejor preparado, ya que mencionó al Observatorio de los Derechos Humanos, que cifra en 139 la cantidad de presos políticos que se pudren en las cárceles de Castro. El mandatario respondió que se trataba “de un uno de los temas más sensibles”, pero que podía asegurarle que había “hablado de todo” con Díaz-Canel, justificó, aunque no quiso revelar el contenido exacto de las conversaciones mantenidas con el “presidente” nombrado a dedo por Raúl Castro.

Otro de los presentes se interesó, sin nombrarlo por el caso del médico cubano Eduardo Cardet, líder del Movimiento Cristiano Liberación, y sobre la gestión que había iniciado Amnistía Internacional, pidiéndole específicamente que intercediera por su liberación. Recordemos que Cardet lleva encarcelado varios años, y que sus condiciones de detención, no respetan su condición de preso político. Incluso, como ya se ha denunciado repetidamente, presos comunes lo han agredido, (incluyendo un ataque con arma blanca), sin olvidar que no se le permite comunicación alguna con la familia desde hace varios meses. En su respuesta Sánchez reiteró que había hablado “de todo” con su homólogo cubano, y volvió a justificar su presencia en la isla para defender los intereses españoles allí.

La respuesta a la última pregunta que le hicieron sobre el tema, fue un repaso de hipocresía política, algo en lo que Sánchez, no se le puede negar, es un maestro consumado. La periodista quiso saber si su no intervención pública sobre el tema de los derechos humanos se debía a “su temor por perjudicar a las empresas españolas radicadas en la isla” y preguntó si en el futuro, y en particular durante la visita de los reyes, este tema se abordaría francamente.

El presidente del gobierno se remitió a los lazos que nos unían, y aseguró que lo importante era que se celebrase la visita real, lo cual significa que tampoco. El objetivo de esta visita, “es hacer normal, lo que es normal para las empresas españolas y para las familias”, reiteró, “eso es lo que hemos hecho, romper el hielo”. No perdió la ocasión para auto felicitarse por su atrevimiento. “Estamos muy satisfechos de lo que hemos conseguido”, aseguró sin decir específicamente a lo que se refería.

La verdad es que como se temía este viaje no ha servido de nada. Mañana los empresarios seguirán sin cobrar, y Cardet y los otros presos continuarán pudriéndose en la cárcel. Para concluir añadió: “Lo que no tiene sentido es que, por la falta de relaciones institucionales, otros países consigan mercados aquí” y repitió lo de los lazos afectivos que unían a nuestros pueblos, como si el afecto y la amistad entre los pueblos tuviese algún peso a la hora de cortar el bacalao en Geopolítica.

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