El inside de la Inteligencia cubana debe andar alborotado con el queme de Asdrúbal (el de Teresita) en Venezuela, donde alguien del entorno de Nicolás Maduro debe haber sido indiscreto o filtrado ex profeso la llegada del agente cubano al círculo presidencial venezolano, pasándole el dato a la oposición, que lo ha denunciado a través de Julio Borges, embajador de Guaidó ante el Grupo de Lima.

La Habana debe llevar horas atando cabos a ver si consigue averiguar por dónde le entró el agua a ese coco, que sería un elemento clave en el “esquema angoleño” que el aparato cubano debe haber dibujado para los últimos días del compañero Nicolás Maduro en la silla de Miraflores.

En Futungo de Belas (complejo presidencial en Luanda) los cubanos claves en el círculo de José Eduardo Dos Santos eran los coroneles Valdespino y Bueno. ¿Aonde andarán esas criaturas? Ojalá y estén escribiendo un libro sobre qué pasó y cómo fue.

Quemar a Asdrúbal (no reproduzco los apellidos, aunque se ven en la foto del pasaporte; porque Cuba solía o suele usar segundos nombres y apellidos familiares para sus compañeros en misiones delicadas), tiene el inconveniente de que ya no será posible su monitorización por los servicios extranjeros que llevan desde enero a tope de amor en Caracas.

Por tanto, deberíamos descartar que ha sido un hallazgo de la CIA, que fiel al estilo USA prefiere guardar el dato y abrir el jamo para que vayan entrando pececitos y avispas. Cuba tampoco tendría interés operativo aparente en quemar a uno de sus hombres; salvo que haya detectado que estaba en el kolimador y haya sacrificado un peón para proteger a otros.

Pero todo parece indicar que la filtración viene del círculo de Nicolás Maduro, que llevan días debatiéndose en el drama bolivariano de patria o dinero con amnistía. Incluso puede tratarse de un militar nacionalista molesto por la injerencia cubana en Venezuela.

Asdrúbal, que en la foto parece que se ha teñido el pelo, se forjó en la DGI cubana, cumplió misiones operativas aprovechando su estatus de embajador consorte en Angola, Suecia y ONU; donde estuvo con su mujer (o ex mujer, las fuentes se contradicen) Ana Teresita González Fraga, vicecanciller y, junto a Josefina Vidal, embajadora vitalicia de Cuba; ya sabemos lo rimbombante e ineficaces que somos cuando asoma el espíritu de victrola, que siempre nos acompaña.

Ana Teresita y Asdrúbal (ella de la cuota MINREX, él de la cuota MININT) formaron una de la parejas más estables dentro del aparato cubano de empates, divorcios y titimanía. Entonces, el joven Asdrúbal mantenía un low profile y confesaba a su entonces compañero de aula Gerardo Hernández Nordelo (uno de los cinco espías cogidos con las manos en la radio y amnistiados y devueltos por Obama) que se le hacía difícil empatarse con jevas porque se consideraba feo y tímido.

Ya en Estocolmo, uno de los centros DI cubana más calientes por el trasiego y la reunión con la agentura, Asdrúbal debió superar esas pequeñas limitaciones juveniles y comportarse como el buen ser humano, que muchos recuerdan; aunque siempre fiel a su Teresita.

Algunas fuentes aseguran que ya no están juntos, que se les rompió el amor de tanto usarlo con tan agitada vida de diplomática en años duros y de espía, bajo la atenta mirada de rusos, chinos, israelíes, argelinos, franceses y yumas.

En cualquier caso, Asdrúbal debe estar a estas horas repasando la nómina de la Casa Militar bolivariana y el entorno de Maduro para intentar descubrir quién es el traidor y se auxiliará en los cubanos que llevan años controlando el DNI venezolano para intentar hallar la pista que lo lleve a la filtración de su pasaporte al enemigo.

Vano empeño, Asdrúbal. ¿Ya que más da? En una revolución se triunfa o se muere, solo si es verdadera. Y esa no es tu revolución. Tu intentas o intentaste ser cancerbero de un aliado de Cuba déspota, ignorante y manipulable, que reprime y hambrea a su pueblo; pese a contar con enormes yacimientos de petróleo, bauxita, hierro, oro y koltán en su subsuelo y plataforma marina.

Vuélvete a La Habana, Vale. Métete una temporada en el congelador y quien sabe si mañana te toca un destino más apacible. Sería lo racional en el esquema operativo de los años gloriosos de la DGI, pues en Caracas no vas a poder reclutar ni a un mendigo; ya todos saben quién es Asdrúbal y eso es malo para tu salud operativa. Y no te preocupes si, por ahora, dejas solo a tu pareja o dúo en el anillo presidencial; ya vendrá alguien de La Habana o desde un tercer país y se incrustará en Fuerte Tiuna y adyacentes con instrucciones precisas de cómo recoger los bates; mientras practica reclutamiento con Malanga y todos esos cambures y ocumos que te han jodido, por ahora.

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