Cierro los ojos y veo,
el olmo sagrado de Castilla,
¡Autillo de Campos!

¡Qué pictórica hermosura,
toda la Tierra de Campos!

Y sigo cerrando los ojos y se me aparece,
San Juan de Baños como iglesia y
punta de lanza visigoda,
ante la inmensidad del Cerrato.

¡Y el río Carrión apaga mi sed
de nostálgico quebranto!

Y el Monte del Rey se yergue,
alzado por olmos y mastines,
calmando la nieve con el pacharán,
con imperio de pozo sabio.

Y así, también me veo en la ciudad,
concretamente en la calle Mancornador,
en el Centro Social Blanca de Castilla,
entre banderas, recuerdos y testimonios,
entre la piedra tallada por la cultura
de la tradición, la nobleza y la lealtad,
¡en nombre de Fernando Tercero el Santo!

¡Oh, tierra palentina, algún día volveré
a tu seno, reclamando mis apellidos/dominios
y calmando la morriña que me dejó
para siempre tu eterno y clave encanto!

Antonio Moreno Ruiz

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