• En Cuba ya no quedan pequeños negocios de gallegos. El dictador los despojó de su propiedes que luego revendió a otros españoles como Abel Matutes o Gabriel Escarrer, que las explotan en la actualidad.

España es, en la actualidad, el tercer socio comercial de Cuba en el mundo y el primero en Europa. La inversión extranjera tiene una enorme importancia en la economía de la isla y el turismo es su principal motor. Hoy, el 70% de los hoteles cubanos están gestionados por compañías españolas.

La tradición viene de lejos, del inicio mismo de la emigración gallega a Cuba, y concluyó con la llegada de Castro al poder. Agustín Gutiérrez, de A Devesa (Ribadeo), Ramiro Balado y José González Freire, de Pol, Manuel Pérez García, de Fonsagrada, o Gabriel Pavón, de Monforte, fueron algunos de los últimos lucenses dueños de hoteles en Cuba. Tras Fidel cambiaron algunas cosas, entre ellas que ya no hay hostales de gallegos sino de compañías, como la de Abel Matutes, ex ministro de Aznar, a través de empresas mixtas participadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Agustín Gutiérrez Prieto nació en Noceda (A Devesa) en 1911. Marchó a Cuba con 15 años e inició un proceso que fue común a los que se dedicaron a la hostelería y el comercio. Él pasó años en una bodega de Marianao en las condiciones habituales entonces: jornadas laborales de 16 horas diarias, alojamiento en la trastienda, comida a cuenta, paga escasa y racionada. Con los años, a fuerza de trabajo, sacrificio y ahorro, se solía cambiar de trabajo, en función de las aspiraciones de ascenso económico, hasta que se hacían socios de un negocio o se establecían por cuenta propia con la ayuda de un socio o de préstamos de miembros de la colonia.

Al lado de O Pote

Agustín pasó a ser dependiente del Café Colón y en 1940 ?con 29 años- entró en la sociedad propietaria del Café Luyanó Moderno, un barrio donde se asentaron muchos gallegos. Cuatro años después se asoció con el coruñés Jesús Martín y compraron el hotel-restaurante La Puerta del Sol, en la calle Bernaza.

Ese fue un salto cualitativo notable porque la calle Bernaza ?que va de la calle Muralla a la de O’Reilly- era una arteria comercial importante en la Habana Vieja. Allí se ubicaban la Casa de la Parra, el Palacio Episcopal y, al llegar a la esquina de la calle Obispo, el edificio de la Moderna Poesía, la más famosa librería y editorial de Cuba, propiedad del ourensán José López, O Pote, que llegó a la isla analfabeto y llegó presidir el Banco Nacional de Cuba, la Compañía Nacional de Azúcares y ser uno de los hombres más ricos de la isla antes de suicidarse con el crack del 29…

La ubicación y el buen hacer catapultaron al devesano que en 1951 se casó, a los 40 años, con la cubana Olga Salcedo Castillo. Tras la Revolución se quedó en Cuba pero nunca perdió su condición de socio del Círculo Habanero de Naturales de A Devesa. En 1983, incluso, fue su presidente.

Un presidente de Hijos de Mera y Pol y un fonsagradino con un hostal en Guantánamo

Era frecuente que los gallegos se asociasen con paisanos para emprender negocios. Así lo hizo José González Freire (Caraño-Pol 1894) que se casó con Consuelo López, tuvo tres hijos y se nacionalizó cubano en 1936. Tambien tuvo distintos empleos ?dependiente en la bodega La Viña, en la carnicería El Almacén y en la lavandería El Francés- hasta que en 1929 pasó a ocupar el cargo de gerente del hotel Bellamar y se asoció con su paisano de Pol, Ramiro Balado, para constituir la sociedad Balado y González que, durante un tiempo, ofreció servicios a los hoteles de La Habana hasta que Balado se independizó y constituyó su propia empresa.

González Freire se jubiló como gerente del Hotel Bellamar y fue presidente de las sociedades Hijos de Meira y su Comarca y de Hijos del Ayuntamiento de Pol, así como presidente de la resultante de la fusión, Hijos de Meira y Pol. Fue también directivo de Hijas de Galicia en el periodo en que ocupó su presidencia Antonio Bouso, de Riotorto.

Manuel Pérez García (1885 Fonsagrada) estuvo en dos etapas en Cuba. En la primera, llegó en 1903, fue dependiente de una tienda, trabajó en la Compañía Eléctrica de Santiago de Cuba y tuvo un pequeño albergue en San Luis que vendió en 1922. Regresó a Fonsagrada, donde vivió hasta 1927, y volvió a Guantánamo tras comprar el Hotel Washington. Allí se radicó definitivamente con su familia ?se había casado en 1913 con Adela Calvo- y tuvo siete hijos. Las cuatro hijas siguieron estudios superiores, tres ?Adela, Luisa y María- estudiaron Pedagogía y una, Carmen, fue doctora en Farmacia.

Era frecuente que los gallegos se asociasen con paisanos para emprender negocios.

Ramiro Balado, de Pol, presidió la Asociación Cubana del sector

Ramiro Balado Folgueira nació en Pol el 19 de abril de 1901. Marchó a Cuba a los 18 años, se movió mucho laboralmente y emprendió varios negocios hasta que logró una buena posición económica y social: fue presidente del Gremio de Hoteles de Cuba, según recoge el dietario de españoles en Cuba.

Su primer empleo fue como aprendiz en el café Gran América. Luego pasó a la tintorería La Leonesa, en Marianao, y logró comprarla en 1929. Estuvo al frente de ella cinco años. La traspasó y adquirió su primer hostal, La Isla, que transfirió al año siguiente para comprar el Hotel Canadá que, a su vez, vendió en 1942 para hacerse con el hotel Palacio Cueto y la sastrería The Gotam Store.

Unos años antes, en 1936, se había casado con su vecina, también emigrante en Cuba, Carmen Tellado, con la que tuvo tres hijos, Carlos, Julio y Jorge. Y en 1938 se nacionalizó cubano. En su constante lucha por la vida, en 1946 liquidó ambos negocios, se hizo con el Hotel Regente y fundó la Compañía Territorial Balado SA proveedora de servicios de hostelería. La buena marcha de sus negocios lo estabilizó y pudo dedicarse a una intensa vida societaria. Fue elegido presidente del Gremio de Hoteles de Cuba y, antes, había sido tesorero de la sociedad emigrante Naturales de Meira y Pol.

Un monfortino inquieto

Similar movilidad laboral fue la que mantuvo Gabriel Pavón González (1901 Moreda-Monforte de Lemos) casado en Cuba en 1931 con la coruñesa Herminia Pérez Seijas. Llegó a Cuba con 11 años y fue aprendiz en una bodega de Guanajay (Pinar del Rio) y de un hotel de Guanabacoa. A los 17 trabajó en el tendido eléctrico La Habana-Santiago de Cuba y, al terminar la obra, se quedó en la ciudad empleado en el Hotel Imperial. Y con 23 años adquirió con un socio el Hotel Campoamor, de Artemisa. Diez años después, regresó a Pinar del Río para regentar el Hotel Globo hasta 1941 en que lo vendió para hacerse con el taller concesionario de los automóviles Studebaker.

Fuente: La Voz de Galicia

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