I.- El ataque

El primero de junio de 2018, en una España convulsionada por la ofensiva nacionalista catalana y con un gobierno incapaz de ver el Jaque mate que silenciosamente se estaba preparando contra su líder, se produjo el ataque final y tal como los astros predecían, Rajoy fue destituido. 

Todo estaba pactado de antemano y los observadores políticos pudieron constatar como una persona que tuvo los peores resultados electorales de la historia del PSOE, y que además fue repudiada por la mitad de su partido cuando Eva Matarín – ex-secretaria de inmigración del propio partido – denunció la colocación de urnas no verificadas, sin censo y sin nadie en la Mesa de control. Pues bien, a pesar de lo dicho, de acusar a Sánchez de tramposo y de intento de pucherazo, a pesar de todas las chapuzas realizadas por él y su equipo, esta persona acabó siendo nombrada «PRESIDENTE DEL GOBIERNO».

Lo preocupante para una democracia como la española, no era – en principio – un cambio de gobierno, pues no sería la primera vez que ésto sucede, sino el hecho de que dicho cambio – anunciado como necesario para acabar con la corrupción del gobierno precedente -, consistiese en poner a la cabeza del gobierno a una persona acusada de tramposa, y que está a la cabeza de un partido corrupto. Además, resulta consternante que esto último se haya conseguido gracias a una coalición entre partidos que, en algunos casos, han apoyado abiertamente al terrorismo, y en otros, manifestado una clara ideología separatista, con comportamientos que, además, son provocadoramente inconstitucionales y antidemocráticos.

Dadas las circunstancias, no se podía actuar como si todo transcurriese con normalidad, pues dicho cambio está teniendo graves consecuencias para la unidad territorial del Estado español, para la paz social y para nuestra imagen en el exterior

II.- Rebelión 

Conviene recordar que antes de que se produjese la Moción de Censura, la que conduciría a la destitución de Mariano RAJOY, España ya estaba viviendo un psicodrama político – jurídico y social de carácter internacional que ocupaba los principales titulares de la prensa nacional y extranjera. Estamos hablando, por supuesto, de la rebelión separatista, ilegal y anticonstitucional de los representantes del gobierno catalán, rebelión que tomó la forma de un golpe de estado, cuyo objetivo manifiesto era la ruptura de la unidad territorial de España. 

Esta rebelión, equivalente a un Golpe de Estado, obligó a las autoridades españolas a intervenir en la gestión local catalana, aplicando el artículo 155 de la Constitución de 1978 por un corto período de tiempo. Además, estas circunstancias de carácter institucional, se vieron agravadas por la rocambolesca huida al extranjero del principal y más visible instigador del golpe, el Sr. Puigdemont, expresidente de la Generalitat, llegándose al paroxismo en mayo de 2018, con el nombramiento, como presidente del gobierno regional de Cataluña, del incalificable Joaquim Torra, cuyas declaraciones raciales, acompañadas por un comportamiento en franca oposición a la Constitución, parecían una constante provocación que buscaba no solo el enfrentamiento violento con las autoridades estatales para poder justificar y legitimar sus posiciones, sino que además, pretendía desviar la atención del Ejecutivo sobre la trama orientada a derrocarle a muy corto plazo.

Esta forma de actuar, a la que debemos añadir 30 años de manipulación escolar, dividió a la población catalana en dos bandos inconciliables y además despertó el monstruo del nacionalismo secesionista en otras regiones de España, afectando al conjunto de la población española, que aún guarda en memoria la declaración unilateral de independencia realizada el 6 de octubre de 1934 por Lluis Companys y que costó la vida a más de un centenar de personas. 84 años más tarde, suponemos que nadie querría que este hecho pudiera volver a producirse salvo, quizás, el presidente de la Generalitat y el presidente del Gobierno, si damos crédito a las declaraciones de Torra concernientes a su admiración por la sangrienta «via eslovena» y al reciente lavado del pasado criminal de Companys por el actual gobierno de la nación española, el cual parece más preocupado por separar a los ciudadanos españoles que por unirlos, así como por denigrar la imagen de España o por poner en duda su existencia más que por ensalzarla, haciendo planear la sombra de la duda sobre la capacidad de autogestión democrática de España.

III.- La estrategia del «mediador» alemán

La experiencia de los últimos 3 años corrobora esta última observación y la hace visible en la flagrante y reiterada convergencia o connivencia entre los medios de comunicación y las fuerzas de la oposición al anterior gobierno del PP, a la hora de calificar negativamente cada una de las acciones emprendidas por el gobierno central de la época PP, así como para pasar mensajes subliminales, asociando negativamente conceptos tales como Unidad, España o Constitución, con los conceptos de Fascismo, Franquismo y Corrupción, hasta tal punto que en la España de hoydeclararse español, equivale a ser reconocido como franquista o fascista. Y esta cuestión, que a algunos les parece anodina, forma parte de una estrategia global que tiene como fin último, acabar con la Constitución de 1978 y con la Monarquía, para crear una República Plurinacional Federal.

De hecho, las actuales circunstancias de la vida política española están destinadas a favorecer las condiciones jurídicas y políticas de desestabilización del país, con el fin de provocar una rápida pérdida de credibilidad en el gobierno español para, de esta manera, hacer intervenir a un mediador internacional. 

Para conseguirlo, era necesario hacer comprender al mundo que la democracia española actual y aquellos que la gobernaban, estaban lejos de tener la fuerza y la legitimidad moral suficiente para decidir el destino del país y, menos aún, para resolver el supuesto diferendo regional que opone a los pueblos de España contra su gobierno central, lo que, a contrario, podría legitimar las posiciones independentistas catalanas, así como su acción ilegal de rebelión contra la ley y la Constitución.

Esta es la hoja de ruta del presidente de la Generalitat, que como observamos hoy en día se apoya en grupos como PODEMOS para sacar adelante las tesis convergentes de los separatistas con Pedro SANCHEZ, el cual propone modificar la Constitución para crear una Nación de Naciones o República Plurinacional como Venezuela o Bolivia. 

Antes de la moción de censura, todo parecía señalar que la primera estrategia de la oposición correspondía claramente a la intención de hacer intervenir como Mediador a un país nórdico, como por ejemplo Alemania, pues sería una lógica coherente con la desastrosa intervención del Juez alemán que, después de que la policía alemana hubiera detenido a Puigdemont, decidió liberar al expresidente golpista de la Generalitat.

Para más inri, hoy, con el nuevo gobierno socialista, la situación podría parecer que ha cambiado, sin embargo, está claro que la «oposición separatista» se guardaba esa posibilidad de mediación como un as en la manga para futuras negociaciones con el nuevo Presidente, y que están teniendo lugar en estos momentos, por lo que nos parece bastante evidente que la actitud alemana hacia España de este último año no es un producto del azar, y desde esa perspectiva debemos analizar dicho comportamiento.

Tribunal Territorial de Schleswig-Holstein (Alemania)

En primer lugar, es sorprendente ver como el Tribunal Territorial de Schleswig-Holstein, que ni siquiera es una jurisdicción nacional, ha tratado en muy pocas horas un asunto complejo de rebelión contra la Constitución de un país democrático y “amigo”. La justicia alemana, decidió, unilateralmente, actuar por su propia cuenta, sin estudiar, como hubiera debido hacer, el expediente que se estaba incoando en España. Por esa razón, influido por el buen eco que la prensa suele reservar a los antiespañoles, gracias a la estela ideológica dejada por la Leyenda Negra, el juez alemán decretó que en el comportamiento catalán de rebeldía no había habido violencia y que por lo tanto, el Sr. Puigdemont no podía ser culpable de sedición ni de rebelión, a pesar de haber dirigido un intento de destrucción de la arquitectura política y constitucional española. “Según el juez alemán, la ausencia de violencia en la acción de Puigdemont, que no obstante, estaba destinada a destruir la arquitectura político-institucional y constitucional española, lo hace inocente de las acusaciones de rebelión, sedición y alta traición”

Para comprender o para encontrar otras razones a esta situación, es importante analizar cómo hubiera sido tratado este conflicto en un Lander alemán y en tal sentido, el jurista Francisco SOSA WAGNER dice: “En Alemania, el artículo 79.3 de la GG especifica que una modificación de la Constitución que afecte a la organización de los Lander de la Federación o a la participación de los Lander en la legislación de la Federación o simplemente que afecte a los artículos 1 a 20 de la Constitución, es pura y simplemente, inadmisible” Además, merece la pena recordar que, según el artículo 20.4, todo alemán está obligado a ejercer el derecho de resistencia contra cualquiera que quiera eliminar el orden constitucional en vigor. “Las aspiraciones separatistas de los Lander son contrarias al orden constitucional alemán y no tienen cabida en su Constitución”

Teniendo en cuenta la doctrina alemana en lo que concierne a la unidad de su territorio y a la nación, volvemos a preguntarnos ¿Cómo es posible que el juez alemán, desconociendo el derecho español, haya considerado que el proyecto secesionista del gobierno catalán, a pesar de violar la Constitución española y buscar unilateralmente la modificación de las fronteras de un país europeo, sea considerado como un asunto menor, hasta tal punto que legitime al gobierno alemán para rechazar la entrega del prófugo Puigdemont a las autoridades españolas, así como para dejarlo en libertad?

La respuesta a esta pregunta es compleja. 

Desde un punto de vista jurídico-político interno, creo recordar que en época del gobierno Zapatero, se había modificado el Código penal en lo que respecta al delito de Rebelión, excluyéndose del delito todas las hipotesis en las que no hubiesen intervenido fuerzas armadas con el uso de las armas. ¿Conocía el Juez alemán esta modificación legal de nuestro pasado reciente? Y si lo sabía, ¿Porqué hizo prevalecer este aspecto en lugar de entregar al rebelde en fuga y no complicar las relaciones bilaterales entre España y Alemania? ¿Pensaba Zapatero en una futura rebelión cuando realizó la modfificación del Código penal?

Constatamos que hay demasiadas contradicciones que no pueden explicarse solo desde un punto de vista jurídico, necesitamos un enfoque sociológico, que tenga en cuenta el impacto de la propaganda independentista en el caldo de cultivo de la Leyenda Negra. 

Explicaciones de María Elvira ROCA BAREA

Según se desprende de varios artículos de la profesora María Elvira ROCA BAREA, la acción combinada de los jueces, del ministro de justicia así como del ministro de interior alemanes, demuestra dos cosas: por un lado, una gran falta de respeto a un país aliado, y por otro lado, una total falta de solidaridad entre Estados asociados a la U.E., lo que solo puede explicarse por el hecho de que, desde tiempos de Lutero, Alemania considera los pueblos católicos del sur de Europa, como inferiores desde un punto de vista ético y moral

Johannes AURIFABER, publicó una compilación de conversaciones de Lutero en las que éste declaraba que los españoles eran ladrones, falsarios, orgullosos y lujuriosos, descendientes de “marranos” y tradicionalmente mal intencionados con los alemanes. Este discurso, aunque antiguo, es casi idéntico al que tienen los independentistas catalanes respecto al resto de los españoles.

INDRA

No cabe duda de que la influencia de Lutero, ayudada por la Leyenda negra y por el lobby político actual, respecto a la persecución española a Puigdemont y la demanda catalana de libertad, influyó en las decisiones de las autoridades alemanas, pero estos 4 aspectos no pueden explicarlo todo. 

Si profundizamos un poco en el análisis histórico de la evolución de Alemania, es obligatorio recordar que después de la reunificación de 1989, la nueva Alemania influyó de manera decisiva en la desintegración de Yugoslavia cuando reconoció legal y políticamente la separación de Croacia, lo que generó un conflicto que ha provocado cientos de miles de muertos en pleno centro de Europa. 

No olvidemos tampoco que, aprovechando la crisis griega, Alemania ha literalmente desvalijado ese país, como previamente había hecho con Croacia, y por lo tanto no debemos excluir que una crisis similar en España (a la que nos aproximamos a marchas forzadas con el gobierno Sánchez, pues nuestra Deuda Pública real ya se sitúa en torno a 120% du PIB), añadida a la que se vive en Cataluña, constituiría el momento oportuno para posicionarse como mediadora con los independentistas y hacerse propietaria de algunas de nuestras grandes empresas, como por ejemplo, la que gestiona todo el espacio aéreo alemán: INDRA, en la que, por otro lado, ya han adquirido participaciones.

“Los intereses alemanes en España, son tan importantes y visibles que resulta fácil comprender su actitud. ¿Están todos los poderes políticos españoles al corriente?”

Análisis semiótico

Para completar las perspectivas precedentes sobre la intermediación alemana en la estrategia independentista, sería conveniente introducir un análisis semiótico de la comunicación política en España, pues ésta se dirige al subconsciente colectivo de los españoles y prepara el terreno de la explosión social, como arma arrojadiza del independentismo o separatismo.

Durante todo el año 2017 y la primera mitad del 2018, todas las acusaciones lanzadas contra el gobierno ahora cesado, llevaban asociadas las expresiones: “gobierno/corrupción (el gobierno del PP – se podía leer y escuchar – es el más corrupto de la historia de España) y España/franquismo/fascismo (la España que nos quiere vender este gobierno corrupto, es una falsedad histórica , construida por el franquismo, del cual el PP y la Monarquía son herederos)” 

¿Qué se buscaba con ese abuso semántico? 

Después de muchas lecturas, he constatado que los conceptos de democracia y de libertad perdían toda legitimidad cuando emanaban de la gestión del gobierno ahora cesado, pues «si los miembros del gobierno y el Jefe del Estado son una consecuencia lógica del franquismo y además, son corruptos, el hecho de que su acción política esté cimentada en la Constitución de 1978, hace planear sobre esta última la carga de un obscuro pasado«, que provocará, en un primer lugar, dudas y que, poco a poco, con la propaganda adecuada e insistente, hará desaparecer el barniz de legitimidad del que hasta ahora se beneficiaba, dejando de representar nuestra democracia y poniendo en duda el real ejercicio de nuestra libertad, para aplicar, por ejemplo, el artículo 155 de la Constitución frente al separatismo.

“Cuando una ley se vuelve injusta e ilegítima, nace, en el sentimiento colectivo popular, la justificación moral de la desobediencia y de la rebelión”

Además, a este proceso, se le añade un elemento psico-sociológico bien conocido que dice que cuando una ley se vuelve injusta e ilegítima, nace, en el sentimiento colectivo popular, la justificación moral de la desobediencia y de la rebelión, lo que se percibe claramente en Cataluña y que está cristalizando en otras partes de España. 

IV.- La idea de nación española  

El objetivo de todo partido político en la oposición es tomar el poder, y para eso, los que están detrás de esta campaña, en la que no todos buscan la destrucción del Orden establecido, analizan como instalarse en el poder, forzando la reforma constitucional a través del sabotaje institucional ¿y cómo? Transmitiendo de manera permanente la idea de la inexistencia de una única nación española, como dicen han querido hacernos creer los franquistas y post-franquistas, de tal manera que se diluya poco a poco la idea de nación española entre las jóvenes generaciones, para que ésta no pueda constituir una vía para la resolución del conflicto catalán, pues para el gobierno cesado del PP, adjetivado de españolista, franquista y corrupto, el mantenimiento de la unidad de la nación española, era la única vía de resolución del conflicto catalán, lo que en gran parte explica que después del cese dicha vía haya sido retomada por un nuevo partido : VOX, al que aún no se le puede acusar de corrupto, pero si de retomar las ideas «franquistas» de unidad de la patria, de recuperar sus símbolos, como la bandera, de recuperar sus héroes, como D. Pelayo, D. Rodrigo, Colón, Cortés, El Cano o Blas de Lezo y, por lo tanto, de pertenecer a la ultraderecha rancia, autoritaria, machista y genocida, es decir, un peligro para la paz y para los indigenistas de esta piel de toro llamada España, cuyo nombre no quieren recordar, para legitimar, entre las generaciones futuras, un ataque frontal a su esencia, como se hizo en las repúblicas americanas separadas de España a principios del S. XIX.

Ahora bien, detrás de esta estrategia de la «izquierda progresista» ¿existe un modelo de Estado?

Está claro que los que así actúan, buscan la aceptación y la implantación del concepto de Estado Plurinacional (como en Bolivia o Venezuela), lo que, sin duda, facilitaría la vía hacia una república federal plurinacional, excluyendo, de esta manera, la monarquía parlamentaria y, sobre todo, la actual dinastía de los Borbones, debido a que, para los instigadores de esta estrategia, los Borbones son, además de responsables de la pérdida del imperio, los herederos del franquismo y los que garantizan el actual orden constitucional, nacido ya viciado por el franquismo, lo que, actualmente parece poder justificar los actos terroristas cometidos durante el período democrático, de ahí que veamos a menudo actos reivindicativos del heroismo de los etarras en su lucha por la libertad de Euskadi contra la opresión española o de los golpistas catalanes, que hasta se les lleva al Congreso desde la prisión para que recojan sus actas de diputados. Es evidente que el futuro modelo de Estado implica la no existencia de la nación española y por esta razón, los plurinacionalistas – indigenistas españoles, suelen hablar de una integración de las nacionalidades ibéricas en una Europa federal donde España no tenga razón de ser, para captar también el voto de la juventud europeista.

¿Quién gana con la desintegración de España? ¿Podemos identificar a los actores de esta estrategia?

Evidentemente, no estamos capacitados para, determinar, designar o afirmar quienes se esconden detrás de esta trama, sin embargo, si podemos comunicar quienes son los encargados de llevarla a cabo, consciente o inconscientemente.

El PSOE ha sido capaz de alcanzar el poder con el apoyo de casi todas las fuerzas anti constitucionalistas. Sólo no hubiera podido, pues hasta ahora se ha caracterizado por su indeterminación, por no haber sido capaz de hacer frente a la crisis de 2007/8, por haberse hundido en 2011 y por sus sucesivas crisis internas, así como por sus declaraciones llenas de contradicciones. Esto hace pensar que es un simple beneficiario de la estrategia, pero no un actor principal.

PODEMOS, sin embargo, es una fuerza política que se retroalimenta con los nacionalistas, y por ello se ha convertido en un actor de peso en el laberinto español. Además, teniendo en cuenta que es un partido bastante nuevo, su rápido éxito solo se puede concebir porque el terreno que pisa le ha sido bien preparado, sobre todo, cuando consideramos las nefastas decisiones tomadas por Zapatero, político-jurídicas antes del 2008 y económico-financieras a partir de la crisis de 2008, legando una economía completamente destrozada al gobierno del PP en 2011, cuyos duros ajustes permitieron los constantes ataques de la oposición.

“Frente a la impotencia del poder central para atacarse a las causas de la crisis y compensar las deficiencias del modelo regional, las fuerzas políticas regionales, deben buscar un « chivo expiatorio”, y lo encuentran en el poder central, al cual van a acusar de corrupción y de ser el heredero del franquismo fascista”

A partir del 2012/2013, el poder central no ha tenido un solo momento de reposo, sin que haya sufrido incesantes insultos de corrupción, de fascista franquista y otros, insistiendo sobre la falta de colaboración de España con los nacionalistas o sobre el hecho de que España roba sus recursos. Está claro que el camino de Podemos ya había sido preparado y las corrientes separatistas, que estaban en un estado latente, empezaron a reconstruirse en franca oposición al gobierno del PP y, a partir de 2014/15, comienzan su escalada política y social. Además, nace una nueva convergencia, pues después de los buenos resultados obtenidos en las elecciones al Parlamento Europeo por PODEMOS, este movimiento inicia una ascensión fulgurante entre una opinión pública cansada de tantos años de crisis y, sobre todo, entre la juventud. ¿Mantendrá su fuerza en las elecciones europeas del 26 de mayo?

 ¿Qué hizo a PODEMOS diferente de los otros partidos? 

El lema de PODEMOS era limpiar la política del Estado español de la corrupción y de la casta heredera del franquismo, que siempre se guardaba la mejor parte del pastel para ella. En una época de profunda crisis económica, la fuerza de este lema era más que suficiente para acaparar la atención de una gran parte de la juventud y de los desheredados del sistema. El terreno ya estaba preparado y abonado para hacer germinar una revolución, solo faltaba introducirse en el sistema e institucionalizarse. ¿Cómo conseguirlo? El lema de PODEMOS había alcanzado un grado de convergencia suficiente con las fuerzas nacionalistas, por lo tanto, el acceso a los poderes locales ya podía llevarse a cabo, en colaboración con los movimientos llamados “mareas”. Además, dentro de esa convergencia, se había definido y designado a un enemigo fácil: el Poder Central, o dicho de otra manera: España, entelequia dominada por los dinosaurios supervivientes del antiguo régimen.

En muy poco tiempo, las asociaciones de PODEMOS con las fuerzas locales o “MAREAS”, tomaron al asalto numerosos ayuntamientos, como Madrid, Barcelona o La Coruña, introduciendo, en nombre de la “Ley de memoria Histórica”, de Zapatero, numerosas medidas revanchistas que pronto empezaron a levantar unos españoles contra otros, como en el bienio 34/36, recreando el mito de las dos Españas (una opresora, la mesetaria y otra oprimida, la periférica, la no España)

Estas medidas, se iban justificando con la sacrosanta misión de acabar definitivamente con la corrupción del poder central, supuestamente inspirada en las prácticas del antiguo régimen franquista, al que todos los miembros del poder central y todos los que se declaraban españoles, pertenecían espiritualmente.

En todas las comunicaciones públicas de MAREAS-PODEMOS, siempre se encontraban asociadas las expresiones: Poder central, España, Religión Católica, Monarquía, Democracia, Constitución con las expresiones: Franquismo, Casta, opresión, dictadura, atraso económico, corrupción, robo, incompetencia. Dicho de otra manera, al utilizar estas convergencias semánticas y conceptuales, al servicio de su estrategia de destrucción de España, estaban resucitando en el inconsciente colectivo, la Leyenda Negra, atribuyendo lo más negativo que se pueda encontrar a todo lo que de cerca o de lejos parezca España o emane de lo español, levantando una mitad de España contra la otra mitad y preparando el camino de la revolución, legitimando el cambio constitucional, aunque haya de hacerse por la fuerza al amparo de un europeismo de salón. 

V.- España nos roba

Ahora bien, si yo no fuese español, difícilmente podría creérme el análisis que estoy realizando, y es que ¿puede un país moderno, con un sistema educativo de calidad, dejarse embarcar en un proceso de destrucción institucional como el que estoy describiendo?

En circunstancias normales, ese proceso no hubiera tenido la más mínima oportunidad de realizarse, sin embargo, hace más de 30 años que España ha cedido las competencias en política educativa a las regiones, lo que sin duda ha provocado que las nuevas generaciones que han alcanzado la edad del voto, estén completamente condicionadas por el diferencialismo, exclusivismo y separatismo, conceptos vehiculados por la enseñanza en las regiones, que ha manipulado la historia y que además ha forzado la diferenciación lingüística, como primer paso para facilitar el rechazo de la lengua común, es decir, del Español, la lengua del imperio y de la opresión.

Con el odio y el desprecio del otro en el corazón, se construye otra realidad, en la que el joven ciudadano periférico, va – poco a poco – a rechazar el sistema jurídico que, según se le ha hecho saber desde pequeño, solo sirve para perpetuar su condición de esclavo y facilitar el robo de sus propios recursos. 

“La cesión de las competencias educativas a las regiones, ha permitido que se generen las condiciones políticas de la ruptura institucional y social que se vive en Cataluña. ¿Recuperará, el nuevo gobierno de Pedro Sánchez, esas competencias o cederá aún más?” Todo dependerá de sobre quién se va a apoyar para gobernar, ¿sobre Ciudadanos? o ¿sobre los partidos independentistas? Las municipales y autonómicas darán la clave.

De todas maneras, al conseguir que estas ideas resumidas en el slogan «España nos roba», lleguen a formar parte del inconsciente colectivo, resulta fácil hacer creer, como conclusión lógica aunque inducida, que la crisis económica es el fruto de la opresión política del gobierno central, tantas veces llamado franquista e identificado con España. Opresión que impide la liberación económica de una Cataluña que, teniendo todos los medios intelectuales y morales para liberarse, sigue estando oprimida y saqueada por ese poder central, identificado con España, de ahí la famosa frase “España nos roba” A partir de aquí, se hace evidente que el hecho de ceder las competencias educativas a las regiones, unido a los factores antes explicados, ha permitido la creación de las condiciones políticas óptimas para que se produzca la ruptura institucional y social que se vive en Cataluña, cuyos líderes políticos han convertido a España en el enemigo público n° 1 a eliminar, empezando por la constitución que le da cuerpo.

En conclusión, las condiciones que justifican una revolución social con violencia ya han sido creadas, y PODEMOS se pretende capacitado para dirigir dicha revolución, siendo éste consciente de que el conflicto catalán debe convertirse en un conflicto de Estado (lo que ya ha conseguido), si quiere forzar el desencadenamiento del cambio con el apoyo de las otras regiones y del extranjero (el proceso ya está en marcha).

El cambio súbito de gobierno, por la fuerza de las alianzas del PSOE con los nacionalistas, constituyó una nueva fase dentro de la estrategia de destrucción de la unidad de España, donde PODEMOS se inscribe como el ideólogo que marca (o que marcaba) el paso del cambio, no obstante, no nos engañemos, el PSOE no es un verdadero aliado de Podemos, pues lo que quería, ya lo ha conseguido y PODEMOS, empezará a convertirse en un estorbo, con sus insistentes intenciones de cambio, contrarias a la nueva estrategia de Sánchez, basada en la conservación del poder.

VI.- La Educación y la Solidaridad 

A pesar de todo, y de la inercia política que parece haberse instalado en el Reino, la realidad que ahora estamos viviendo podría haberse evitado con una educación gestionada por el Estado, favoreciendo la movilidad interregional de alumnos, de profesores y de funcionarios. 

¿Existe una vacuna que pueda frenar este proceso destructivo? 

De esta manera, es decir, con una educación gestionada por el Estado, la estructura de solidaridad nacional que existía antes del escalofriante desarrollo de las insolidarias CCAA, no se hubiera roto, pues el mutuo conocimiento de los ciudadanos permite compartir importantes parcelas de una historia y de una cultura comunes, haciéndonos capaces de mirarnos con orgullo en las gestas de los antepasados que han escrito nuestra historia, ya sean de una u otra provincia.

¿Acaso no tenemos todos y cada uno de los españoles, familiares en otros puntos de la geografía española y americana? y otra pregunta no menos importante ¿Ya no es posible dar marcha atrás?

Estoy plenamente convencido de que la España de hoy es tan solidaria como aquella de 1803que lanzó la expedición BALMIS para salvar la vida de millones de hermanos americanos atacados por la viruela. De hecho, España sigue siendo la primera nación del mundo por sus donaciones de órganos, de sangre y por sus trasplantes, lo que me hace creer que aún se puede dar marcha atrás en el proceso iniciado por los nacionalismos separatistas.

¿Sobre qué elementos podemos actuar y cómo, para generar una recuperación acelerada del “seny” y hacer frente a la estrategia de PODEMOS y de quienes lo apoyan?

VII.- Génesis del nacionalismo separatista y estrategias para canalizarlo

La lucha se establecerá en 3 frentes: 

En primer lugar debe hacerse un esfuerzo para recuperar no solo el conocimiento de nuestra historia, sino también para valorarla como parte de nuestra identidad esencial, que determina lo que somos. En este apartado me parece importante señalar algunos aspectos de la génesis del nacionalismo regional español, pues el nacionalismo extremo que vivimos hoy en día, sobre todo en Cataluña, no ha nacido precisamente como una aspiración de identidad, sino más bien como el rechazo a la identidad común, es decir, todo lo contrario. 

El nacimiento de ese separatismo nacionalista y popular tiene su origen principal en una traumática frustración nacional, generada durante el S. XIX por la pérdida de los territorios de la Nueva España, que se independizaron aprovechando la debilidad económica y militar que se produjo en España por la invasión de Napoleón, a lo que se añadiría la guerra con los EEUU, que obligó a los españoles a ceder Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Ese nacionalismo, nacido de la frustración y de la vergüenza o deshonor, mostrará su aspecto más violento durante el S. XX, con las declaraciones de independencia acaecidas durante la Segunda República, entre 1934 y 1936, con la Guerra Civil y, posteriormente con el conflicto generado por ETA, que duró hasta principios del S XXI y que aún no ha desaparecido. 

¿Cómo podríamos explicar que tantas tensiones hayan acabado por transformarse en un continuo derramamiento de sangre y en una incubadora de odio?

Solo una frustración socio-nacional equivalente a la que nos inunda el corazón cuando hemos perdido a un ser querido, puede explicar la extrema violencia, convulsiva e irracional, que los nacionalistas radicales aplican a aquellos que consideran responsables de su frustración. Por eso es tan importante preguntarse, a quién hacen responsables de su frustración los nacionalistas-separatistas españoles.

Cuando España perdió la totalidad de los territorios americanos, el orgullo nacional quedó tan profundamente afectado, que nuestro país parecía un barco a la deriva. En un breve lapso de tiempo pasamos de ser los más poderosos y temibles del mundo a ser desposeídos de todo: territorio, dinero y honra. Hasta el más débil de nuestros antiguos enemigos nos había perdido el respeto. La fuerza destructora de este sentimiento de impotencia y de vergüenza nos fue transmitida por casi todos los autores de la generación del 98, anclando en el subconsciente colectivo español la Leyenda Negra.

El peso de la humillación se había vuelto tan insoportable que era necesario deshacerse de él y a cualquier precio, para poder caminar con la cabeza alta, pero ¿cómo hacer?

En ese momento crucial para la historia de España, y sobre todo, de la España imperial, el reino de Castilla aún se identificaba con España y España con Castilla. Y precisamente esta identificación que seguía estando muy presente en el espíritu de los intelectuales españoles de las regiones periféricas, les hizo comprender que la única manera de deshacerse de la vergüenza y de la humillación de sentirse los perdedores, era deshacerse de la piel de castellano/españoles, es decir, rechazar esa parte de su identidad y reivindicar una identidad mítica, regional no-castellana y por lo tanto, lo más alejada posible de lo español, esencia que empezaron a describir como opuesta a la propia y a menudo denigrada, con el fin de hacer desaparecer de sus conciencias la responsabilidad de la derrota española y salvar así, el honor perdido. 

Este paso de lo español a lo antiespañol, es un proceso que se desarrolla paralelamente a los movimientos literarios románticos entre el fin del S. XIX y la primera mitad del S. XX, movimientos que han tenido figuras de gran genio, no exentas de imaginación y una gran creatividad, capaces de crear y de exaltar valores, hasta la fecha desconocidos, de las regiones de cultura no castellana. Estos movimientos folclórico culturales fueron acompañados de innumerables trabajos de investigación antropológica tendente a demostrar “científicamente” las enormes diferencias existentes entre las etnias de culturas periféricas y las etnias castellano- españolas, con el fin de asentar los nuevos movimientos nacionalistas, a veces culturales, otras raciales, en un halo de racionalidad científica que les permitiría generar el mito de naciones sojuzgadas por el yugo de Castilla (léase de España), lo que – a largo plazo – traería, inevitablemente, la reivindicación del derecho a la autodeterminación. 

El injerto del nacionalismo en el subconsciente colectivo se fue generando como consecuencia de este proceso. Así, las oposiciones Euskadi-España, Cataluña-España o Galicia-España, empezaron a consolidarse y a generar una vida propia con un carácter marcadamente político, donde, poco a poco, Castilla/España, la humillada perdedora, se convierte en el enemigo natural de las regiones periféricas, pues, como su estatuto de perdedora deja entender, es incapaz de generar valor por si-misma, convirtiéndose en un depredador de las extraordinarias riquezas de las regiones históricas. 

La creación de esta realidad mítica, inconscientemente admitida por los ciudadanos, consolida una ideología de diferenciación compensatoria, donde el español periférico, no castellano que rechaza su hispanidad, está obligado a atacar, a excluir, a denigrar y a negar al otro, el denominado español/castellano, que representa hoy el Poder Central, origen de todos sus males. La leyenda negra internacional encuentra aquí la llave para introducirse en el inconsciente colectivo español, debido, como hemos dicho, a esta imperiosa necesidad de superar el agravio de una derrota, que todos los españoles consideraron injusta y, sobre todo, vergonzosa.

Estos sentimientos, no explicitados, pero ya inscritos en el ADN político-social español, surgirán con fuerza en ciertos momentos de la historia de España, así por ejemplo, durante la segunda República, hubo una fuerte recrudescencia de la violencia política y nacionalista, la oposición España/Periferia, llegó al paroxismo, desencadenándose – con la ayuda evidente de múltiples factores exógenos – la cruenta guerra civil española y un gran paréntesis que solo se cerrará con la desaparición del General Franco, el 20 de noviembre de 1975 y con la aprobación consensuada de la nueva Constitución, el 5 de diciembre de 1978.

Fue, precisamente, la Constitución de 1978, la que en su liberalidad y en su ausencia de memoria histórica, reactivó el ADN nacionalista, al crear las regiones autónomas y autorizar la transferencia de importantes competencias, como por ejemplo la Educación, a las regiones.

Hoy en día, 40 años después, existen varias generaciones formateadas por una enseñanza de oposición: España-Periferia y que han integrado los nuevos mitos fundadores como realidades indiscutibles que justifican las demandas, inimaginables hace tan solo 20 años, de autodeterminación y de plurinacionalidad, en una España que aun siéndolo, no se siente solidaria.

Como decíamos antes, consciente o inconscientemente, el camino para el cambio, tal y como lo imagina PODEMOS, ha sido preparado con antelación, pero el resultado final depende, como siempre, de las estrategias y la capacidad de anticipación a las mismas por las fuerzas políticas que, en estos momentos, empiezan a ver más claramente quienes son sus enemigos, su determinación y las armas de que disponen. Las exigencias catalanas de independencia, han dejado al descubierto toda una trama que busca cambiar el modelo de Estado, reformando la Constitución, destituyendo la Monarquía e instaurando una, la tercera República, que en esta ocasión se pretende que sea federal y plurinacional, es decir, compuesta por Estados asociados, pero no solidarios.

España, dejaría de ser una nación para convertirse en un territorio estatal compartido y nuestro pasado, así como nuestro patrimonio dejarían de pertenecemos. Solo es de esperar, si esto se lleva a cabo, que el notario encargado de repartir esta herencia, no sea nuestro viejo y buen amigo Alemania, porque en caso contrario acabaríamos debiéndole nuestras vidas, como le ha pasado a los griegos. 

Es evidente que esta situación ya no puede ser mantenida oculta por más tiempo. Debemos encontrar una solución de fondo y desarrollar una estrategia a corto, medio y largo plazo que pueda corregir las distorsiones históricas y sus nefastas consecuencias sobre el comportamiento social de nuestras poblaciones, solo así podríamos generar una comunicación serena y no distorsionada por las fuerzas políticas separatistas.

VIII.- La contraofensiva española

La contraofensiva, desde un punto de vista interno, necesita construir una cultura de tolerancia gracias a una política educativa unificadora que, reconociendo las diferencias, trabaje sobre las convergencias y complementariedades, que devuelvan a España un espíritu creativo, de cooperación y solidario, así como una identidad común en la que todos podamos vernos reflejados con orgullo.

Para conseguir esto, tiene que ser el Estado, y no las regiones, el que dirija y controle la política educativa sobre todo el territorio, favoreciendo la movilidad, con una buena política de becas basada en el mérito, prioritariamente y con una política de defensa y de promoción de la lengua española, que es hoy una de las más importantes joyas de nuestro patrimonio y, por lo tanto, facilitando el intercambio de experiencias y la transversalidad de competencias entre territorios.

Lo dicho anteriormente, exige – para ser realista – armonizar las competencias enseñadas y la creación de certificaciones nacionales reconocidas en todo el territorio nacional y si ello fuese posible, en todos los territorios de la Hispanidad. Solo de esta manera se podrán eliminar las diferencias en el acceso a la cultura, a la formación y al trabajo, de todos los españoles. Al mismo tiempo que se trabaja sobre la educación, es necesario recuperar una buena imagen de España y el honor perdido de los españoles en un espejo no deformado de nuestra historia. Por lo tanto, para luchar contra la leyenda negra, debemos mejorar el conocimiento de nuestra historia, abordándola desde múltiples disciplinas, y debemos sentirnos orgullosos de ella. Solo de esta manera conseguiremos abrir las puertas a la razón y rencontrar la solidaridad latente en todos los españoles.

Para completar estas ideas de fondo, pregunté a mí alrededor, que otras cosas se deberían emprender en España, y entre las sugerencias recibidas, he registrado que: Se necesita comunicar más y mejor tanto en el interior como en el exterior del país. Además, las comunicaciones, al margen de los objetivos concretos de las mismas, debieran ayudar a difundir el conocimiento de las grandes gestas, de las invenciones y de los personajes que han hecho de España un país grande y único, para que todos, solidariamente, defendamos este legado, pues España no existe sola sin sus hombres y sus territorios. También soy consciente de que estos temas son complejos y deben ser abordados de manera pluridisciplinar, pero ello no me exime de la responsabilidad de pensar y, por supuesto no me quita el poder de proposición. Por ejemplo, ciertos intelectuales actuales, como Karen Amstrong, consideran que los nacionalismos, así como los movimientos djihadistas, están substituyendo la fe religiosa en nuestras sociedades burguesas y secularizadas, y lo explica diciendo que quizás sea porque el djihadismo introduce una cierta épica en la lucha contra lo que ellos denominan “el opresor”, épica que el cristianismo no puede ofrecer actualmente sin regresar a los inicios de su historia. Sin embargo, el nacionalismo separatista español, tal y como lo he presentado, obedece a una frustración que fue sublimada por la exclusión del culpable, asociado a la creación de mitos fundadores excluyentes de la iglesia católica. Por supuesto, han generado su propia épica, pero que transcurre por caminos paralelos a la épica católica, con poca probabilidad de colusión, salvo la excepción, digna de estudio, del País Vasco. Una épica antinacionalista, que no sea ni religiosa, ni djihadista, es por lo tanto posible, puesto que el catolicismo primario de la vieja España se ha convertido en el «humanismo» de la nueva Europa, y esa transformación debiéramos apropiárnosla. 

IX.- Elecciones

En el frente europeo, debemos tener en cuenta que las elecciones al Parlamento Europeo son el 26 de mayo de 2019. El tiempo pasa rápido y es 100% probable que PODEMOS tenga que jugarse el todo por el de todo en esas elecciones, teniendo en cuenta que el PSOE no va a jugar el juego de PODEMOS y que le ha salido un competidor (VOX) que le gana terreno día a día, ante los jóvenes y ante una clase media formada, como ha demostrado recientemente en Andalucía. De todas maneras, como en el P.E. la carta separatista no debe jugarse, PODEMOS tendrá que concentrar sus esfuerzos sobre la reforma constitucional, punto en el que una épica contra nacionalista puede surgir con fuerza si se aprende a comunicar con inteligencia la gesta de la transición y de sus actores principales, y no a denigrarla cada día.

Por supuesto estas medidas educativas y de comunicación socio-histórica deben ir acompañadas, a corto plazo, con otras medidas de carácter jurídico-político si, el actual Presidente quisiera distanciarse de PODEMOS, con acciones como por ejemplo: Destituir, manu militari, toda persona acusada o con sospechas fundadas de corrupción (ha tenido oportunidades y no lo ha hecho). Bloquear el aparato de comunicación separatista y anticonstitucional (está haciendo lo contrario) legalmente. Aplicar la ley existente con toda su fuerza moral y legal, en los casos de intentos de sedición, rebelión y obstrucción separatista (está haciendo lo contrario). Está claro que no hay soluciones simples, pero hay un camino a seguir, y por el momento ningún partido lo ha encontrado, los resultados del 28 de abril son la prueba de que estamos en plena batalla. Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo de 26 de mayo, nos darán una parte de las claves que determinan las tendencias en esta España que se busca. 

José Francisco RODRIGUEZ QUEIRUGA

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