Con fecha de 2 de abril del 2019, un servidor escribía lo siguiente (1):

«PEDRO SÁNCHEZ, EL JUGADOR

Se está subestimando políticamente a Pedro Sánchez y no debería hacerse. Que no es Platón ni Aristóteles, vale. Pero lo de convocar elecciones es una jugada de póker. No sé si tendrá el mismo éxito que Trump tuvo en su día, pero desde luego, hay que tener en cuenta que:

-Sólo el PSOE y el PP tienen infraestructura como tal para una campaña de tan intensivo desgaste (estamos hablando de tres elecciones a la vez).

-Es posible que Podemos defina su proceso de desintegración por deméritos propios. Lo ha tenido a pedir de boca para mucho más, pero de donde no hay, no se puede sacar. No habría que ser tajante al respecto, pero por los menos hay indicios.

Con todo, ahora se verá la verdad de la relación de amor-odio entre La Sexta y Podemos. Yo estoy en que todo (resumiendo burdamente) es un juego de favores entre Roures, PSOE y quizá también PP; y que en todo caso, Podemos ha sido útil durante algún tiempo pero ya no lo es tanto.

-Ciudadanos se ha mostrado estable en Andalucía, ¿pero lo hará en el resto de España? ¿Y ante Europa? Dos disyuntivas: O se asienta o inicia su resquebrajamiento. Poco margen tiene.

-Vox, como partido nuevo-sorpresa, no tiene infraestructura y aun está en «proceso de selección». Algo parecido le pasó a Podemos; la diferencia es que Podemos contó con poco apoyo mediático. Poco, pero algo contó. Muchos ataques sí. Hasta acoso, si se quiere. Pero algún apoyo. Vox sólo cuenta con ataques y acosos. Que durante un tiempo le ha beneficiado, sabiendo usar los métodos de la llamada «derecha alternativa», es público y notorio. Que eso le vaya a beneficiar siempre es una lotería. Porque ya van también a por los ataques personales/familiares contra sus candidatos. Cosa que también ha pasado con Podemos; pero siempre tuvo alguna vía de escape por así decirlo.

Sea como fuere, pareciera que en la apuesta de Sánchez, está el quitarse a Vox de en medio, pensando en que acaso no pueda resistir este embate.

Vox todavía tiene mucho margen. La pregunta es si en ese margen está el saber resistir.

-Al final, Pedro Sánchez puede conseguir acaparar el voto de izquierda combinando el miedo y la tensión. Al PP se le da muy bien lo primero, pero no lo segundo. Como se le ha entregado a la progresía el absolutismo ideológico, puede abarcar más. Y el PP, si bien todavía tiene infraestructura, puede estar ante la misma disyuntiva que la UCD en su día e iniciar su caída en picado. El PSOE parecía que iba a entrar en eso, pero ha encontrado un balón de oxígeno donde probablemente nadie lo esperaba.

-Todo es muy intenso, y hasta muy loco. Pero Sánchez ha jugado. Con cortedad, pero aprovechando muy bien los ases de su manga. Parafraseando al Chapulín Colorado, no contábamos con su astucia. O al menos, con la de sus asesores. Y puede ganar.

-Por eso, una vez más, cuidado con dar por muerto al régimen del 78, que en todo caso, no está muerto, sino de parranda.

-Y por favor, que se dejen ya de hablar de «disidencias controladas»; que en España, luego de no sé cuántos años de exitazos al respecto (entiéndase la ironía…), ya no cuela esa soberbia, joder.»

Pues bien, llegados a noviembre del presente año, volvemos a lo mismo: Otra vez elecciones. Con el gasto que todo ello conlleva, y con la Ley D´Hondt, que privilegia especialmente a separatistas vascos y catalanes, cuyos votos valen más que el resto de España. Y todavía hay quien subestima a Pedro Sánchez, el jugador; el mismo que tocaba la flauta en su colegio privado; flauta que no sé si era la de Bartolo; pero sí sé que el PSOE siempre ha tenido fijación contra los colegios privados o concertados, mientras que la mayoría de ellos han estudiado en centros de este perfil y allí han llevado a sus hijos; como los separatistas que llevan a sus hijos a colegios británicos o alemanes. Y el PP siempre ha estado ahí para conservar lo que han hecho todos estos.

Y así, tanto PP como PSOE se piensan que la política es su cortijo, con permiso de los separatistas. Ahora le toca el turno a la pelea del PSOE con Podemos; los primeros intentarán fagocitar a los segundos. Y con las sospechas del «mal recuento» que hubo en las elecciones pasadas, más bien haría bien el que pidiera observadores internacionales para esta enésima elección en la que Sánchez busca la mayoría absoluta para mayor gloria de su narcisismo de mal administrador de colonia europea. Porque no nos quepa duda de que estamos ante uno de los políticos más serviles a las «altas instancias», ya sea la Unión Europea, el Club Bilderberg, o etc. Y al final, aunque IU y Podemos sean los mayores perjudicados políticos de esta aventura (empezando por la mentada Ley D´Hondt que ha supuesto el enterramiento sociopolítico de IU y su inmersión en el mundillo hippie podemita), comerán de su mano.

España recuerda peligrosamente a la Venezuela de finales de los 90. La dictadura progre de facto, en medio de una crisis económica de cojones (que nadie quiere reconocer, como en los tiempos de Zapatero), puede ir hacia una suerte de definitivo chavismo arco iris del que será muy difícil desprenderse.

No, no hay que subestimar a Pedro Sánchez. Es más peligroso de lo que parece.





NOTAS

(1) Enlace original: https://www.facebook.com/escritorantoniomorenoruiz/photos/a.153549084843567/990783667786767/?type=3&theater

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