Hace años vi un reportaje sobre los negros del Perú donde se decía que no todos eran esclavos, sino que se sabía de la existencia de trabajadores libres en la zona de Chinca e Ica. Sabemos de la existencia de negros libres en la América Española desde las primeras expediciones colombinas. Pronto vemos conquistadores: Juan Garrido en México, Miguel Ruiz en Perú, Juan Valiente en Chile; así como de la existencia de los primeros poblados de negros libres en el continente americano, desde Esmeraldas (actual Ecuador) hasta la Florida, pasando por México y Cuba; en la isla, la afluencia de negros «curros» (luego relacionados con la temática picaresca) llegados de Andalucía fue una constante durante siglos.

No he encontrado el reportaje aquel que se refería a los trabajadores negros de Chincha e Ica, pero me queda la intuición de que ese acervo cultural/musical tan marcado en esas tierras que tuve la oportunidad de visitar (¡y qué buen pisco, carajo!) pasaron por un fenómeno parecido.

Este fenómeno desarrollado desde Andalucía a América (contando con la Hermandad de los Negritos de Sevilla como entrañable y clamorosa historia viva* de fe e integración), una vez más, no se entiende ni con el indigenismo/leyenda negra y su seguido apéndice en forma de horca neomarxista, transformándolo todo en propaganda de «sujeto político» a base de propaganda (y encima con pretencioso aire de superioridad moral, al mismo tiempo en el que calla el esclavismo de los imperios musulmanes o el esclavismo soviético sin ir muy lejos) ni tampoco con leyendas rosas o «eurocentrismos». Tras doscientos años de soledad, llega la hora de hacer historia entre todos y reencontrarnos como una gran familia; diversa, pero familia y al fin y al cabo.

-Antonio Moreno Ruiz

*Hermandad de los Negritos de Sevilla: http://www.hermandadlosnegritos.org/home/

-Imagen: Serie «La peste».

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