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Méjico lindo y querido

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Por lo menos allí en Méjico existe un partido, ahora en el gobierno, cuyo nombre: Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, está diciendo que la casa política necesitaba de una regeneración. Y regenerar es un acto que conlleva a intentar que algo vuelva a su estado primitivo si es material, y en el caso de personas, que no siga actuando por un lado dañino, generalmente robo, extorsión y asociación para delinquir.

En España nos unimos, nos socializamos, nos compadreamos, nos hacemos nostálgicos de la inquisición, del garrote vil, de las botas altas, de los escapularios, de las pistolas de usar; pero, como no hay nada que regenerar porque todo va de puta madre para arriba, no se necesita ningún partido Regenerador de nada, y menos dentro de la casa política, donde todo está en el lugar que quieren que esté el amasijo mundial: el eje Usa-Vaticano, y el otro de Alemania-Francia para que nos metamos los limones y las naranjas por el culo, y nos comamos las de Suráfrica, o las de Israel.

El cuerpo me está pidiendo tacos: palabrotas de uso callejero para darle más énfasis a unos, como muy poco, gilipollas, que en vez de salir atajando las injusticias diarias de sus orígenes, de sus procedencias, se levantan con sus tambores subvencionados muy por encima de sus verdaderas capacidades, si las tienen, llenos de miedo por si los apartaran del chupeteo nacional y pasaran a ser olvido o montón ciudadano, porque su sobresalir nunca ha dependido de ellos, sino de otros. Vamos; que son los utillajes para ganar dinero en sociedades orquestadas.

Don Andrés Manuel López Obrador, actual Presidente de los treinta y un Estados más el Distrito Federal que constituyen los Estados Unidos de Méjico, nieto de abuelo español de Cantabria exilado de los muchos que eligieron al país mejicano para empezar una nueva vida lejos del franquismo: de la brutalidad del nacionalcatolicismo intransigente que nunca se ha ido del todo de España, es un escritor y politólogo, de origen humilde, con una dignidad y ética, que, sin ir más lejos, está a años luz de distancia de los ricachones, que obedientes a los que los han llenado tan solo de dinero, ladran desaforadamente porque así se los exige el guión, o se acaba el mamoneo de listico.

En Tabasco, tierra primera mexica a la que llegara el cachorro del orondo Velázquez (el pintor no, el matarife), el también oriundo de Cuellar, Juan de Grijalva, por ser la tierra originaria del actual señor presidente de los Estados Unidos Mejicanos, y ser un político intelectual, por supuesto que conoce de una primera mano mucho mejor la crónica de aquellos avatares, que los que siguiendo lo escrito, publicado con autorización real y eclesial, se ha conservado al respecto, y vocean desgalillándose los servidores del sistema del amasijo.

El señor López Obrador, con unas calificaciones políticas de honestidad que ni existen en los políticos españoles, no está pidiendo que todo el oro y, especialmente la plata, que se robó, aniquilando de paso viejas civilizaciones como Olmecas, Mayas y Aztecas, se devuelva, porque en ese caso nos quedábamos los Chantales sin iglesias, palacios, carrozas, y medallas para la paz. Simplemente está pidiendo, con conocimiento de causa, una carta de desagravio, que no humilla a nadie, sino al contrario.

Pero algo así, una carta dirigida a un gobierno, a un presidente del estilo popular mejicano, un hombre surgido del pueblo y para el pueblo, contrasta y mucho con los deseos de gobiernos peleles del amasijo; de gentes dependientes del amasijo, que tienen que ser amigos solo de aquellos que desde el amasijo Usa-Vaticano y Francia-Alemania, le ordenen.

Y la política actual, al margen de otras consideraciones, es que España no tiene nada que pintar en Las Indias, si no es por la línea gringa.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

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  1. M E J I C O
    Mientras que tenga vida,
    vida y memoria,
    diré que allá en Méjico
    hubo una historia,
    una historia de puños,
    brazos en alto,
    y cantos que fueron canto
    de un nuevo canto
    para la lengua libre
    republicana,
    de las que nunca callan
    ni encadenadas.
    Fueron con los fusiles
    que les dejaron:
    un gran amor libertario
    con un corazón partido
    por dos mitades.
    Pero hicieron la patria,
    la patria vieja,
    en aquel nuevo suelo,
    el del Encuentro,
    de países unidos,
    sin más distancia
    que la de un oceano,
    que sin jactancia,
    dice tener dos manos
    en cada orilla,
    y ser solo el troco
    de una Castilla,
    que, mientras tenga vida,
    vida y memoria,
    hablará de Méjico
    si habla de historia.
    De una historia callada,
    republicana,
    hecha por hombres libres
    que en esa España,
    que al igual que el Azteca
    fueron ejemplo
    del que no necesita,
    no le hace falta,
    más allá de la idea
    que hace la patria.

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