Tavito Rolex no descansa, ¡pero es que no descansa! La verdad es que habrá que ponerle una medalla un día. Tras acompañar a Pedro Sánchez a La Habana ha vuelto con nuevos bríos, dispuesto a imponer el castrismo en España, tal y como se lo han ordenado sus superiores. Grandes momentos los esperaban con la hijísima de Raúl Castro con quien se presentó en Bilbao, explicando las virtudes de la dictadura que ha empobrecido a Cuba.

De ahí, apenas sin respirar puso mieras en Oviedo, Asturias, donde fue recibido por Pedro Sanjurjo Gonzáles, presidente de la Junta General del Principado (Parlamento), como si de un alto mandatario se tratase. Con el Sr. Sanjurjo trató asuntos relacionados con las relaciones bilaterales, por supuesto el famoso “bloqueo de EEUU”. También se imaginaron mecanismo para profundizar las relaciones entre los pueblos de Asturias y Cuba.

De allí salió directo hasta al ayuntamiento donde el espía de La Habana, convicto y confeso fue recibido por el alcalde Wenseslao López Martínez, con él asegura en sus redes sociales, habló sobre temas de interés bilateral, sin olvidar los vínculos históricos, familiares y culturales entre asturianos y cubanos.

Una vez cumplido el plan institucional, no pudo faltar el lado subversivo, que Tavito afecciona particularmente, y en el que se siente como un pez en el agua. Así pues, se entrevistó con sus amiguetes de Izquierda Unida y del Partido Comunista. Todo el tiempo anduvo acompañado por Yahima Martínez, la cónsul de Cuba designada para atender a los cubañeros de Asturias y Galicia.

Volvemos a llamar la atención sobre el hecho inconcebible sobre la presencia de funcionarios castristas, que propagan con los tontos útiles dentro de España una ideología mortal para la democracia: el castrismo. Lo curioso es que ninguna formación institucional les haya plantado cara a estos agentes del régimen de La Habana que circulan por todo el territorio tergiversando la verdad sobre lo que ocurre en Cuba.

Y concluimos, repitiendo a ver si alguien nos escucha, que la presencia de estos funcionarios hasta podría tolerarse si en Cuba existiesen estructuras equivalentes, pero no es el caso. No es un secreto para nadie que en la Península funcionan 5 consulados de Cuba, que atienden un total de 120 mil compatriotas, mientras que, en Cuba, donde hay que atender a 140 mil españoles sólo hay uno. La verdad es que el régimen de La Habana no permite que España atienda correctamente a sus ciudadanos residentes en la isla. Por ejemplo, el consulado previsto en Santiago de Cuba, está esperando el visto bueno de las autoridades cubanas desde hace más de 4 años. Hubiera sido necesario que, durante la visita del presidente del gobierno el mes pasado se tratara este asunto, pero no se hizo.

Pedir un poco de reciprocidad no tiene por qué hacer peligrar los negocios de los negreros españoles con la dictadura. Al contrario.

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