Las bodegas de vinos españolas cada año ven con mejores ojos al mercado cubano del turismo y las posibilidades de establecer nuevos negocios, tal y como hoy lo reconocen expertos.

Los asistentes a la XIX Fiesta Internacional del Vino del Hotel Nacional de Cuba (3 al 5 de octubre) coinciden en el parecer que no solo los empresarios ibéricos apuntan a esta isla, sino que de otros puntos europeos como Francia, también consideran lo significativo de este destino.

De ahí que ante el empuje y el crecimiento sostenido del turismo en Cuba, la bodega española familiar Javier Sanz Viticultor busca en la actualidad posicionar sus exclusivos vinos en el mercado cubano.

Aunque aún no los comercializan en la isla, ya tienen pedidos de algunas empresas, y de muchos restaurantes e instalaciones hoteleras para expender sus vinos aquí, señaló la administradora de empresas de dicha compañía, Leticia Sanz.

La ejecutiva conversó con la prensa durante la primera jornada de la Fiesta del Vino de esta capital, y mostró su satisfacción por los encuentros preliminares con autoridades de esta nación.

Dijo que ya realizaron presentaciones en años anteriores en Cuba, y los profesionales que pudieron degustar sus productos, como sommeliers, empresarios, directivos, y maîtres, están muy contentos con su calidad y variedad, y espera poder tenerlos en breve.

Insistió en que ya realizaron trámites con las autoridades cubanas para, lo más pronto posible, entrar al mercado de la Isla.

Conocen, recalcó, que este archipiélago es un mercado pequeño, aunque muy interesante y prometedor, con mucho potencial, y prevén que en un corto plazo tiene un desarrollo hotelero, que requerirá de mucho más vino.

Esa empresa española programa desde el primer día de la Fiesta del Vino contactos, intercambios de experiencias y poner a catar sus productos, aseguró la experta.

Explicó que Javier Sanz es una bodega familiar, en la que trabaja con su progenitor, y un pequeño grupo de especialistas, desde hace cinco generaciones, aunque, -recalcó-, fue el padre el primero en embotellar los vinos hace 30 años.

Su familia adora el trabajo en el campo y obtuvo una uva del tipo Verdejo, es una variedad en Rueda, para distinguirse de la competencia, de ahí un estudio de los más recientes 20 años para la recuperación de variedades genéticas de plantas desaparecidas o resistentes.

Como fruto, crearon el vino Malcorta, una maravilla -sentencia-, que lo trajeron para catarlo durante la Fiesta del Vino, aquí en La Habana, así como otro producto de la zona de Salamanca, una variedad nombrada Bruñal.

Concluyó que esa empresa familiar abarca un 60 por ciento en España y 40 por ciento para la exportación, principalmente para el norte de Europa (Bélgica, Noruega y Suecia), así como en Asia (China y Japón), y en América para República Dominicana, Perú y Estados Unidos (pronto en Cuba).

Fuente: PL

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