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Victoriano Ramírez, "el catorce"

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-Por Gabriel Martínez

Cuando a alguien en la Argentina se le llama «el catorce», es porque se le atribuye proximidad con el alcohol. Pero al mexicano Victoriano Ramírez lo llamaron así por otra cosa. Este legendario personaje que combatió en la Guerra Cristera de 1926-29 recibió ese apodo cuando en una oportunidad una partida de 14 soldados regulares intentó capturarlo pero él, luchando entre los riscos, los mató uno por uno. Se impone una aclaración para quienes no conozcan la historia. Ni el «Catorce», ni los cristeros levantados en armas eran subversivos; eran campesinos católicos luchando por su Fe y sus tradiciones frente al gobierno del masón y pro norteamericano presidente Plutarco Elías Calles, que había iniciado una criminal represión anticristiana.

Ramírez tenía fama de ser un certero tirador y se cuenta que cuando, en medio de los combates, los cristeros gritaban «viva el Catorce», el terror invadía a las tropas republicanas, a tal punto que los líderes del Ejército Federal intentaron sobornarlo con una enorme suma de dinero para que simplemente desapareciera de la escena, a lo cual él respondió airado que su único objetivo era «que los padrecitos pudieran volver a celebrar misa», y que luego de eso el sí se retiraría.

Con todo, el Catorce tenía dos puntos débiles. El primero eran sus constantes actos de insubordinación. Era valiente fuera de toda duda, sí, pero le costaba ceñirse a una autoridad. Además era muy mujeriego, al punto que cuando un sacerdote le preguntó el nombre de su legítima mujer, Ramírez le respondió que todas las mujeres son legítimas…

La película La Cristíada, filmada en 2012, retrata a Ramírez en su bravura y también en su indisciplina, pero en una licencia cinematográfica le otorga una muerte heroica haciéndolo caer en combate tras capturar una ametralladora pesada de las tropas republicanas. La realidad fue más triste: el Catorce debió ser fusilado por el propio ejército cristero a causa de su insubordinación, según nos cuenta el P. Alfredo Sáenz en su libro La Gesta Cristera. La película se toma otras licencias, tales como hacer coincidir a personajes que no se conocieron entre sí, y su director norteamericano Dean Wright calla acerca del papel que jugó EEUU en la Guerra Cristera, en su interés geopolítico por descatolizar a México para destruir su identidad nacional y hacerlo más fácil de dominar.

Queda la dolorosa moraleja del Catorce: en una guerra la valentía y el buen corazón son fundamentales, pero no evitan el fracaso si no se acompañan de disciplina y responsabilidad.

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