Ilustración: Itinerario del Via Crucis parisino.

París, 28 de julio de 2020.

Querida Ofelia:

Constaté una vez más, como si aún fuese necesario hacerlo, que nuestros códigos culturales, aunque sean occidentales, son muy diferentes a los de los galos. Recuerdo como el Domingo de Ramos, al salir de la misa, una señora nos dio una tarjeta, invitándonos a participar en la procesión del Viernes Santo. Lo cual me hizo pensar en ti, cuando de niño me llevabas a Remedios y yo veía aquellos encapuchados con cadenas de las Cofradías. Me fascinaban el Cristo y la Dolorosa de maderas policromadas. Todo acompañado por la banda municipal y por una muchedumbre donde predominaban los pobres. Esos pobres entre los que nació, creció y murió Jesús.

Mi amiga Aurelia me cuenta que en su Trinidad natal ocurría lo mismo con el Cristo de Veracruz.

He visto las procesiones en Valladolid, Granada y Sevilla, donde el fervor popular es intenso, sobre todo cuando pasan La Esperanza Macarena y El Cristo del Gran Poder.

No recuerdo las palabras exactas de la frase bíblica, pero si no me equivoco dicen: «Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos» aparece en el evangelio de Mateo (Mt 19,24).

Te adjunto la tarjeta, en la cual podrás leer que se citaba a los fieles en la Rotonda de la avenida más bella del mundo: Le Rond Point de Les Champs Elysées . Desde allí se partió en procesión de Via Crucis, por una de las avenidas más lujosas del mundo: L’Avenue Montaigne. Imaginé la Cruz pasar entre las filas de Rolls Royces, Ferraris y Mercedes Benz. Espero que sus chóferes uniformados se hayan quitado las gorras al verla pasar.

Es probable que descendieran las señoras envisonadas, desde sus gigantescos y lujosos apartamentos que dan a la avenida, para participar a la procesión. Pero… ¿Habrán permitido a sus numerosos criados que lo hicieran?

Los lujosísimos escaparates de las boutiques de esa avenida: Chanel, Christian Dior, Gucci, Nina Ricci, Louis Vuitton, etc… ¿Habrán puesto cortinas por pudor al ver pasar el símbolo del cristianismo?

Según el mapa del itinerario, cuando la procesión llegó al Sena en la Place de l’Alma (donde murió en un accidente Lady Diana junto a su último amigo), subió por la también elegantísima Avenue Marceau, hasta la Iglesia de Saint Pierre de Chaillot.

No estaban indicadas Las Estaciones, espero que hayan sido bien escogidos los lugares, pues entre tanto lujo, no soporto imaginar la simbólica Caída de Cristo frente a un escaparate lleno de trapos de lujo.

En París hay barrios riquísimos, otros de clase media y también quedan algunos lugares, donde los pobres aún no han tenido que partir hacia los lejanos arrabales paupérrimos. ¿Por qué no se organizó ese Via Crucis en un lugar más humano, menos pijo?

Y así van las cosas por estos lares.

Qué Dios nos proteja de los que adoran los espejismos vanos y la ostentación de riquezas materiales, tan lejanas de las riquezas espirituales.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Nota bene: Esta crónica aparece en mi libro «Memorias de Exilio». 370 páginas. Les Éditions du Net, 2019.  ISBN: 978-2-312-06902-9

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