-Escrito por Julián Gómez Brea el 30/11/2016

Algunos hablan de la dignidad de los cubanos. Me resulta sorprendente. He tenido la fortuna de poder viajar a Cuba. Ha sido una de las experiencias más dolorosas de mi vida.

No me gustaría vivir en un lugar, donde no puedo tener proyectos propios. No me gustaría vivir en un lugar lleno de prohibiciones extenuantes, de delatores y de miedo, y de desabastecimiento, y de resignación.

Yo he visto el miedo en La Habana, el silencio sepulcral de la cara ante la simple pregunta de cómo estáis aquí.

No soy un fundamentalista democrático, ni creo en el Liberalismo salvaje. No creo por tanto que las democracias occidentales con economía de mercado… sean perfectas, hay mucho que mejorar… Pero hay puertas a los proyectos individuales, a elegir y a equivocarse, a creer y crear.

En Cuba he visto a gente triste, gente hundida, gente resignada, a zombis, eso no es el hombre nuevo, eso es el hambre vieja.

Dicho sea con el mayor de los respetos. El comunismo cubano, y al parecer el venezolano son claras muestras de eso que se conoce como «PEOR EL REMEDIO QUE LA ENFERMEDAD»

Nadie puede negarme lo que yo he visto como un observador lo más neutral posible. Lo malo no es la falta de leche, ni de carne, ni de nada al alcance de nadie. Lo malo no es la miseria, ni las calles llenas de socavones, y las fachadas descascarilladas, y los edificios derruidos.

Lo malo es la profunda tristeza, amargura y miedo de la gente, que tiene que fingir alegría para no ser delatado y no ser tildado de «gusano». Cuando vine de Cuba tarde varios días en recuperar mi angustia profunda, mi pena por un pueblo hermano, que sufre en el silencio de mi idioma.

No se ha cuántos seres humanos ha fusilado Fidel, no se ha cuántos tiene encarcelados por motivos políticos. Pero si se que tiene derrotado, hundido y sojuzgado a todo el país, que son como ganado que teme al perro, que tiemblan, que viven con la sensación de no ser nadie. Qué pena, qué ceguera.

Solo hay que convivir con un taxista mostrándote el país tres días para sentir rabia, impotencia, y profunda tristeza. Son gente «estabulada», «enjaulada», sin esperanza, sin sueños, sin nada. Fidel y su sistema les ha destruido la vida a varias generaciones de cubanos. Algunos hablan de la dignidad de los cubanos….. se la robó Fidel.

Fidel Malnacido, no tienes perdón.

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