-Por Emilio Acosta Ramos

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Descubriendo Historia: Ruinas de La Fragua, Píritu, Edo. Anzoátegui, Venezuela.

La Fragua de Píritu es una estructura del siglo XVIII, que por muchos años los habitantes de Píritu no saben para que fue construido realmente, muchos dicen tiene el aspecto de una cárcel (la imaginación de la gente de asociar negativamente y equivocadamente lo colonial con algo siniestro) o que era para ser utilizado como horno para forjar metales, por eso el nombre de Fragua, su estructura es de muros portantes de mampostería de piedra y ladrillo mortero de cal, arena y panelas de arcilla en las esquinas.

Pero realmente es un Aljibe, que es un recurso arquitectónico para almacenar agua, por lo general potable. Y hoy en día así lo demuestra al tener una veta de agua que la mantiene llena con el líquido. Incluso, en realidad, hay dos vetas paralelas, una de agua dulce y otra de agua salada; sin embargo, no se mezclan. Puertas adentro del lugar el agua recubre varios metros de alto. Se cree que este tiene una interconexión con un pozo que está ubicado en la iglesia, a unos escasos 100 metros.

Y es fácil de deducirlo, en 1.656 por motivos de sequía los misioneros españoles se trasladan mas abajo donde se encuentra ubicado Píritu actualmente y con la ayuda de los indios chacopatas y piritus construyeron un muro de protección para el manantial donde hicieron un pozo de agua potable y cristalina, esto fue el motivo primordial de la fundación y traslado de piritu viejo, los moradores venían a abastecerse de agua en dicho pozo y para mejor comodidad resolvieron construir sus viviendas cerca del manantial, en el cual posteriormente a pocos metros se construyó el templo de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Píritu. Construyen el Aljibe para poder establecer un territorio completamente habitable.

En ese mismo año 1.656 se instalan oficialmente en Píritu como sede capital de las “misiones Observantes” las cuales duraron dos siglos, desde allí se fundaron la mayor parte de los pueblos que conformarían el estado Anzoátegui.

El término aljibe («algibe») proviene del árabe hispano alǧúbb, algúbb, y éste del árabe clásico جب, gubb, que significa cisterna, pozo o fosa (depósito)

Los españoles trajeron estas grandes obras hidráulicas a América, heredados de los romanos y árabes, continúan apareciendo y mostrando las técnicas de la ingeniería española aplicada en el nuevo mundo

En la antigüedad, en los territorios del Imperio Romano donde el clima era semiárido, como en la Península Ibérica y la península itálica, se construyeron grandes depósitos subterráneos donde el agua de lluvia se iba almacenando para su posterior consumo, bien humano o agrícola.

Hermanos menores de las monumentales cisternas fueron los aljibes abovedados que sustituyeron a los de cubiertas planas, adoptándose a partir de entonces las bóvedas de cañón opus caementicium u hormigón de cal. Estas bóvedas, además de ser más baratas, permitían salvar luces mayores y transmitían empujes horizontales a la parte superior de los muros, lo cual hizo posible eliminar los diafragmas o riostras interiores, sin peligro de hundimiento, dando una mayor anchura a las cisternas. Esta nueva estructura, menos alargada y más ancha y profunda, resulta más racional y económica, pues con el mismo volumen de obra de fábrica se puede almacenar una mayor cantidad de agua​.

En la Antigüedad y la Edad Media el aljibe fue en muchas poblaciones o barrios de las mismas el prototipo de reserva de agua de consumo, al carecer de suficientes fuentes, así ocurrió por ejemplo en el barrio del Albaicín de Granada, cuyos diversos modelos de construcción aún siguen en uso.​

También se ha utilizado, y se sigue utilizando este sistema en algunas de las Islas Canarias, donde el aljibe es parte inseparable de la construcción de una vivienda. Tal es la importancia del aljibe para la vida diaria que las aguas que surten al aljibe pertenecen al propietario de la casa, aunque provengan de tejados o canales de viviendas colindantes. La ley defiende este derecho actualmente.

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