Partido Ibérico (íber)
IBERIA: Maestra de la vida y de la historia.

Prescripciones para un Programa electoral nacional y europeo.

Por: Casimiro Sánchez Calderón

El vigor de tus pueblos, España, no fueron tus gobernantes, fueron tus pueblos, de tus pueblos ha salido toda la historia; pero vino la concentración en grandes ciudades y todo se fue al garete.


La concentración de la población en grandes urbes no es casual, es algo premeditado y planeado que responde al objetivo de abaratar servicios por parte de los políticos y de conseguir masas de consumidores fieles y dependientes por parte del capital: turismo, construcción, ocio, servicios sofisticados, otras necesidades, gastronomía fuera de casa, etc., engordan los beneficios, aunque para el planeta y la convivencia sean un desastre.


Mientras, el mundo rural, que no es tan rentable, está abandonado a su suerte, que no es otra que la resignación ante lo inevitable. Coger la eterna maleta del éxodo y abandonar el pueblo cuanto antes suele ser considerado como lo más inteligente.


En una especie de contradesamortización creciente los terratenientes más próximos adquieren tierras comunales y de los pequeños propietarios para agrandar los latifundios. Es la caza mayor a gran escala lo que interesa.


Las puertas de los pueblos, antes abiertas a la solidaridad, hoy se tapian con fuertes materiales para evitar okupas y vándalos, mientras los cementerios solo se abren para los que un día se fueron. porque como ya no quedan vivos cómo se van a celebrar entierros, y los antiguos vendedores del mercadillo ya rodean el pueblo buscando otros mercados más rentables.


¿Qué hacer con los pueblos, futuras señorías?


Porque cada pueblo es diferente y requiere recetas diferentes. En unos sería posible una reforma agraria o simple concentración agraria buscando mayor autosuficiencia y agricultura y ganadería ecológicas; en otros, la potenciación de la dehesa y la producción a gran escala.


Pero en cualquier caso necesitarán de un estudio y de órganos propios de formación, clasificación, distribución…, bien a través de cooperativas, empresas de economía social o de cualquier otra índole, coordinadas a nivel local, comarcal, provincial, etc.


Necesitarán, sobre todo, de un esfuerzo institucional para conseguir una verdadera revolución consumidora, una verdadera cadena de prestigio de todo lo producido natural y cercanamente, cómo puede ser que una familia Cuenca consuma lentejas de Cánada mientras las suyas se apilan para echárselas a los animales, porque no tienen salida. O que en los pueblos no haya una sola vaca y se consuma leche de la industria que no sabe a nada.
Descended de vuestro futuro escaño, señorías, a las plazas de los pueblos, pero que no os confunda la algarabía de los festejos, no son sonidos de alegría, danzan sobre tablados de muerte; saben que van a morir y quieren disfrutar de su propia agonía larga, plena e intensamente.

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