Inicio Entrevistas Profesor Philippe Parola: «No se trata de estar a favor o en...

Profesor Philippe Parola: «No se trata de estar a favor o en contra de las vacunas»

0
  • Ofrecemos a nuestros lectores el último boletín informativo del Instituto de enfermedades Infecciosas (IHU) de Marsella.

Profesor Parola Ud. es el jefe de servicio de infectología en el IHU de Marsella y dirige igualmente una unidad de investigación internacional. ¿Podría informarnos sobre la actual evolución de la epidemia y si la variante Delta es más contagiosa que las precedentes?

Gracias. Como usted sabe me expreso como universitario. Se trata de una libertad de palabra que garantiza la ley y en lo que me concierne, me satisface que el Consejo Médico esté de acuerdo con la comunicación que hacemos sobre los datos observados, y no sobre las opiniones personales que podamos tener.

Ahora, sobre la situación lo que hemos constatado en el IHU. En efecto, tenemos un virus variante Delta que circula bastante. Veremos si se alcanzamos el pico (de la ola) en los próximos días. Paralelamente, la ratio de pacientes hospitalizados y tratados aquí es más bien baja, comparada con la situación que conocimos antes con la llamada variante inglesa y con la estudiada aquí, la variante marsellesa, o de la primera epidemia. Mi impresión es que esta variante es menos grave, pues a cuidados iguales (desde el comienzo de la infección), obtenemos por el momento un número inferior de fallecimientos, una cifra que ya de por sí era relativamente bastante baja. ¿Por qué? Podemos aceptar varias hipótesis. ¿Es que se debe a las vacunas? ¿O simplemente es porque estamos en presencia de una cepa menos virulenta? ¿O tal vez gracias a la inmunidad natural ya adquirida por la población como resultado de la vacunación o por las infecciones pasadas? ¿O porque simplemente la población tiene un mayor acceso a los cuidados precoces? No olvidemos que uno de los grandes dramas durante la primera epidemia fue el que se aconsejara a las personas que se quedasen en sus casas hasta que sintieran las primeras dificultades para respirar. Por suerte ya no es así. En todo caso, en la vida real, concerniendo a lo que nosotros pudimos observar con las cohortes estudiadas aquí, demostramos que el acceso precoz a los cuidados fue un factor de evolución menos severo. Eso es lo que tenemos. Veremos en los próximos días si estas primeras impresiones pueden o no confirmarse.

¿Qué piensa usted de la estrategia de vacunación en el contexto de la nueva epidemia provocada por la variante india?

Vamos a ver. La estrategia de vacunación en una cuestión política y nosotros no hacemos política. Lo que si podemos hacer es producir datos. Nosotros no comentamos las decisiones de salud pública. Las aplicamos. Con respecto a la vacuna y su protección con respecto a la variante Delta ¿Qué nos dice la literatura científica? Tenemos a nuestra disposición datos publicados y no publicados. Por ejemplo, en Estados Unidos se acaba de publicar una síntesis que estima la protección contra las formas moderadas de la enfermedad entre el 40 y 90 por ciento. Como puede observar el espectro es bastante largo, por eso habrá que esperar para tener las cifras exactas. Pero la cuestión más importante que interesa tanto a la gente, a los médicos como al personal de salud es la siguiente: ¿Es que la vacunación y las vacunas que conocemos hasta ahora protegen de las formas graves de la enfermedad, o sea impiden la hospitalización y la reanimación?

Se trata de un asunto que se debate actualmente y hay muchos opinadores al respecto. Hay tres maneras de responder a la misma. La primera es hacer una foto de lo que existe, por ejemplo, hay menos de 5% de pacientes hospitalizados en reanimación completamente vacunados, o que entre el 10 y el 15 % de los hospitalizados estaban completamente vacunados y que el resto no lo estaba. Esto es una foto, pero la misma no nos permite deducir si la vacuna protege o no ya que no tenemos todos los datos correspondientes a las etapas iniciales (antes de la hospitalización). En estos casos se procede por cohortes. Se toma una muestra de población vacunada con otra que no lo está y se compara lo que sucede ¿Se han hospitalizado? o ¿Van a reanimación?

Los datos que tenemos disponibles aquí -Didier Raoult los dio a conocer la semana pasada-, no nos permiten por el momento llegar a conclusiones al respecto; o sea que sobre el panel de pacientes que vienen a testearse todos los días, entre los positivos vacunados y los positivos no vacunados, no hemos observado, por el momento diferencias significativas entre la evolución hacia la severidad entre los vacunados y los no vacunados. Al día de hoy no podemos pronunciarnos entre los vacunados que son hospitalizados y los que van a reanimación. Ya veremos lo que ocurre más adelante.

La segunda posibilidad son las cohortes nacionales y como no están disponibles no puedo valorarlas.

La tercera posibilidad es la observación de lo que está ocurriendo en la vida real; o sea lo que ocurre con las grandes masas de personas vacunadas en diferentes países como por ejemplo, Israel. Lo que está ocurriendo allí es muy importante y por eso invito a mis colegas, y a las autoridades por supuesto, a observar atentamente lo que está sucediendo en los servicios de reanimación y de hospitalización, ya que su población está muy vacunada y eso nos permitiría obtener datos objetivos; por esa razón, por el momento, solo podemos exponer lo que observamos aquí. En cualquier caso, la situación en Israel merece ser observada.

Por último y para intentar cerrar un debate que no lo será nunca. No se trata de estar a favor o contra de la vacunación. Plantear el debate de esa manera tiene ningún sentido. ¿A quién van destinadas las vacunas, cuándo aplicarlas y cuál es el riesgo beneficio de esas inyecciones? Personalmente, lo mismo que el resto de mis colegas, hemos sostenido aquí que las personas a riesgo, que están ya bien definidas: los ancianos, los obesos mórbidos, las pacientes frágiles. Esas categorías que ya sabemos que corren el riesgo de padecer una forma grave, tienen con las vacunas actuales, un beneficio mayor que el riesgo que corren. Eso está clarísimo y por eso nosotros la recomendamos sin ningún tipo de reservas. Perdone el lapsus, aquí no hacemos recomendaciones, pero disponemos de bases científicas para afirmar que, efectivamente esas personas se beneficiarían con la vacunación. Dicho esto, ¿es que yo tengo argumentos científicos a mi disposición para recomendar la vacunación obligatoria para todo el mundo en nombre de la salud pública? La vacunación tendría un interés en ese sentido si la misma impide portar y transmitir el virus; o sea si entre la población de personas que no están enfermas, concretamente los asintomáticos vacunados pueden transportar el virus y transmitirlo. Para responder a esa pregunta hemos estudiado con el profesor Bernard Lescola una gran cohorte (él va a presentar el fruto de ese trabajo a continuación), y usted verá que los vacunados pueden ser portadores y al mismo tiempo que contagiosos. Las consecuencias de todo eso, que también ha sido difundido por las autoridades norteamericanas -no me gusta comentar lo que dicen los demás sin conocer las fuentes-, pero lo hago porque se corresponde con lo que hemos observado aquí: se puede estar vacunado y ser portador y contagioso. Repito las decisiones políticas que se derivan de estos resultados no me pertenecen; dicho esto me parece que es importante explicar esta realidad, tanto a las personas que tienen acceso a la información contrastada como a aquellos que difunden las noticias falsas… En conclusión, estamos de acuerdo para afirmar que la vacunación es un arma importante para combatir esta nueva epidemia y sus secuelas, pero no es el arma absoluta y créame que lo lamento porque apostar por ello nos hace eludir algo que nos parece fundamental, y que seguimos defendiendo porque es el resultado tangible de las observaciones que hemos hecho durante todos estos meses: el acceso a los cuidados precoces. Así es que cuidado, vacunarse está bien, pero eso no debe impedir hacerse testearse con regularidad y de acceder rápidamente a los cuidados iniciales, porque sabemos que cuando se llega tarde, y repito, esto lo sabemos por los datos que hemos recolectado aquí, es un factor agravante. Por lo demás la comunicación y las decisiones políticas no están a nuestro alcance. Esto es lo que hay.

En Martinica un se ha decretado confinamiento ¿qué piensa de esto?

No voy a comentar la situación epidemiológica en Martinica porque mis colegas lo harán mucho mejor que yo. Sabemos, como ocurrió en la Metrópoli, que las estructuras hospitalarias pueden saturarse y espero que esta cuestión reciba una repuesta política en el futuro. En lo que respecta al confinamiento. ¿Es que tengo argumentos científicos que me permiten afirmar que una medida de esta naturaleza permite proteger a la población de la mortalidad? La respuesta es que no, no los tengo. No existe ninguna publicación científica que lo defienda, ni nada que lo demuestre en la realidad. Existen opiniones diversas y decisiones políticas que se toman. Asistimos a una conferencia aquí en el IHU hace algunas semanas con el profesor Ioannidis donde nos demostró que, en Estados Unidos, el confinar no logró los objetivos iniciales que se fijaron las autoridades; a saber, evitar los fallecimientos y las hospitalizaciones. Así es que no, no existen argumentos. Al contrario, lo que consta es el efecto inverso y podemos comprenderlo con facilidad. Usted va a confinar a personas, pero la verdad es que el confinamiento no es general ya que siempre quedan policías, personal médico, tiendas de distribución alimentaria, etc.) que siguen realizando actividades indispensables por lo que la circulación viral continua. Entonces no. Se trata de decisiones políticas que deberán ser asumidas por quienes las toman y no me toca a mí decir si están bien o mal. Sin embargo, repito, como universitario si usted me pregunta si tengo argumentos científicos que las justifiquen mi respuesta es no.

SIN COMENTARIOS

Deja un comentario

Salir de la versión móvil