José Gabriel Barrenechea.

La vía de provocar los cambios en Cuba pasa necesariamente por lograr que una opinión pública presione al régimen.

Ahora, la opinión pública externa, y la interna, no coinciden en dinámica… ni en opinión. Hay distintos intereses, y sobre todo hay distintas maneras de llegar a la información necesaria por los integrantes de cada una de ellas, para asumir una posición política. Los cubanos, como ya he dicho antes, son marcianos para el terrícola normal.

Luego, ya que hay dos opiniones diferenciadas, hay también dos maneras de ejercer esa presión que en si no coinciden.

No se puede motivar una opinión favorable para imponer los cambios de igual manera para el adentro que para el afuera.

También es diferente la recepción del régimen de ambas presiones. Con la externa está acostumbrado a tratar. Tiene para ello un Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) desproporcionado, que mantiene embajadas en cualquier minúscula isla. Hay además una reacción natural del régimen “nacionalista” cuando esa presión excede ciertos límites: enquistarse, renovar el discurso patriotero; que, por otra parte, crease o no, logra mover en Cuba todavía a un sector poblacional. 

Es inexplicable como se logra ese milagro de que tal discurso funcione entre una población a la que si la dejaran se mudaría en pleno para Miami, 

pero es así. Como se sabe las masas no suelen moverse de maneras racionales, y es esta la razón de porque no tengamos todavía una sociología sistemática.

Por tanto, por el lado de la presión externa solo se puede ir hasta el final, si es que no se la usa solo como apoyo moderado de la presión interna. 

O sea, si Ud. va a tomar ese carril tiene que ir hasta la intervención. Ese es el camino que hay que recorrer completo si se quiere lograr derribar al régimen por la vía externa.

Sin embargo, a pesar de lo que diga el mundo, la verdad es que los americanos siempre han sido muy reticentes para lanzar intervenciones. Venezuela en estos días nos lo reafirma. Y lo peor, como no entienden al mundo fuera de su sociedad, siempre el resultado de las mismas es un soberano desastre. Salvo en Alemania y Japón, las intervenciones americanas siempre han sido un fiasco.

Nos queda por lo tanto la vía interna:

Lo real es que el régimen estaría indefenso ante una opinión interna que logre surgir a pesar de los mecanismos totalitarios para más que controlar a esa opinión, crearla. 

Una opinión interna no coincidente le es inmanejable a una dictadura totalitaria, q para controlarla en alguna medida deberá moverse hacia un régimen más abierto. Y como bien se sabe cuándo una dictadura totalitaria emprende ese camino ya no hay vuelta atrás. En el nacionalista caso cubano sobre todo, porque al dejar de serlo, y no tener el absoluto control de la información, ya no puede usar a la presión externa para lograr agrupar a su alrededor a la interna con el tema del patrioterismo.

Una vez q el régimen cubano pierda el control sobre la información, que surja una amplia masa crítica con una opinión no coincidente con la que el alimenta, ha firmado su sentencia de muerte, porque incluso su amplio sistema de represión profiláctica ya no podrá ocuparse de esa masa.

Es, por cierto, lo que hoy ocurre en Cuba.

Para muchos el 24 es una derrota si no se admite que hubo megafraude. Para mí el 24 es el principio del fin de la dictadura que se vanagloria del evidente triunfo del Si.

En mi caso interpreto el resultado así: 

A pesar de los precios de internet, el control sobre antenas y la interferencia a emisiones de radio, un considerable por ciento de la población fue capaz de llegar al discurso opositor, y en consecuencia asumió la posición opositora ante el referendo. Ahí están los dos millones o que votaron No, o que no fuimos a votar.

Pero lo más importante es que un considerable por ciento de los del Si lo hizo porque 

entendió que esa constitución ampliaba sus posibilidades, sus derechos. O sea, existe o se creó un considerable porciento que tiene el deseo de incrementar sus derechos, pero que por el control sobre la información, o juzgar que el régimen es fuerte aun, prefirió coger lo que le daban, antes de presionar por más. El asunto es que, desde ese punto de ansiar ampliar el rango de sus derechos, de manera consciente, se los puede hacer evolucionar naturalmente hacia una postura presionadora.

Claro, si ahora no salimos a darle armas al régimen para que organice una de sus campañas patrioteras, lo cual retrasaría la evolución indicada (desde mi punto de vista esa evolución, más lenta o más rápida, es ya inexorable).

Es este el fundamento del pedido de presionar sobre la Ley Electoral: Con ello movemos a la opinión interna, ampliamos el volumen de su no coincidencia con la alimentada por el régimen, que a pesar del Si es muy grande. 

En este pedido debemos centrarnos en 3 puntos:

1- Voto para los residentes en el exterior, con una fracción de los asientos de la Asamblea Nacional destinada para ellos.

2- Que los ciudadanos puedan postular candidatos, siempre que logren reunir un porciento de firmas de los electores de la circunscripción en cuestión (2%). El proceso de recogidas de firmas debe ser simplificado de lo dispuesto hoy día (cada firma validada ante notario), aunque auditable.

3-Los ciudadanos firmantes-proponentes podrán organizar comisiones para seguir el escrutinio a los niveles correspondientes (municipio en todos los casos). 

Como se ve una propuesta que no viola los fundamentos constitucionales del estado cubano, pero que es inaceptable para quienes monopolizan el poder político.

Una propuesta que ahondara el abismo entre la opinión interna real, y la que intenta crear y necesita el estado totalitario cubano.

Quiero destacar, finalmente, que al hacer divergir a la opinión interna de la que el régimen intenta crear, al aumentar el grado de diversidad de la opinión interna desde la unitaria totalitaria, no solo creamos las condiciones para derribar al régimen, también, y sobre todo, fundamos las bases de la futura sociedad cubana democrática.

Como decía Martí: Fundamos la Republica Democrática desde la oposición a la dictadura totalitaria.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here