Negacionistas de lo árabe en España

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En el siglo XIX, especialmente al alimón del romanticismo, empezó la leyenda rosa de Al-Ándalus. Ahí se descubrió que engañar turistas era un negocio y algunos textos de Washington Irving, analizados fríamente, nos hacen reír.

Washington Irving, además, ha sido convertido en un historiador irrefutable. Por los cojones.

No obstante, no se inventó en el XIX. En el XVIII, algunos ilustrados de peso, influenciados por literatos franceses, ya llegaron a la conclusión de que no teníamos mucha agricultura por mor de la expulsión de los moriscos. Vamos, que el siglo XIX se encontró con parte del trabajo hecho.

Así las cosas, el flamenco, sin ir muy lejos, es un producto romántico frente al afrancesamiento cultural.

Del flamenco escribimos hace poco:

Y al final es lo que siempre digo, que yo no niego influencias e interacciones, pero las propagandas «arabistas» de la leyenda rosa neoandalusí (con su refrito de racismo y complejo, como todos los nacionalismos/romanticismos) no tienen ni pies ni cabeza. Y además ninguna es suscrita por historiadores serios.

Y luego tenemos la antropología de salón: Lo mismo les da un día por el “arabismo” y otro por el «gitanismo» y nos dicen que el flamenco vino puro de la India. Total, todo es lo mismo. Como en Granada, cerca de la calle Elvira, cuando en las tiendas “árabes” a los turistas les venden elefantes hindúes. Supongo que los baleares «cants de treball» también. Y ahora, aprovechando Black Lives Matter, pues a apuntarse al «africanismo», pero ojo, siempre y cuando el africano baile a su son. Porque si viene con otra música, ahí ya es un Tío Tom. Y así con todo.

La leyenda rosa neoandalusí como herencia de cierto romanticismo y apéndice negrolegendario aliñado ahora con la (in)cultura de la cancelación anglo-woke, tiene en el andalucismo un espejismo político. Nunca el pueblo andaluz dio voz y voto a los disparates de su inventor y recolector, Blas Infante Pérez de Vargas; pero con el café para todos del setentayochismo, se nos puso (e impuso) en bandeja. Y, sin duda, el inventor y recolector del andalucismo era bien simbólico: Su fetiche radicó en Almanzor (coño, por lo menos, podría haber pensado en Al-Hakem II, qué se yo…), todo un agente destructor, polígamo, esclavista, sanguinario, que mandó violaciones masivas… Eso era la “luz” frente a un oscurantismo que iba en línea recta desde los visigodos a la Corona de Castilla. Y aunque los malvados norteños privaron a una Andalucía que era sinónimo de Al-Ándalus de esa luz islámica, se juntaba con los separatistas norteños que culpaban a Andalucía y Castilla del atraso de España.

Eso es realismo mágico y lo demás son tonterías.

Pero ojo con el simbolismo, ojo con esa bandera verde y blanca trufada de islamofilia y masonería; ojo con ese victimismo que están empleando con que hay una “negación de la historia árabe de España” cuando es precisamente justo lo contrario: Que yo voy para 41 tacos y ya en el colegio me taladraban sobre la superioridad y magnificencia de lo árabe frente al resto… Que mucha gente no sabe este nefasto significado y a lo que nos está arrastrando, que esto de confundir y manipular la historia no es un problema exclusivo de vascos y catalanes, que estoy harto de decirlo…

Viajen vuesas mercedes de Sevilla a Granada y verán no sé cuántas placas de “legado andalusí” como reclamo turístico y político pero ni una sola referencia a Roma o los godos.

Y siguen diciendo que “negamos la herencia árabe”, cuando lo que se está negando precisamente son las otras herencias. O, ¿qué les queda por decir, que el jamón de Jabugo es de origen árabe? Se admiten apuestas…

Hay que tener la cara dura y la vergüenza escasa.

Pero no perdamos de vista que este victimismo tiene un objetivo político muy claro y que lo está consiguiendo, empezando por darle al islam una carta de naturaleza como no la tiene en el resto de Europa.

Y este victimismo conlleva mucho dinero público. El mismo de las que predican feminismo y orgullo gay en Occidente pero no en los países de los petrodólares, el mismo que expulsa a los deportistas rusos pero monta supercopas y mundiales en Qatar sonriendo ante su emir…

Pero en el mundo cerrado y virtual progre, se creen sus propias mentiras y nos arrastran a los demás.

Verás tú con el “negacionismo árabe”…

Reitero: Cuidado con la leyenda rosa neoandalusí, el andalucismo y todo lo que ello conlleva, que todavía no ha sido preparada una alternativa cultural como Dios manda contra esto y el disgusto puede ser de padre y muy señor mío.

P.D.: ¡Menos mal que en el Magreb están todo el santo día reivindicando la herencia romana y cristiana!

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