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¿México-Venezuela?

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Ojo a la presidencia de López Obrador en México. No porque López Obrador tenga una fuerte ideología comunista y haya que apelar al «macartismo», porque no es eso; sino porque la «transición» hacia dos narcoestados indigenistas, cruzando de norte a sur del continente, con petróleo y la «infraestructura» de las FARC puede ser una bomba de relojería de tres mil pares de cojones. Las FARC no han podido con Colombia como Sendero Luminoso no pudo con el Perú (sin duda, ambos países han sido bastiones anticomunistas en el continente), aunque el daño que han dejado de por medio haya sido espantoso. Sin embargo en Venezuela, entre las FARC y el castrismo, y ahora México… 

Por cierto, para los despistados: España es la puerta de entrada de la droga en Europa y uno de sus mayores consumidores. Que muchas veces hablamos del tema como si la cosa no fuera con nosotros. 

Pero no perdamos de vista una cosa: En todo caso, esto es una cosa que debemos solucionar entre nuestros países. Sí, y hablo a nivel iberoamericano. España y Portugal no tienen por qué «liderar» siquiera, sino involucrarse de verdad con sus intereses, logrando entre todos que eso que llaman Cumbre Iberoamericana sea un organismo efectivo y práctico, por supuesto, no controlado por progres ni por intereses ajenos, que viene a ser lo mismo. No permitamos ni una sola injerencia estadounidense, pues todas sus «guerras preventivas», desde la mentira del Maine en 1898 (para invadir Cuba, Puerto Rico y Filipinas) han servido para lo que han servido. De hecho, la droga es un instrumento de poder angloamericano y los principales traficantes no hay que buscarlos en el Amazonas, sino en los bancos anglosajones; anglosajones que no tienen amigos, sino intereses, y nos quieren divididos y por tanto débiles. 

Tenemos una ventaja: Que no tenemos que diseñar una geopolítica. Es la Hispanidad. Iberoamérica-Hispanoamérica / Euramérica / Roma transatlántica. Son 200 años de soledad. Pero si aprendemos de los errores, y si sabemos analizar los tiempos que nos han tocado, tenemos tanto en común desde la base: Música, gastronomía, arquitectura, derecho… ¡Lengua!

¿Qué tal si nos dejamos de sentimentalismos románticos y empezamos a materializar con pragmatismo? Hagamos historia y pongamos a pelear el pasado en marcha. Y como dicen los paisas colombianos, para atrás, ni para coger impulso.

Al mal tiempo, buena cara. ¡Vamos!

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