Por Andrés Alburquerque


Trump es una vergüenza; mira como habla y los términos que utiliza; este señor ha echado por tierra la elegancia y el glamour de JFK; el primero en convertir la Casa Blanca en un burdel; el que se acosto con al menos tres espías; con amantes de mafiosos; si el que dejo a nuestros compatriotas embarcados en una pantano con tremendo swing; el que inició la pesadilla en Vietnam; si cono ese mismo; el que prohibió la actuación de Sammy Davis en su ceremonia inaugural porque el negrito chistoso se había atrevido a casarse con una mujer blanca; how dare the nigger?

¿Cómo se permite Trump ocupar el mismo lugar que LBJ?; si ese que los del Servicio Secreto llamaban hámster porque se pasaba por la piedra a sus asistentes de dos en dos y de tres en tres. Si el mismo que eternizo la inútil guerra en Vietnam.

Tú sabes lo que es que este hombre duerma en la misma habitación que ocupada Nixon; si ese que quiso crear una mafia dentro de su administración.

Pero no contento con esto el magnate de Queens se permite trabajar en la Oficina Oval; si esa en la que Bubba se hizo dar tremenda ma…. de una joven a la que más tarde entre su mujer y demás brujas hicieron la vida imposible.

Me repugna que este señor esté en el lugar del gran mesías negro; si nuestro primer presidente afroamericano que por los de su color lo único que hizo fue agitar las aguas y caldear los ánimos pero más nada; el mismo que desintegró Libia y estuvo a punto de entregar en bandeja de plata a Egipto. El que le envío maletines repletos de dólares a los asesinos de Irán para que financiaran ataques contra nosotros.

Bueno; cuando te pones a pensar detenidamente te percatas de que el descaro y el bochorno son añejos; que esta desmoralización lleva años perpetrándose; que todos los presidentes hicieron cosas buenas y malas; pero por encima de todo descubres que no estamos tan jodidos porque Trump haya llegado a la Casa Blanca sino de que solo por lo jodido que estamos pudo Trump llegar a la presidencia. La hipocresía es la actual moneda de cambio; los ecologistas despotrican sobre Trump y luego se trepan a sus aviones privados para continuar contaminando el ambiente; los faranduleros denuncian a Trump y luego corren a esconder las fotos que se tomaron con Weinstein y Epstein. LeBron llama imbecil a su presidente pero acude solicito: diligente y genuflexo a la voz de su amo el mandarín comunista y luego escudamos todos nuestra errática política ambiental tras el rostro contraído de una niña caucásica burguesa que teme a la contaminación mientras asistimos indiferentes al tráfico y la explotación de otros niños; a las millas que niños africanos y asiáticos deben recorrer solo para encontrar agua disquepotable.

Yo tengo la impresión de que la vergüenza es lo que nos falta, ¡¡¡partida de mentirosos!!!

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