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Las pinturas negras de Goya en su entorno original en el Museo del Prado

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Madrid, 2 de junio de 2022.

Querida Ofelia,

La sala 64-65 del edificio Villanueva, junto a las pinturas negras de Goya, se ha convertido, gracias a la producción de ACCIONA Cultura y en colaboración con Fondation Beyeler, en un espacio íntimo en el que se proyecta ‘La Quinta del Sordo’, una obra de Philippe Parreno que ofrece al público del Museo Nacional del Prado la posibilidad de viajar al pasado y experimentar las pinturas negras en el entorno en el que fueron pintadas.

El proyecto recrea un espacio perdido, La Quinta del Sordo, donde Goya vivió antes de exiliarse a Burdeos. Entre 1819 y 1824 pintó un conjunto de catorce pinturas, las pinturas negras, directamente en las paredes de los dos pisos de la residencia. Esta casa se demolió en 1909, pero las pinturas permanecen ligadas a ese lugar, el de su manifestación inicial.

Las catorce pinturas negras se exponen en la sala 67 del edificio Villanueva del Museo Nacional del Prado y, vinculada a ellas, la ‘Quinta del Sordo’ de Parreno se presenta en la sala 64-65, y en la que habitualmente se exhiben las pinturas de Goya conmemorativas del levantamiento popular contra el ejército napoleónico durante la ocupación francesa en 1808 –El dos de mayo de 1808 en Madrid (1814) y El tres de mayo de 1808 en Madrid (1814)–, que han sido trasladadas temporalmente a la sala 75 y mantendrán allí un fructífero diálogo con Las lanzas de Velázquez, hasta que se clausure el proyecto de Parreno.

En ‘La Quinta del Sordo’ de Parreno la casa está deshabitada. El aire circula en silencio. Estamos en 1823 o, quizá, 1825. El año no está claro. Tampoco la estación del año. Podría ser invierno o verano, de día, o de noche… Las imágenes del proyecto enlazan las pinturas entre sí para formar una cosmología, un universo creado por esas pinturas. Y tras toda cosmología, como nos enseñan los mitos, hay una cosmogonía, un proceso de creación de universos, un intento de ordenar el caos. Las primeras ninfas estuvieron asociadas con la topografía. Eran tanto seres como espacios. Esta película de ciencia-ficción es un intento de re-presentar este “espacioser”, una antropomorfización de la casa que quedará para siempre como una sublimación del lugar donde estuvo la obra de arte.

 Para reproducir este espacio hay que viajar en el tiempo. Parreno utilizó cámaras ultrarrápidas (500.000 fotogramas por segundo) para grabar las pinturas. En contacto con ellas, el tiempo se detiene. La cámara escanea el espacio desesperadamente en busca de signos. Parreno reconstruyó la casa y el jardín en tres dimensiones para hallar la acústica original del lugar. Allá donde teníamos relieve, ahora tenemos sonido: el sonido del fuego y la luz cruzando este espacio olvidado. Los reflejos de las luces en las pinturas aparecen como faros en la pantalla, iluminando intermitentemente lo que lleva mucho tiempo extinguido. Aquí en la sala, participamos de un mundo oculto donde nos encontramos cara a cara con las pinturas negras de Goya y en una redescubierta proximidad entre las imágenes y el fantasma de un espacio desaparecido.

Parreno guía al visitante a través del ritual de la proyección. La película se proyecta varias veces al día, con una programación precisa. Un músico presenta cada sesión. La luz de las lámparas titila en la sala, los asientos forman el arco de un círculo alrededor de la pantalla. Se entregan auriculares que ofrecen una experiencia binaural de la banda sonora, permitiendo acceder a este mundo interior. El músico se presenta antes de interpretar al violonchelo una composición original de J. M. Artero, un preludio a la película. La música no se puede oír a través de los auriculares, pero tiene ya la capacidad de perturbar los límites de este complejo espacio. El interior y el exterior se mezclan, lo imaginario y la realidad también. Las luces destellan y varían en intensidad hasta que desaparecen en la oscuridad de la sala.

La película se proyecta de lunes a sábado a las 10:00, 12:30, 14:15, 16:45 y 18:30 h., y domingos y festivos 10:30, 12:30, 14:30 y 17:00 h

‘La cuestión que se plantea aquí es, por encima de todo, la de la imagen y el espacio, da igual en qué orden los planteemos. Porque, entre los datos, están estos dos elementos que constituyen nuestras realidades, un vínculo indisociable que no se rompe. Un juego de prestidigitación entre un espacio que se pierde jugando a ser una imagen, e imágenes que tratan de producir un espacio. En la película, seres “ocultos” e “invisibles” aparecen y desaparecen.’ Philippe Parreno

Para hacer esta película, el artista colaboró con el internacionalmente famoso director de fotografía Darius Khondji, la montadora Ael Dallier Vega y el diseñador de sonido y ganador de un Oscar Nicolas Becker, con Lexx, un productor musical, ingeniero y coinventor y cofundador de Bronze, una nueva plataforma y formato de música generativa e inteligencia artificial.

Philippe Parreno

Artista clave de su generación, Philippe Parreno ha redefinido radicalmente la experiencia expositiva al tomarla como un medio, colocando su construcción en el centro de su proceso. Trabajando a través del cine, la escultura, el dibujo y el texto, Parreno concibe sus exposiciones como un espacio con guion donde se desarrollan una serie de eventos. Busca transformar la visita a la exposición en una experiencia singular que juega con los límites espaciales y temporales, y la experiencia sensorial del visitante. Para el artista, la exposición no se concibe como una obra de arte total sino como una interdependencia necesaria que ofrece una serie continua de posibilidades abiertas.

Parreno, que vive y trabaja en París, ha presentado exposiciones individuales en Fondation Beyeler (2021), Luma Arles (2021). Watari-Um, Tokio (2019); Gropius Bau, Berlín (2018); Jumex, Ciudad de México (2017); Museo de Arte Rockbund, Shanghái (2017); Museo Serralves de Arte Contemporáneo, Oporto (2017); ACMI, Melbourne (2016/17); HangarBicocca, Milán (2015/2016), Park Avenue Armory, Nueva York (2015); Palacio de Tokio, París (2014/2013); CAC Málaga (2014); Museo de Arte Contemporáneo de Garaje, Moscú (2013); Fundación Beyeler, Riehen/Basilea (2012); Serpentine Gallery, Londres (2010-2011); Centro de Estudios Curatoriales, Bard College, Nueva York (2009–10); Museo Irlandés de Arte Moderno, Dublín (2009–10), entre otros.

 Pinturas de la Quinta del Sordo (Pinturas negras)

Estas pinturas murales al óleo ocuparon dos habitaciones de la llamada Quinta del Sordo, casa en las afueras de Madrid que Goya había comprado en 1819. Su título moderno se debe al uso de pigmentos oscuros y negros, y a lo sombrío de lo9s asuntos representados. Su interpretación es aún enigmática, a pesar de las explicaciones que han propuesto historiadores del arte y de la literatura, escritores e incluso psicólogos.

Antes de su marcha a Francia, Goya legó en 1823 la Quinta a su nieto, Mariano, quien la vendió diez años después a su padre, Javier. Este encargaría al pintor Antonio de Brugada –que compartió exilio con Goya en Burdeos, de donde volvió a España en 1834- un inventario de la vivienda, en el que quedaron registradas las pinturas. Muerto Javier Goya, la casa tuvo varios propietarios: 1859 la compró Segundo Colmenares, en 1863 pasó a Émile d’Erlanger, banquero de París que ordenó trasladar los murales a lienzo al pintor y restaurador Salvador Martínez Cubells. Las obras fueron arrancadas del muro mediante la técnica del strappo y a continuación se recortaron y retocaron extensamente las numerosas zonas perdidas. Fueron mostradas en la Exposición Universal de París de 1878 y en 1881 d’Erlanger las donó al Prado, donde se exponen desde 1889.

Fondation Beyeler

En 2022, la Fondation Beyeler celebra su 25 aniversario. El museo de Riehen, cerca de Basilea, es conocido internacionalmente por sus exposiciones de alto nivel, su importante colección de arte moderno y contemporáneo, así como por su ambicioso programa de eventos. El edificio del museo fue diseñado por Renzo Piano en el entorno idílico de un parque con árboles venerables y estanques de nenúfares. Goza de una ubicación única en el corazón de un área recreativa local, con vistas a los campos, pastos y viñedos cerca de las estribaciones de la Selva Negra. En colaboración con el arquitecto suizo Peter Zumthor, la Fondation Beyeler se está construyendo un nuevo edificio de museo en el parque contiguo, mejorando así aún más la interacción armoniosa del arte, la arquitectura y la naturaleza.

Este año, el programa de exposiciones de la Fondation Beyeler, que gira en torno al 25 aniversario del museo, se inauguró con una gran retrospectiva sobre Georgia O’Keeffe. Tras la exposición «Mondrian Evolution”, la Fondation Beyeler presentará, en otoño, “Palimpsesto”, un proyecto de la artista colombiana Doris Salcedo que traza la dramática crisis migratoria mundial, así como la exhibición más completa hasta la fecha de obras de su colección. Más información: fondationbeyeler.ch/en/25years

ACCIONA Cultura

ACCIONA Cultura, que es la mayor empresa museística de Europa, ha sido la responsable del desarrollo técnico e implantación de la proyección, aportando tecnología audiovisual de última generación para maximizar la experiencia inmersiva.

La compañía es líder en el desarrollo de proyectos destinados a poner en valor la cultura, el arte y el patrimonio mediante la creación de narrativas atractivas apoyadas en tecnologías innovadoras, dentro del concepto de “ingeniería cultural”.

En esta línea, ACCIONA Cultura ya ha colaborado con el Museo Nacional del Prado en anteriores ocasiones, como con el diseño y ejecución del espectáculo de mapping con el que el Museo clausuró la celebración su bicentenario.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

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