-Por Mar Mounier

Escribo este post agradeciendo de todo corazón a quienes estuvieron preguntando por su servidora, estos días de ausencia. MUCHAS GRACIAS por sus amables y GENEROSOS mensajes. Es la razón por la cual me siento en la obligación de escribir lo siguiente:

Hemos pasado por una etapa TERRIBLE en este tiempo-espacio de la Historia Universal que vivimos. Una etapa oscura en la cual no solo hemos visto a gente amada y querida en peligro de muerte o que algunos partieron, sino muchos nos hemos sentido tristes, otros desesperados, otros confundidos, algunos más, impávidos y sobre todo, nos hemos visto rodeados de una sensación de DESESPERANZA en donde incluso se llegó a temer lo que nos depararía el futuro. ES LA SENSACIÓN que se percibió en general en estos últimos tres meses. Ahora hagamos un ANÁLISIS, porque si nos diferenciamos de las bestias es por nuestra capacidad de razonar, de cuestionar, de buscar explicación a los procesos que ocurren en nuestra realidad y encontrar las respuestas a partir de la LÓGICA Y EL SENTIDO COMÚN.

Los últimos 30 años han sido decisivos pues está ocurriendo un ataque sistemático, organizado y estructurado hacia la esencia del alma humana. Estamos viviendo una era en la cual se busca la DES-RACIONALIZACIÓN y DESHUMANIZACIÓN del ser humano. Se intenta que el ser humano ODIE a su especie, se odie a sí mismo y con esto se busca la rendición completa de su ser y de su espíritu. ¿Para qué? Para su control y manipulación absoluta. Y esto no es una “teoría conspirativa”: ES LA REALIDAD. Si no has experimentado los sentimientos o emociones que he descrito antes, entonces, o estas muerto o estás mentalmente demasiado ADORMECIDO.

NO HAY RESPUESTAS de los gobiernos del mundo ni de las agencias internacionales al origen de una pandemia que nos ha, no solo ROBADO nuestras libertades FUNDAMENTALES, sino que ha cercenado la palabra “esperanza”, ese valor que eleva el alma humana; de los corazones de la mayoría de personas. ¿Cómo se ha logrado eso? En el tiempo. Ha sido cuidadosamente implementado. La pandemia solo ha sido una TUBO DE ENSAYO para medir nuestra fuerza interna. Fuerza interna que ha venido siendo socavada con la idea de “Dios no existe”. Y es que desconectado totalmente de Dios ¿qué le queda al hombre?

Esa fuerza interna y esa conexión con Dios es DESTRUIDA de la siguiente forma:
1-. Con la idea que Dios NO EXISTE.
2- Con la idea que la historia debe ser destruída (monumentos quemados, estatuas destruídas).
3-. Con la polarización y enfrentamiento entre seres humano defendiendo ideologías (“divide y vencerás”).
4-. Con la destrucción de la dignidad humana (la idea que la “Madre Tierra” y los “animales” son mejores que el ser humano, para así lograr que este NO VALORE su integridad e incluso llegue a pensar que la humanidad es una “peste” que merece “castigo”, incluso, su destrucción).
5-.La destrucción de la familia pues es a través de ésta que perviven los valores que nos permiten AMARNOS, VALORARNOS Y vivir en armonía.
6- La idea que debemos abrazar una bandera de todos los colores y abandonar la nuestra (para que perdamos la noción de Patria, que impide a la una élite perversa, el poder controlarnos).

Eso se llama la “Revolución Cultural” para la creación del “hombre nuevo”. Por «revolución cultural» es el proyecto de reingeniería social para la desracionalización y deshumanización del hombre. Promover el odio a la naturaleza humana encumbrando a la “Gaia» (Tierra) y a los animales por encima de este. Es el más perverso y siniestro de todos (desde la Reforma Luterana, pasando por la Revolución Francesa y siguiendo con la Revolución Comunista en Rusia). Esta es GLOBAL y sus tentáculos los hemos podido sentir con la “pandemia”.

Todas estas ideas ANTI-HOMBRE han sido internalizadas en cada persona por medio del cine, el arte, la radio, la televisión, los medios de prensa. Es así que cuando una agencia supranacional ordenó el encarcelar a todo el mundo en su casa, todo el mundo obedeció sin cuestionar la real dimensión de lo que nos estaban haciendo: “nos merecemos lo que nos pasa porque somos malos”.

Les dejo una pregunta para el análisis: ¿No les parece «extraño» que en países como Italia (Europa), Perú (Hispanoamérica) y Nigeria (África) en donde coincidentemente están las mayorías de creyentes católicos, la pandemia haya golpeado con más fuerza y número de infectados y muertos? ¿Que la “pandemia” se haya originado en Wuhan, la ciudad china con más católicos?

¿El globalismo o “nueva religión” buscaba acaso quebrar el espíritu religioso de esos pueblos, al infundir entre los creyentes una sensación de orfandad y abandono de Dios? Recuerde la frase «quítale a Dios al hombre y creerá en el dios que le impongas”.

No pretendo decirles qué pensar. Tampoco qué hacer. Lo que es vital es MANTENER LA CONEXIÓN con Dios pues es la chispa divina de la razón y la intuición que NUNCA nos traiciona.
Somos MUCHÍSIMO más de lo que nos quieren hacer pensar que somos. Somos imagen y semejanza de un Creador Increado.

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