La Real Compañía de Comercio de Barcelona (Venezuela)

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-Artículo del investigador hispano-venezolano Emilio Acosta Ramos

Esta compañía fue formalmente erigida mediante la Real Cédula del 4 de mayo de 1755 bajo el reinado de Fernando VI y es promovida por los comerciantes de Barcelona (España) para intensificar el comercio entre la ciudad de Barcelona (Venezuela), Santo Domingo, Puerto Rico, Cumaná y Margarita. Como concesión especial, podía enviar diez registros a Honduras y a Guatemala. Su capital era de un millón de pesos, del cual el 2% fueron adquiridos por la corona y sus títulos están presididos por la Virgen de Monserrat.

Su domicilio social estaba ubicada en la antigua Calle San Cristóbal, hoy Juncal de Barcelona, Venezuela. Permitiendo así que la Empresa enviara navíos directos a ese puerto o a través de las islas de su giro. Empresa estuvo a cargo del catalán don José Ferrusola.

En ese tiempo Barcelona vivía una época de bonanza económica cuya prosperidad se debió a la ganadería y la exportación de reses, cueros, cacao, pescado salado, entre otros a las Antillas. Obras materiales: una de las finalidades de este tipo de empresas era la de contribuir con el desarrollo de la región de su giro, esto es, ayudando en la construcción de puentes, caminos, etc. Ahora bien, resulta que la obra que ha sobrevivido en el tiempo a la propia Compañía Catalana es su aporte para la construcción de la iglesia parroquial de la Nueva Barcelona (hoy Catedral) y, muy particularmente, su contribución en el diseño y apoyo económico para la elaboración del retablo del Altar Mayor. Esta empresa se distinguió en su fe católica al encargarse del traslado del cuerpo de San Celestino a Barcelona el 10 de octubre de 1773 convirtiéndose en la primera catedral consagrada de América. Desarrolló los incentivos al cultivo de cacao: como se ha visto en párrafos anteriores, parte del desarrollo agrícola de esa región se debió a los créditos aportados por los factores españoles. Salazón de pescado: en dos oportunidades se trató de salar pescado en Cumaná con miras de ponerlo en el mercado europeo. El primer intento, aunque frustrado, lo efectuó la Compañía de Caracas y el segundo la Compañía de Barcelona. Pero hay que resaltar que el experimento catalán se llevó a cabo con una mejor planificación y supervisión que el realizado por los vascos.

El arraigo de los catalanes y establecimiento de una nueva ruta comercial:

Algunos factores catalanes se casaron con mujeres de la zona y la presencia de esta Compañía parece haber atraído a otras personas de origen español que se asentaron en esta Gobernación. Al mismo tiempo, no está demás decir que la labor más importante que pudo efectuar esta Compañía fue la regularización del nexo comercial de Barcelona y Cumaná con la Metrópoli y, especialmente, entre Cumaná y Barcelona. Cuyo fin de este periodo llegaron luego con la independencia, comenzó el bandolerismo que asoló Venezuela, y volvió inseguro el territorio para los comerciantes en los años que prosiguieron la independencia y su decadencia. En las ilustraciones una de las acciones de la compañía y la casa donde funcionaba antiguamente la Real Compañía de Comercio de Barcelona. Actualmente está en deplorables condiciones, funcionando como un puesto de venta de alimentos

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